Mi Venezuela verde en libros y películas

El Miércoles Santo hicimos una búsqueda de huevitos adelantada, pues la mayoría de las compañeritas de mi hija iban a salir de la ciudad. Cuando ya habían terminado, una niñita gritó que había visto una oreja de conejo. ¡Imagínense! Todos los niñitos salieron corriendo a buscarlo y todos hablaban sobre el asunto. No se imaginan lo fascinada que estaba yo, porque una vez, hace mucho tiempo, yo también vi un ser fantástico. Era la cabeza de un dinosaurio mientras sobrevolaba el Auyantepui con su Salto Ángel, en mi país natal, Venezuela.

Así como aquí en Santiago, o en las zonas nubladas y frías, es fácil imaginarse vampiros, en la zona de Canaima es fácil imaginarse que allí estuvo el paraíso terrenal, que existen dinosaurios, como en El Mundo Perdido de Arthur Conan Doyle o gigantes, como en La Ciudad de las Bestias de Isabel Allende. También puede uno imaginarse que haya sido el sueño del protagonista de la película de Disney Up  y de su esposa  (aunque, para ser sincera, no me fue fácil imaginarme a los perros habladores de la película en el Amazonas venezolano).

Quién sabe si mis hijos conocerán esa Venezuela, o si solo sabrán de ella a través de la literatura o la historia, como es el caso de tantos bosques europeos que ya no existen, y que sólo sabemos de ellos por las leyendas,  los cuentos de hadas o algún documento histórico.

Por: Michelle Lorena Hardy – Chicadelpanda.com

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