Los ingredientes tóxicos que no están en la etiqueta

Aluminum Can

“Plastic in fish means that the chemicals from plastic can end up on our dinner tables”

Beth Terry

“Que los peces tengan plástico quiere decir que los químicos del plástico pueden terminar en nuestras mesas de comedor”, dice la autora del libro que estoy leyendo, My plastic free life. En otras palabras, el problema de la contaminación plástica, no es solo que hay “por lo menos 267 diferentes especies conocidas que han sufrido por enredarse o por ingerir desechos plásticos en los océanos, incluyendo aves marinas, tortugas, focas, leones marinos, ballenas y peces”, sino que nuestra propia especie humana está afectada también, pues nosotros ingerimos químicos de los plásticos  todo el tiempo. En el documental Bag it, the Movie. Is your life too plastic?, muestran la presencia de ftalatos y otros químicos en el cuerpo humano, los cuales pueden proceder del pescado que comes, o pueden haber sido liberados del plástico que forra las latas por dentro, los vasos desechables (inclusive los de “papel” tiene plástico por dentro, sobre todo los vasos utilizados para el café y otras bebidas calientes)  y cualquier otro contenedor plástico. La liberación de toxinas es más intensa cuando el empaque es expuesto a grandes temperaturas, como cuando uno deja la botella de agua en el carro y hace calor, o cuando uno mete en el microondas un tupperware (las toxinas en nuestro cuerpo también pueden provenir de otras fuentes, pero en este artículo solo quiero referirme a las que provienen de la comida).

Desde que comencé este blog he leído repetidamente en libros y artículos, que como no sabemos qué químicos tienen los plásticos (entre ellas, Annie Leonard, Beth Terry y Bea Johnson), lo más recomendable (para nuestra salud) es reducir el consumo de plásticos todo lo que se pueda, sobre todo los contenedores de comida o bebida, así como el uso de sartenes de teflón. Sin embargo, hay un plástico con especial mala fama, sobre todo en lo que se refiere a los productos para bebés y  niños pequeños: el PBA (por ser un desestabilizador endocrino en animales).  Cuando esto salió a luz pública, muchas empresas en Estados Unidos reaccionaron sacando estos productos del mercado (biberones o teteros incluidos) , mientras creaban unos nuevos, llamados “BPA Free”. Sin embargo, muchas personas advirtieron (incluyendo las tres autoras que mencioné antes) que esos productos no eran necesariamente mejores que los anteriores. Esta semana salió publicado un estudio en el Washington Post (BPA alternative disrupts normal brain-cell growth)  que dice que estos nuevos productos son también dañinos para la salud.

Otro aspecto que debería hacernos reducir el consumo de plástico en general es el siguiente (según Beth Terry en su libro): “El código SPI (el que identifica al plástico con números)  solo te dice qué polímero es, pero no si hay otros químicos que pudieran haber sido añadidos al polímero. Como mencioné antes, saber de qué tipo de plástico está hecho un producto, no quiere decir que sabemos qué más ha sido añadido al mismo”.  Para saber más: Study Finds 175 Dangerous Chemicals in Food Packaging

¿Queremos plástico dentro de nosotros?  ¿Dentro de nuestros hijos? La cuestión es que ya tenemos, lo que queda es minimizar los efectos del plástico y sus químicos. Mientras no salgan normas que regulen realmente la producción de plásticos, queda de parte de nosotros informarnos y hacer algo al respecto. Aquí te dejo una corta presentación que puede darte algunas ideas.

@chicadelpanda

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