Mi Credo

Av. universidad

Creo en el amor, el pegamento que lo une todo, lo que conocemos y lo que no sabemos que existe.

Creo en Dios, o la Diosa, quien me creó, me cuida, y no tiene sexo.

Creo en la tolerancia, el asidero del respeto.

Creo en la amabilidad, fuente de alegría rutinaria.

Creo que el valor de un ser humano, reside en simplemente serlo.

Creo que lo que define a una persona, son sus principios.

Creo que todos tenemos el derecho de vivir en dónde, y cómo, más nos guste.

Creo que ser mamá, es una vocación.

Creo en el poder infinito de las palabras.

Creo en la simplicidad voluntaria, como la ruta para domar la complejidad de mi mente.

Creo que los humanos somos al mismo tiempo, importantes e insignificantes.

Creo que mientras esté respirando, sigo ganando este gran juego que se llama vida.

Creo que cuando mi cuerpo muera, mi alma seguirá viviendo,

y que cuando eso pase, me enteraré del sentido, de todo lo que hoy no entiendo.

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Nuestro lado oscuro, digo, morado

Esta mañana le digo a S, mi hijo de cuatro años: “aquí te dejo el uniforme, para que te lo pongas. Sé que sí sabes, porque cuando papi te lleva al colegio, te vistes solo”, a lo que él responde: “y papi no está aquí”.

El otro día R, mi hija de nueve años, me dice: “Fulanita me dijo que ella se porta mal en el colegio, porque se porta bien en su casa; yo soy al revés”. Por supuesto, al igual que con el caso de S, la línea de razonamiento lo deja a uno rascándose la cabeza, preguntándose pero ¿por qué?   ¿O será que como humanos tenemos que portarnos mal en algún momento, solo que los niños son más descarados y lo admiten, mientras que nosotros los adultos, no?

Cada vez me convenzo más de que todos, toditos, tenemos un minion morado latente. Por más que queramos mostrar al mundo lo contrario, por alguna parte sale. Se puede ocultar por años y años, pero eso no quiere decir que no esté allí. Los adultos, como los niños, tenemos también nuestro lado morado. Cuando criticamos a otros y nos sentimos superiores, es un síntoma de que, o no conocemos nuestros propios minions morados aún, o se nos ha olvidado su existencia.

A veces (ok, muchas veces) se les sale el minion morado a mis hijos. Yo sé que también son el minion amarillo, y por eso no me desbalanceo  (ok, no siempre, pero casi). Sé que el minion amarillo vuelve. Ese sentimiento, esa paciencia, o ese ver más allá de las apariencias, es lo que es el verdadero amor. Es muy fácil amar a un minion amarillo, pero eso no es profundo. El amor esencial es el que sale cuando aparece el minion morado, ya sea, el de mis hijos, el de alguno de mis seres queridos, y sobre todo, cuando aparece el mío mismo.

Michelle L. Hardy

chicadelpanda.com

@chicadelpanda

Oídos prestados

 

 

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De repente ayer, un día como cualquier otro, me traen el café más bello de mi vida, y además, con la imagen de un oso (si esto no es una señal del destino, no sé qué es, jeje). Así que  me tocó escribir. No he estado posteando con regularidad porque estoy  editando un libro con lo mejor de este blog, y como he estado blogueando desde el 2010, me está tomando una buena tajada de tiempo; pero estoy feliz pues ya por fin se le está viendo forma.

He estado trabajando en cafés, en mi casa, en la biblioteca, e incluso en gran parte de las dos semanas de vacaciones de mamá que estuve en Caracas (fui  a visitar a mis papás, sin mis hijos). Sin embargo,  en los cafés aquí en Ciudad de Panamá, aunque he hecho todo lo posible en concentrarme en lo mío, no  he podido dejar de prestar atención a las entrevistas de trabajo, o de agentes de bienes raíces, a venezolanos que, según he podido oír sin querer-queriendo, acaban de llegar. Algunas parecen legítimas, pero en otras me provoca voltearme y decirles “¡Huye por la derecha!” Ya se verá  en qué terminará este experimento social en que tanta gente preparada llega a un país tan pequeño, en tan poco tiempo (no son solo venezolanos, por cierto, también están llegando, pero en menor cantidad, argentinos, españoles e italianos).

