Esqueleto en el closet, digo, en la habitación

¿Qué tal si les cuento que  dormí varias veces en un cuarto en que  había un esqueleto? No me refiero a esas decoraciones de Halloween, estoy hablando de un esqueleto de verdad.

El otro día, en un video de Ted.com, sacaron al  público un cerebro humano de verdad…  limpiecito, casi parecía de plástico, y así y todo, la  persona con la que estaba viendo el video, hizo una mueca de disgusto.

Imagínate si hubiera visto la media cabeza que vi yo, servida en  bandeja,  en una clase de anatomía, cual si le hubieran pasado un hacha por el medio, de manera que solo le quedaba un ojo, media nariz, medio cerebro, con la piel aún pegada a la cara, la sangre coagulada … bueno, ya.

   Un paréntesis para aclarar dudas tipo ¿Qué hacía ella ahí? y ¿Qué tiene que ver esto con el cuento del esqueleto?:

Cuando apenas había salido del colegio-  y  estaba más perdida en la vida que el hijo de Lindbergh -estudié dos años de medicina en Caracas. De mis inolvidables experiencias viendo brazos y piernas de muertos, surgió esa idea loca de no comer más carne roja, ya que de allí en adelante una simple carne desmechada me recordaba a los susodichos cadáveres.

Ahora volvamos al cuento del esqueleto. Yo tenía una gran amiga y compañera de clases con la que andaba para arriba y para abajo durante el primer año, cuyo papá era doctor y podía conseguir ciertas cosas que un papá ingeniero como en el mío no podía conseguir, como un esqueleto de verdad-verdad que ella tenía colgado en su cuarto, como la cosa más normal,  como si fuera un mapamundi pegado en la pared. Creo que hasta le tenía un nombre,  Nicolás, si mal no recuerdo. Como ni a ella, ni a ninguna de las personas que vivía o entraba en esa casa le parecía extraño el asunto,  estudié con mi amiga al fulano esqueleto, libro de anatomía en mano.  Algunas veces hasta me quedé en su casa a dormir,  en el mismo cuarto de mi amiga por supuesto … y pues, ése es todo el cuento:  en vez de velar mis sueños la Virgen María, o algún otro santo escogido por mamá, velaba mis sueños, Nicolás, el esqueleto de verdad. Me provocó compartirlo con ustedes : P

¡Ah! Y otro paréntesis para aclarar dudas tipo ¿Pero por lo menos la amiga sí se graduó de médico y los huesos de Nicolás – el esqueleto de verdad- verdad  sirvieron para algo?:

Sí se graduó, y se volvió a graduar de una especialización,  y ahora es una de esas doctoras que cura gente de verdad-verdad.

@chicadelpanda

chicadelpanda.com

Anuncios

Un pensamiento en “Esqueleto en el closet, digo, en la habitación

  1. Que buenos recuerdos Michelle! Estoy con una sonrisa de oreja a oreja! Ya se me habia olvidado Nicolas, nuestro fiel amigo de anatomia. Me encanta como escribes! Muchos besos…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s