Reducir para disfrutar más

Aunque yo me había propuesto no comprar más libros físicos (¿Para qué cortar árboles para que yo lea, cuando puedo hacerlo digitalmente? ) hace como un mes me compré uno, más otros dos a mis hijos. ¿Ajá y a qué viene esto? A que a  lo mejor yo, con toda la emoción que cargo a veces cuando escribo, a lo mejor les estoy dando la idea errada de que no compro nunca nada.

Ese día, en que fui a comprarle a mi hija El Principito, la justificación para comprar mi propio  libro fue: “Necesito el libro. Ya este año casi todos los libros que me he leído han sido digitales, y no es lo mismo. Además qué ejemplo le voy a dar a mi hija, ella me ve leyendo en la computadora (no tengo Kindle ni nada por el estilo), ella necesita verme leyendo un libro”.

Qué balurda y ordinaria excusa, aunque en verdad, no la necesitaba. La idea de reducir es precisamente esa, reducir, no eliminar (o capaz es otra excusa más, jeje). Somos lo que somos, y muchas veces lo que somos se refleja en las cosas que compramos, en las cosas a las que nos cuesta resistir. Estoy segura que mucha gente encuentra razonamientos similares para comprar lo que desea, y eso está bien, opino yo. La cuestión es: reduzcamos. Aunque me sentí un poco culpable al comprar el libro, luego recordé que era ya el libro número 7 que me leía este año, y que solo había comprado 2 de la forma tradicional. Está funcionando el asunto de reducir, pensé.

Sea lo que sea que queramos comprar, llámese electrónicos, ropa, jugueticos , o cremitas hidrantantes, reconozcamos que tenemos esos deseos y que son parte de lo que somos. Pero reconozcamos también que reducir significa que apreciaremos mucho más lo que compramos, pues nos hemos puesto un límite. Ahora ese juguete no va a ser cualquier juguete, sino el  que se va a comprar mi hija después de ahorrar por varios meses, y eso aumenta el disfrute por la anticipación de la compra. Como nos ponemos límites – ya sea en cantidades, en monto de dinero, o cualquier otro – entonces podemos darnos el lujo de pensar con calma y tiempo lo que vamos a comprar. O podemos tener una compra totalmente impulsiva, como me pasó a mí, y disfrutarla porque sabemos que eso no sucede todos los días, ni siquiera todos los meses.

Y de paso, por supuesto, nos hacemos responsables de nuestro impacto, de esa huella que dejamos en nuestro paso por el planeta.

Por: Michelle Lorena Hardy – Chicadelpanda.com

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2 pensamientos en “Reducir para disfrutar más

  1. Así es… ese libro ya lo doné a una organización que recoge libros en el colegio de Rebecca. Para mí los libros son como los juguetes en Toy Story, si se quedan almacenados (o en una biblioteca personal, sin leerse) se ponen tristes 🙂 , hay que llevarlos a un sitio en donde jueguen con ellos, en este caso, a un sitio en donde los lean.

  2. Tambien ser puede pensar, si no voy a “reducir” e igual comprar, al momento de la compra pensar cual de las otras r’s haras. Lo vas a reusar? reciclar? si vas a comprar un libro para que despues que lo leas se quede bien gordote ahi en una biblioteca solo recogiendo polvo, pues no me parece que esta tan bien. Pero si luego lo compartes o lo vuelves a leer, etc, pues si.

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