Volviendo a lo del libro, espero tenerlo listo pronto y que lo disfruten, para que vean, oigan y sientan con los ojos, oídos y piel, no solo míos, sino de mis hijos también, ya que los mundos de otros enriquecen los propios. Por ejemplo  anteayer S (mi hijo menor de cuatro años) me dijo, mientras ordenaba su cuarto: “mami escuché una ballena” y yo sorprendida y maravillada a la vez, pues hacía unos pocos minutos había terminado la práctica de una banda marcial colegial que tenemos cerca, la cual me estaba volviendo loca. Es decir, yo malhumorada por  el estruendo, y él escuchando  ballenas, desde el mismo apartamento y casi al mismo tiempo (él las “oyó” después de que terminara el ruido) “¿De verdad?” le pregunto, y me dice “sí, estaba ahí en el mar”, y señala hacia el Océano Pacífico, el cual se ve desde su habitación. “¿Y yo la puedo oír?” le pregunté y me dijo sin mirarme, mientras seguía ordenando sus juguetes, “sí”. Sonreí, mientras pensaba, gracias S por prestarme tus oídos para oír ballenas. Te quiero.

 

Tratando de enfocarme

Intento del golpe de estado del 27 de noviembre de 1992

¿Dónde están los aviones que rompieron la barrera del sonido … los que en uno de los dos golpes de Estado fallidos que tuvimos en 1992 pasaron por los cielos caraqueños, haciendo un ruido tan infernal y ensordecedor, que yo, habiendo estado cerca de la ventana de la casa de mis padres, salí corriendo lo más lejos posible hacia el interior, esperando a que los vidrios estallaran, pues estaba segura que había caído una bomba en el jardín? Hubiera sido más sincero, más real, a lo que pasó ayer: un burdo “gobernar por decreto” que no es sino un golpe de estado calladito.

Lo que me ha ayudado a concentrarme para escribir este pequeño párrafo es una joya musical que descubrí hoy. Se la dedico a todos aquellos que se consideran ciudadanos del mundo:  espero que esta navidad sea muy feliz para ustedes, y que sea la excusa para recordar a nuestros amores y decirles que los queremos.

Gracias por leerme…

@chicadelpanda

chicadelpanda.com

Cree

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Llego a la caja justo a tiempo para oír al señor mayor que está delante de mí, decir triunfante: ¡Feliz de estar vivo!  La cajera me dice que el señor va todos los días al supermercado, y que todos los días está con el mismo buen humor.

En el Parque Omar un señor muy, pero muy mayor está hablando con una de las guardias. Está paseando un perrito. La guardia me cuenta que el señor tiene más de noventa años y que todos los días va al parque a pasear su perro que está ciego.

Hoy estoy feliz de estar viva también. Y quería contarles una cosa: anteayer me sorprendí oyéndome decir que este asunto de vivir de manera ecológica era algo en lo que creía y que era muy chévere vivir según lo que creía. Es decir, usé la palabra creer, una palabra que se usa en las religiones. ¿Estoy en peligro de caer en una secta ecológica? ¡Tanta caminadera  y servilleticas de tela! Esto se está poniendo sospechoso. ¡Cuidado! Mmmm. Sí. Ya me mandaron un email alertándome de las sectas, no crean.

El asunto de desenchufarse de lo que se espera de mí, de los comerciales, etc, libera. Es dejar de buscar la vida que me venden todos los días, de tener más, estar más cómoda y tener más dinero, por la vida que me provoca vivir. Esta vida tiene más que ver con conectarse con los demás seres vivos – empezando con los seres humanos que quiero – e incluso con los no vivos (o que se me han adelantado en este viaje). Tiene que ver con conectarse con los otros seres que apoyan mi propia existencia, sin los cuales mi propia vida sería imposible. Tiene que ver con conectarse con todo lo que una máquina no puede hacer por mí. ¿Y saben qué? ¡Me gusta!

 

Por Michelle Lorena Hardy – Chicadelpanda.com

Mantener la calma y enfocarse en períodos de cambio

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En períodos de cambio es fácil perder la concentración. Entran nuevas variables a la vida  y de repente está uno más enrollado que el cajón de cables de la casa.

Varias personas me han dicho que ya debería estar acostumbrada a los cambios, sobretodo a las mudanzas, ya que he tenido tantas. La respuesta es sí y no. Sí, porque tomo medidas de precaución, la más importante de todas, me simplifico todo lo que puedo. Pero la respuesta es también no, porque por más organizada y simplificada que esté, por más experiencia que tenga,  siempre salen situaciones inesperadas.

En las últimas semanas ha habido unos cuantos cambios a nivel laboral y de rutina en esta casa. Todos cambios buenos, la vida es cambio, si no cambiamos, empezamos a morir lentamente. Los cambios traen emoción y sabor a la vida; pero los cambios también  pueden producir mareo … ¿en dónde es que estoy parada?

