Esas bicicletas con cuento

A los siete años tuve mi primera bicicleta. Fue muy emocionante, con rueditas. Luego como a los 11  me regalaron la segunda: una herencia de un tío, color negra, que yo, para hacerla más “femenina”, traté de pintar con un spray rojo, lo que resultó en una cosa horrorosa que más bien parecía de un niñito de barrio pobre. Pero yo feliz, tenía una bicicleta pues.

Cuando le  dije a mi mamá y mi papá, hace unos años, que qué horror, que cómo era que mi hermana sí había tenido su flamante bicicleta nueva, con cestita y todo, mientras que yo no, ellos me respondieron:  ¡Pero si tú nunca la pediste!

A todas estas yo, con la boca abierta que me llegaba al piso, no supe qué responder. Tenían razón ¿Cómo es posible que yo pensara que ellos tenían que saber qué era lo que quería yo? No, por Dios, estudio de mercado por delante, es decir, carta al Niño al Jesús: “tú no la pediste”. Creo que si me hubiera puesto a buscar más en los archivos de la casa de mis papás (es decir, un millón de cartas, tarjetas y fotos) seguro la tienen por ahí como evidencia, la  prueba final de que son inocentes.

Estoy segura que tampoco les mortificaba la cosa en lo más mínimo. Yo nunca vi ni a mi mamá ni a mi papá, andar en bicicleta. No, mi familia no era de esas de “vamos a montar bicicleta el domingo” , no no, más bien era  “nos vamos de viaje, cada una con sus pasatiempos y libros pa’ que no fastidien ¿Sí?”  Claro que el “pa’ que no fastidien” lo agrego yo hoy, en esa época yo inocentemente pensaba: tan chéveres mis papás, quieren que sus hijas sean inteligentes, pero ahora sé la verdad. ¡No señores! No era eso, era para que no fastidiáramos y de eso me di cuenta una vez que estaba yo, con mis hijos, desesperada en un aeropuerto esperando un vuelo, cuando me vino el pensamiento “pero qué pilas mi papá que nos ponía a hacer pasatiempos y a leer…”

Volvamos al tema. Hoy mi hija de siete años, sorprendentemente, nos dice que ella quiere aprender a andar en bicicleta sin rueditas. Buscamos su bicicleta – con telarañas casi – y cuando se subió a ella, las rodillas le llegaban a la barbilla. Así que salimos en cambote, todos juntos  a comprarle una bicicleta. Total que la niña hasta lloró porque no había la que ella quería, y de repente vimos una para mujer  y, en vez de comprarle la bicicleta a ella, me la compré  mí. ¡Yuuupiiii!

Regresé a casa bicicleteando, y mis hijos fueron igual de felices con unos peluches de Angry Birds. ¿Qué tal? Después de 30 años  ¡Tengo mi segunda bicicleta nueva!  De verdad que me tengo que tomar en serio eso de no seguir posponiendo las cosas.

@chicadelpanda

chicadelpanda.com

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13 pensamientos en “Esas bicicletas con cuento

  1. Vero, le leí tu comentario a tu ahijada porque está un poco paniqueada con eso de tener que aprender a andar en bicicleta sin rueditas , y ún más,en una bicicleta grande. ¡Espero que eso tan lindo que escribiste le motive un poco!

    Está muuuy bueno el cuento de Fernando, es que te digo, si yo tuviera 4 hijos , ¡Me imagino que pasaría lo mismo!

  2. Yo chiquita montaba en el Parque del Este!!! y hoy en día hemos ido con las niñas a la Cota Mil y bueno por mi casa… es cuestión de ponerlas a que aprendan!, es demasiado emocionante la sensación cuando lo hacen sin rueditas la 1a vez!, y la emoción de tu ahijada ni te cuento, estuvo como 2 semanas contándole a quien veía que ya no usaba rueditas…
    Respecto a este tema, también te cuento algo cómico que pasó en mi casa, los 3 hermanos más grandes aprendimos pequeños, pero no sé por q!! será porq era el 4to hijo… se les olvidó a mis papás enseñarle a mi hermano a montar bicicleta; y cuando él tenía 16 años, mi otro hermano y yo que teníamos una bicicleta en Rio Chico mientras yo hacía el año rural, un día nos dimos cuenta que él no sabía montar bicicleta, así que ese mismo día se puso a montar hasta que aprendió… jejejeje…. y ahora es el que más la monta!!!

  3. Pensando aqui en el cuento de la bicicleta, tu primera bicicleta nueva era grandisima para tu tamaño fué al año y medio y la usaste muchísimo..era un triciclo pegado al piso que hacía un ruido…pero te encantaba y eras una experta manejando pero PARA ATRAS…de eso hay testimonio fotográfico y de pelicula ..que rico verles la caras a tus hijos cuando se las enseñe…

  4. Hola Marie! Yo creo que tampoco me iría al centro de Santiago en bicicleta, por cierto. Por aquí donde yo vivo, en cambio, sí conviene y mucha gente lo hace. Es muy común ver, durante los fines de semana, a familias enteras montando bicicleta.

