Anécdotas de niños de cinco años

El otro día una amiga me comentó que de pequeña había incendiado su casa. ¿¡Cómo?! En realidad, no había sido toda la casa, sino solo su habitación: cortinas, muebles, juguetes, todo se quemó. Ella había encontrado una calcomanía que no le gustaba y decidió quemarla prendiéndola con unos fósforos. Cuando ella pensó que ya se había apagado, la lanzó a la papelera. Eso fue todo; tendría unos cinco años.

Cuando mi mamá tenía cinco años también,  a ella y a su amiguita (quien luego se convirtió más tarde en mi madrina), se les ocurrió no volver al salón después del recreo, sino ir a explorar unas torres que estaban construyendo en su colegio para jugar en los andamios. Mi abuelo tenía en esa época un cargo importante en el gobierno, y cuando se notó la ausencia de las niñas, todo el mundo pensó que las habían secuestrado. Mi mamá me cuenta que recuerda estar viendo los carros de la policía, así como la conmoción de todo el mundo, desde una de las torres, escondida con su amiguita, y que no querían salir de allí por miedo a que las regañaran. Luego las consiguieron, y las regañaron,  delante de todo el colegio.

Cuando yo tenía cinco años aproximadamente, jugando en una playa a tirarnos piedras (como si fueran pelotas) le di  justo en la frente a la niñita con la que estaba jugando. Recuerdo el sangrero y que tuvimos que salir lo más rápido posible de la isla para que le cosieran puntos. La más perpleja de todos era yo, nunca me hubiera imaginado que eso podía pasar.

Cuando mi hija mayor R tenía cinco años y S acababa de nacer, también ocurrió un casi desastre. Estoy entrando en mi habitación y veo que R está alzando con ambas manos un cojín enorme en forma de corazón  para ponérselo en la cara al bebé que estaba en la cuna. A mí se me detuvo el tiempo como en las películas mientras daba los pasos para quitarle el cojín de las manos. R se me quedó mirando y simplemente me dijo “es que estaba llorando”. Suspiré hondamente, y acto seguido  le expliqué la situación.

En una  ocasión, una profesora de yoga me contó que de pequeña ella se ponía a abrir las medicinas de la mamá, y que las probaba con su hermana para ver qué hacían. Los cuentos que he oído de “casi desastre” por niñitos de cuatro o cinco años que se ponen a abrir la puerta del carro mientras éste está andando, son unos cuantos también.

La cuestión es: los niños no son adultos chiquitos, y mientras más pequeños, menos tienen conciencia del peligro. Muchas cosas que para los adultos son locas e impensables, para los niños no lo son. Es solo una pequeña reflexión que quería compartir. ¡Que tengas un gran día!

@chicadelpanda

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Un pensamiento en “Anécdotas de niños de cinco años

  1. Michelle,

    Mi hijo Lucas me ha abierto la puerta del carro en un par de ocasiones, andando. La cosa es que en mi van tengo puesto el seguro de niños en las puertas; pero cuando nos montamos en el carro de su papa o en otro que no son los nuestros, olvidamos el tema y alli ha ocurrido…. en plena autopista… para morir!
    Matteo en plena autopista hace unos meses, con menos de 2 años, se salio de su silla de bebe, por arriba sin desabrochar su cinturon y me toco el hombro mientras yo manejaba…. casi choco del susto….. y el feliz de su hazaña solo me decia que queria ir para la tercera fila de asientos a jugar con su hermano Lucas!!!!!
    Son solo un par de anecdotas……. besos….

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