El concepto de tener suerte

Hace un par de semanas, leí en el ascensor del edificio de una persona a la que estaba visitando, un cartel que decía “Racionamiento de agua: tal y tal día a la semana, no habrá agua de tal hora a tal hora. Favor tomar precauciones”, así que decidí tomar precauciones. Ésta era ya la tercera advertencia que me estaba enviando el universo: primero el chorro de agua que estaba saliendo de los grifos de mi casa era cada vez menor , y segundo,  cuando mi hija fue por primera en su vida a que le lavaran el pelo a una peluquería, la señora que la atendió había tenido que hacerlo echándole agua con un vaso desde un gran pipote con agua que tenía al lado (por cierto, la vez de la peluquería, yo inocentemente le pregunté a la peluquera si era que no había agua caliente, y ella me dijo que no, que era que no estaba llegando nada de agua, ni caliente ni fría).

Así que compré un pipote enorme azul como los de basura, con el objetivo de ponerlo en la terraza, llenarlo de agua, y así tener agua por si acaso. Cuando estoy pasando con el pote, veo que la señora que trabaja conmigo me ve como si estuviera cargando lo más preciado del mundo; vi en su ojos hasta admiración. Entonces me dice: “sí, hay que tener uno de esos ¿Dónde lo compró?”  . Le digo dónde lo había comprado y le pregunto que cómo haría para llevarlo hasta su casa, y me dice que con una carrera (el precio sería como cinco días de trabajo de ella, más lo que le cobraría la “carrera” de taxi, seis o siete días) .

Pasa como una semana y cuando llega a mi casa, ella me dice que se siente mal, y que está muy cansada porque el día anterior había tenido que caminar mucho. Me cuenta que sus vecinos habían bloqueado las calles en protesta  y que por tanto  los buses no podían pasar, así que había tenido que caminar un buen trecho. “¿Y por qué estaban protestando?” “Porque llevamos más de un mes sin agua”  (Cara mía de horror) y “¿Y cómo hacen?” “Bueno, la gente no tiene agua. Pero yo tengo suerte: tengo una canaleta en el techo y pongo dos tobos abajo; entonces, si llueve, cuando llego del trabajo, tengo agua”. Entonces entendí su mirada de hacía un par de semanas, cuando compré mi gran pipote de más de 100 litros. No solo tenía yo suerte, sino que me había ganado el premio mayor.

@chicadelpanda

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s