Necesitamos a todas las generaciones

Ayer  fuimos al mercado  de los Domínicos aquí en Santiago. Un farmer’s market, tianguis o feria, como le dicen aquí. Aparte de las frutas, los mariscos y pescados eran de muerte lenta, como diría mi mamá. Estaban vendiendo una bandejita de ostras, ya abiertas y sucumbí a la tentación. Ya en la casa, me di el festín.

La primera ostra me transportó a Margarita, comiendo ostras en la playa con mi papá. Las demás, más de dos docenas, exquisitas, excepto por la penúltima que me supo diferente. Entonces, aterrada (¡No me quiero intoxicar, seguro estaba mala!) me fui a vomitar al baño. El problema es que no me vino naturalmente y me lo tuve que inducir. Lo logré, pero sentí que los ojos me iban a estallar. Cuando me voy a ver en el espejo, tenía ojeras rellenas de miles de puntitos rojos. ¡Era un monstruo! Auxilio. En la noche le dije a mi esposo que iba a necesitar que me dijera que estaba bonita por muchos días seguidos, por lo de los ojos. A lo que mi hija me pregunta: “¿Qué ojos, qué te pasó? “, a lo que yo, aliviada, respondo, o digo en voz alta más bien: “¡No se ha dado cuenta! ” y la abracé, emocionada.

Hoy, día del padre, recuerdo a mi papá, el de cuando yo era chiquita y comíamos ostras en la playa, y al de ahora. De hecho, ayer me recordé mucho de mis papás y hermanas porque vi un video de un humorista colombiano que se llama Andrés López, en que analiza a las generaciones. No pude dejar de reírme.  El típico “es que te estás buscando lo que no se te ha perdido” de los papás  o el “en esta casa no se bota nada” de las mamás de la generación “W” (como la llama él) me hicieron destartalarme de la risa. Así mismo, la generación “guayaba”, la mía, que somos una conexión entre ellos y las generaciones futuras… y cómo estamos desarmados ante estas últimas generaciones que son nuestros hijos. Burlándose de cómo, si tratamos de educar a nuestros hijos como lo hicieron nuestros padres, nos sale el tiro por la culata, porque estos chamos son infinitamente más pilas de lo que éramos nosotros. Me reí tanto, pero lo mejor fue darme cuenta que el tiempo pasa muy rápido y que hay que agarrarse al presente como una garrapata. Que sí, hay muchas diferencias entre las generaciones, y que precisamente por eso las necesitamos, a todas, y muy especialmente a la de mis papás.

Mi papá nos regaló el bien más preciado y más escaso de estos días: el tiempo. Nos regaló sus conversaciones en el almuerzo y la cena, el tiempo para ayudarnos en el colegio, el tiempo para irse de vacaciones, el tiempo para estar allí, en la casa, en caso de que lo necesitáramos. Yo quisiera regalarle lo mismo, y creo que lo que más me pega de estar afuera, es no poder hacerlo. Siento que mis papás están pasando por una época espectacular en sus vidas y que me la estoy perdiendo. Bueno, no toda, pero una parte, pues. A ver cómo hacemos para mejorar eso en el futuro.

@chicadelpanda

chicadelpanda.com

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4 pensamientos en “Necesitamos a todas las generaciones

  1. Me hiciste llorar!!! Feliz dia Papi, te queremos muuuuucchooo muchooooo
    Y un beso para Ale tambien! 🙂 see you soon

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