El toque francés de mi vida

http://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Notre-Dame_de_Paris_Winter.jpg

Hace un millón de años, en la época de los dinosaurios más o menos, yo estaba en la universidad, cursando la carrera de Estudios Internacionales, cuando me piden que escoja aprender uno de estos dos idiomas: francés o inglés. Inglés, no, ya incluso lo había estudiado en Estados Unidos por un tiempo. ¿Francés? Ya había terminado el curso completo de italiano en el Istituto Italiano di Cultura por motivos completamente sentimentales (a lo Elizabeth Gilbert). Mi abuela había muerto hacía poco, y a mí se me ocurrió que a ella le encantaría que estudiara italiano, ya que ella lo hablaba, había vivido allá y volvía todos los años. Pero ¿francés? No se me había ocurrido nunca. Pero no me quedaba otra alternativa, así que comencé a estudiarlo en la universidad. Cuando ya llevaba algunos niveles aprobados, me inscribí también en la Alliance Française de Caracas, y allí también terminé todos los niveles.

Poco antes de graduarme de la universidad, un amigo que estudiaba conmigo me enseñó las fotos del año en que había estado estudiando en Alemania de intercambio. Eso es lo que quiero hacer, viajar, pensé. Así que gasté los poquitos ahorros que tenía comprando un pasaje a Europa, y le pedí plata prestada a mi papá para ir a estudiar por un mes francés en Francia y por un mes italiano en Italia. Cuando estaba evaluando a dónde ir, le comentó a mi papá que en tal sitio en Francia, era mucho más barato que estudiar en París, así que pensaba ir para allá. Él me dijo que por qué no me iba a  París; igual me iba a endeudar, ¿Qué más daba un poco más?

Así que esa Michelle, que hoy me parece tan lejana, se fue a París y luego a Italia. Luego pasó un poco más de un año usando todo su salario en pagar la deuda… y muchas cosas más que tienen que ver con el comienzo del noviazgo del que es ahora su esposo, y por tanto, con la siguiente etapa de su vida.

Lo que quería era que vieran a dónde me ha llevado aquella escogencia de estudiar francés, un idioma que nunca me había atraído y que nunca había estado en ninguna lista de objetivos, ni nada por el estilo. Ni siquiera fue por placer (como sí fue el italiano), sino porque no tenía más remedio, había que escoger un idioma. Obviamente, después me encantó el francés, de otra manera me hubiera quedado solo con lo que me enseñaban en la universidad. Pero al principio, estudiarlo fue solo una reacción ante una circunstancia no planeada.

Hace poco soñé que estaba hablando en francés y que la persona con la que estaba hablando pensaba que yo era francesa, no solo porque lo estaba hablando con fluidez  y sin acento, sino por mi nombre ¿Qué más francés que Michelle Hardy? Jeje. A la mañana siguiente, me pregunté de dónde había salido eso. Desde hacía años no practicaba yo francés, excepto por alguna que otra lectura de algún libro, o alguna noticia en internet.

Hace no mucho tiempo dije que quería disminuir mi contaminación mental, con el objetivo de tener pensamientos originales, míos y no simples copias parafraseadas de los pensamientos de otros. Para ello quería bloquear -todo lo humanamente posible- cualquier tipo de publicidad y, aunque iba a seguir viendo noticias, iba  a buscar fuentes más variadas. Así lo hice, pero a partir de mi recientemente sueño, decidí que también iba a empezar a ver el mundo a través del lente francés.

A ver qué pasa.

Y cambié el canal.

Por Michelle Lorena Hardy   –  Chicadelpanda.com

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