Había una vez una mujer que promovió la siembra de 47 millones de árboles

¿Qué tiene que ver el uso responsable de los recursos naturales con el bienestar de la gente ? ¿Por qué le dieron a Wangari Maathai el Nobel de la Paz en 2004, siendo que la mayoría de su trabajo fue en una organización que se dedicaba a sembrar a árboles, llamada The Green Belt Movement? En su  libro de memorias Unbowed, conseguí estos párrafos que me dieron respuesta a esa pregunta (ella se refiere a los años 70’s).

 En un seminario  organizado por NCWK (National Council of Women of Kenya)  una investigadora presentó los resultados de un estudio que ella había realizado, en donde encontró que los niños de la región central de Kenya estaban sufriendo de enfermedades asociadas con la desnutrición. Eso fue un abridor de ojos para mí, ya que de allí era yo, y sabía por experiencia personal que esa era una de las regiones más fértiles de Kenya. Pero los tiempos habían cambiado. Muchos agricultores habían convertido prácticamente toda su tierra para cultivar café o té, y así venderlo en el mercado internacional. Estos “cultivos de dinero” estaban ocupando la tierra que previamente era usada para producir comida que la misma gente comía.

Consecuentemente, las mujeres estaban alimentando sus familias con comidas procesadas como pan blanco, harina de maíz y arroz blanco, todos ellos altos en carbohidratos pero relativamente bajos en vitaminas, proteínas y minerales. Cocinar estas comidas implicaba consumir menos leña – comparado con las comidas que yo comía cuando era niña – y esto las hacía más atractivas y prácticas, ya que la madera para cocinar era limitada debido a la deforestación de la región.

(…) Teníamos una decisión que tomar: o nos sentábamos en una torre de marfil, preguntándonos cómo es que tantas personas podían ser tan pobres y no trabajar para cambiar la situación, o podíamos tratar de ayudarlos a escapar el círculo vicioso en que se encontraban.

(…) Yo no me senté a preguntarme: “Ahora déjame ver ;¿Qué puedo hacer?”  Sencillamente, me vino a la cabeza “¿Por qué no plantar árboles?” Los árboles proveerían madera que permitiría a las mujeres cocinar comidas nutritivas. También darían madera para hacer cercas en donde criarían a sus vacas y chivos. Los árboles también darían sombra a los humanos y a los animales, protegerían las fuentes de agua, sujetarían la tierra al suelo, y si fueran árboles frutales, proveerían comida. También curarían la tierra, trayendo de nuevo pájaros y pequeños animales, y regeneraría la vitalidad de la tierra.

Así fue cómo el Green Belt Movement comenzó.

¿Quién toma café, que levante la mano? ¡Yo!

¿Quién toma té, que levante la mano? ¡Yo!

 ¿Quién todavía no se convence de que estamos todos conectados, que levante la mano? ¡Yo, yo! No, perdón, yo no, yo sí estoy convencida. Ahora a ver cómo hago para conectarme mejor.

Por Michelle Lorena Hardy  –  Chicadelpanda.com

Anuncios

2 pensamientos en “Había una vez una mujer que promovió la siembra de 47 millones de árboles

  1. Interesante articulo, sin tan solo nos detuvieramos a imitar esta gran acción, nuestro mundo seria mucho mejor.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s