Drácula y los nuevos vampiros de Stephenie Meyer

Ya que estoy enganchada con Crepúsculo, me puse a leer Drácula, para ver que había de similar, y qué no, entre el vampiro más famoso del mundo y los de la saga.

En realidad no leí nada sorprendente, ya que es más o menos lo que todos sabemos por cultura popular. Drácula sólo actúa de noche, descansa de día en una sarcófago que está dentro de su castillo, se convierte en murciélago y en lobo, tiene una fase física y otra fantasmal y es fuerte “como veinte hombres”.  En cambio, los vampiros de Crepúsculo no se convierten en nada, no tienen esa fase fantasmal, no duermen nunca, y actúan en la noche, o bajo las nubes, porque el sol hace que su piel brille como si estuviera cubierta de diamantes; pero sus poderes, la fuerza sobrehumana, la rapidez, etc, permanecen. Tampoco tienen los famosos colmillos, no los ahuyenta el ajo y no viven en un castillo (auque tremenda casa que se gastan).

Sin embargo, la principal diferencia es que Meyer le quita a los vampiros toda esa parte ridícula, inverosímil y hasta desagradable que tiene que ver con el Diablo y con Dios. Drácula  es un ser demoníaco, malo, evil como dirían los gringos, y una ostia consagrada o  un crucifijo, son armas que  lo ahuyentan. Meyer arranca a los vampiros de la mitología cristiana y los hace formar parte de una mitología universal, más acorde con los tiempos que estamos viviendo. Así, sus vampiros no son seres demoníacos, aunque ella haya incluído el asunto de que no se sabe si los vampiros tienen alma, pero lo hizo de una manera tan light, que recuerda más bien al debate de si los animales tienen alma o no. Ella trata a los vampiros como otra especie diferente a los humanos, eso es todo (aunque sí utiliza la palabra monstruo, pero a quién se le ocurre que Edward Cullen sea un monstruo…, con monstruos así, no quiero príncipes).  Así, aunque su alimento instintivo es la sangre humana, te deja bien claro en la primera novela que los humanos no son tan diferentes a ellos,  puesto que se alimentan de animales, o de animales muertos, como diría mi hija de cinco años que recién se acaba de dar cuenta de esta realidad.

Yo nunca me había sentido atraída por las novelas góticas (las de terror del siglo XIX) y después de haber leído la novela de Bram Stoker, debo admitir que confirmé que no me gustan nada. Es admirable que Meyer se haya inspirado en esos repulsivos personajes antiguos  para inventar los personajes que yo y tantas otras millones de personas amamos. Me quito el sombrero, Stephenie Meyer, eres una gran autora.

Por Michelle Lorena Hardy  – Chicadelpanda.com

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3 pensamientos en “Drácula y los nuevos vampiros de Stephenie Meyer

  1. Discúlpame querida, el libro Dracula es todo un clásico con más de 100 años y sin el Meyer no habría sacado la idea de vampiros.
    Meyer destruyo a los vampiros.

  2. 🙂 mi sobrinita va a ser vegetariana? jijiji a mi me costo como 17 anos entender que comiamos animales muertos… yack! y eso que no ha visto lo feos que son los que la gente se come…

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