  5. Hola Maria Paula! Sí, la topografía de Caracas no ayuda para nada. La verdad es que este asunto de las bicicletas tiene mucho que ver con si hay ciclovías, si el clima es favorable, etc. Por aquí, donde vivo en Santiago, mucha gente monta bicicleta porque hay ciclovías, es seguro, casi nunca llueve ni hace demasiado calor, es plano en la mayoría de los sitios, en fin, es ideal para montar bicileta.

  6. hola michelle….yo no recuerdo a qué edad tuve mi primera bici, pero era amarilla tipo bmx, full deportiva. era chévere montar con los vecinitos y lazarse hasta por las escaleras… aquí en barcelona hay mucha cultura de la bici. me regalaron una y una vez la monté por la ciudad, me metí por el centro, por la calle, detrás de los carros, y juré no hacerlo más nunca. en otra época me iba a trabajo en ella, pero llegaba sudando y me pareció poco práctico. así que lo dejé. hoy en día no tengo bici, pero mi hija paula sí. es de cocodrilo con una cornetica. le encanta. besos

  7. Hola!
    Me encantan esas salidas en que uno va a comprar una cosa para alguien, y sale con algo inesperado para uno. 🙂

    Yo creo que en Caracas no hay mucha cultura de Bici porque no es muy fácil montarlas de niñito en la topografía que tenemos, hay que ir a un sitio especifico que no es a la pata de tu casa; y por eso los niños aprenden mas tarde a deshacerse de las rueditas.

    Yo no monte bici seriamente (y tuve la mía) sino hasta que tuve como 23-24 años, que me mude a un sitio donde si no tenias una bici no eras nadie, era el medio principal de transporte.

    Extraño eso ahora que regrese a Caracas, poder hacer cosas en bicicleta, me fastidia tener que depender de un carro para absolutamente casi cualquier traslado que haga. Disfruta esa posibilidad que tienes ahora!

    Por cierto, la altura correcta del asiento es la altura de la cadera de quien la maneja cuando esta parado al lado de la bicicleta, de modo que uno pedalea mas cómodamente, y puede alcanzar el piso cuando se detiene.

    abrazo.

  8. WOW esa sí que era una bicicleta antigua !!! Jajja , qué cómico, claro, qué me iba a acordar si tenía como 2 años ; ) , gracias por el cuento.

  9. Qué raticas, en verdad… y un poco traumático lo de las fotos llorando ! Mantenme informada, cualquier recomendación al respecto es aceptada, todavía no le hemos comprado una a Rebecca. A lo mejor es un asunto caraqueño, más que venezolano, ya que prácticamente no había donde montar bicicleta (excepto la Cota Mil y los Próceres, según recuerdo).

  10. Te cuento, que mi primera bicicleta, la tuve a los venticinco años tu eras una bebita de tres meses y la recibí en calidad de herencia de otra venezolana, con la condición de que cuando me fuera de Stanford se la diera a otra venezolana..la bicicleta ya tenía veinte años..le colocamos un asiento para bebes y más de una vez salimos de paseo contigo, tu Papá si tenía una bicicleta nueva.(el la usaba todos los días para ir a clase)..cuando nació Mariana tambien la llevamos de paseo…y disfrutamos mucho…Es una lástima que no lo recuerdes…
    Y recuerdo cuando tenía como siete años uno de mis hermanos me enseño y no recuerdo que la bicicleta fuera mía ..lo importante era aprender.

  11. Hola Michelle
    Te cuento que a Isa le regalamos una bici en su cumple, pero fue toda un estudio de mercado comprar esa bici. Ahora resulta que hay bicis para todo.
    Yo tampoco recuerdo que cuando era niña la bicicleta fuera muy importante para mi. Tuve una roja y se que hay un set de 100 fotos de mi aprendiendo a montar sin rueditas en la Simón Bolívar y cada vez que me caía yo lloraba y mi papá me tomaba una foto.
    Me sorprende que aquí donde yo vivo casi todos los niños saben montar bici sin rueditas y son menores de 5 años. El otro día no quisieron que Isa jugase con ellos porque ella todavía usa rueditas (que raticas no?). Debe ser algo cultural porque le pregunté a mis amigas venezolanas y sus hijos todavía usan rueditas. Anyway que ya le puse la presión al padre para que le enseñe a la niña a ir sin rueditas.
    Un beso!

  12. Hola mi vida! La bici como sabes tiene su propio espiritu y quiere que la paseen! No la dejes alli parada…disfrutala mucho! Love u!

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