Un pequeño ciudadano global

De nuevo mi hijo tiene un acto de fin de curso en su colegio.

De nuevo, una situación incómoda.

Sé que a la mayoría de la gente le gustan estos actos, pero no son mis favoritos, ni para mí, ni para S, mi hijo de ocho años.

Esto tiene que ver con dos cosas: primero, S, odia disfrazarse. Solo logré hacer que lo hiciera sin problemas hasta los tres años, pero después, cada vez que hay un evento en que hay que ponerse así sea un sombrero, es un drama. No lo disfruta nada, sino todo lo contrario. Pasa un mal momento y hace que los que estén alrededor tampoco la pasen bien. Si disfrazarse ayuda al niño a socializar y a divertirse le veo el sentido, pero si no, no.

Por otro lado está el asunto de la identidad. Como él mismo dijo (dado que el acto es folclórico), “yo ni siquiera soy mexicano”.

No es que no le guste México, a él le encanta estar aquí, sobretodo después de haber pasado un año en Caracas, en que casi no salíamos a ninguna parte por la inseguridad. Pero él está bien claro de que este tipo de actos no fueron planeados con él en mente.

Él también recuerda sus actos patrióticos en Panamá, disfrazado de panameño, y de paso, sabe que oficialmente es chileno (pues nació en Chile), que es venezolano por sus padres, y que además es italiano por su familia paterna. El niño tiene oficialmente tres nacionalidades, ninguna de las cuales es mexicana. Y, por si fuera poco, sus primeras memorias no son de ninguna de ellas sino de Panamá, donde vivió desde los dos hasta los cinco años.

Yo no le veo ningún sentido a obligarlo a presentarse al acto de fin de curso. Si le sirviera de algo lo haría, pero no veo cómo puede ayudarle el acto de fin de curso a convivir en comunidad. Obligarlo a sentirse parte de algo de lo cual no se siente parte, no logra nada.

Es posible que él en el futuro se entusiasme por participar en actos culturales por su propia iniciativa. Pero uno no se identifica con un país porque se lo imponen. Es un proceso que a veces lleva años y que quizás nunca se complete.

Es posible que S siempre se sienta ciudadano global, o puede ser que se identifique con algún sitio o varios. Pero no es algo que sucede rápidamente. Ser paciente con él y darle el tiempo que necesita es lo mejor que puedo hacer ahora.

Foto: mural en frente del restaurant venezolano Guayoyo en Querétaro.

Anuncios

4 pensamientos en “Un pequeño ciudadano global

  1. Querida Michelle.
    Comparto lo que escribiste en “Un Pequeño Ciudadano Global”. Es una lastima que lo obliguen a participar en algo que lo incomoda y que no va a sumar en su vida.
    A Guillermo no le gustaban las piñatas y simplemente no entraba al lugar donde se efectuaban, se quedaba en la puerta. Pensamos que era por timidez, hasta que un día nos dijo que no le gustaba que rompieran a palos algo tan bonito.
    Hoy te puedo decir que Guillermo es una persona muy segura de si mismo y muy conectado con sus emociones y sus convicciones.
    A Sebastian, puedes darle muchas razones para que lo haga pero no para que le guste.
    Cariños para los tres.
    GST.

  2. Mi Papá siempre, nos decía, en cada lugar a donde íbamos… AL PAÍS QUE FUERES HAZ LO QUE VIEREIS

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s