Cuando eso me pasa, me pongo a meditar…. jajaja, mentira, me encantaría decirles que me pongo a meditar, pero no es verdad. A lo mejor en un futuro eso se convierta en una realidad, pero por ahora, sólo me detengo, descanso, antes de que sea el cuerpo el que se termine de enfermar para obligarme a parar.

Después de descansar un poco – a veces bastante más que un poco – encuentro el centro de nuevo. ¿Cómo? Asimilando la famosa cita de Leo Babauta del blog Zenhabits : Identifica lo que es más importante para ti y elimina todo lo demás.

Evidentemente, es mucho más fácil decirlo que hacerlo: ¿elimino lavar los platos, por ejemplo? Mmmm … lo importante no es lavar los platos, es tenerlos limpios para que mis hijos coman, y es importante que ellos coman, porque ellos – y mi esposo y demás seres queridos – son lo más importante para mí. Entonces queda si ese “lavar los platos” se puede delegar, o si hay alguna otra manera de darles de comer. En un programa de Anthony Bourdain vi que en ciertos países comen en hojas de plátano, con la mano … mmmm…

Un poco de humor y amor ayuda también.  Reconocer que la vida tiene altos y bajos y que estar abajo es tan normal como estar arriba. Sobre todo para los que somos padres (ver punto 4 del post Los tabúes sobre criar hijos )

Ya recordé qué es lo más importante para mí, mejor dicho, quiénes. De repente el planeta vuelve a su órbita y todo tiene sentido otra vez. Ahora a seguir con todos estos cambios tan emocionantes que hacen que uno se sienta vivo.

Por Michelle Lorena Hardy – Chicadelpanda.com

Porque ella escoge ver el mundo en colores brillantes

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escoge

ver el

mundo

en colores

brillantes

y fuertes”

Se llama Mariana y no la conozco en persona, sólo por internet (pero es amiga de una gran amiga). Le pedí que me contara su historia para postearla en mi blog, y aquí está:

Me casé para ser feliz con mi príncipe azul, pero la vida me enseñó que eso no existe, que sólo existe el hombre del que me enamoré, y al que amo por aceptarme con todos mis defectos y virtudes.

Al tiempo de mi boda, se me desarrolló un tumor del que tuve que ser operada y fue cuando empezamos a soñar con tener hijos. Luego del 5to invitro (no fue facil) llegó nuestra  preciosa niña, que llenó algo inimaginable.

A sus 6 meses y medio me enteré que estaba embarazada de otro bebé. ¿Cómo iba a ser posible, si los doctores decían que sólo un MILAGRO podía embarazarme a mí? Tuvimos otra niña y con ella descubrimos un sin fin de cosas bellas.

Tiempo después deseamos un tercer bebé, esta vez un varón, y no dio ni tiempo de planificar, porque quedé embarazada.Tuvimos otra niña, mi ANGEL. Todo era perfecto, estábamos en el cielo, lo teníamos todo y no lo sabíamos. Pero mi tumor regresó, y no sólo tuve que operarme esta vez, sino someterme a RADIOTERAPIA, con una bebé de solo 8 meses. Fue muy dificil, no imaginas cuánto.

Para cuando esta fase de mi vida terminó, ya mi bebé pasaba el año, y fue cuando me di cuenta que algo no estaba bien. Aún no caminaba ¿Por qué? Si sus hermanas caminaron de 10 y 11 meses ¿Qué pasaba? Nadie me entendía, parecía una pesadilla, peleaba con mi esposo, la pediatra decía que estaba nerviosa y en fin… No sé cómo, después de ver muchos médicos conocí a alguien que cambiaría mi vida, la DRA CATTINARI. Ella me escuchó y me creyó; al mes supimos que mi bebé tenía ATROFIA MUSCULAR ESPINAL. Ella solo tenia 18 meses.

El dolor nos mataba, la tristeza en ese hogar que una vez fue perfecto, nos ahogaba. Pero pasó algo, nació una FE y una ESPERANZA increíble, y decidimos luchar y permanecer unidos en el dolor, por algo que nos une como familia: el AMOR. Y todos esos sentimientos los superamos, y aunque tenemos mucho dolor en nuestros corazones, vemos a nuestro bebé, sonriendo y enseñándonos que aunque hay cosas que no podemos cambiar, podemos llevarlas de la mejor manera.

La vida me enseñó que frente a enfermedades como el AME, que no puedes cambiar, debes dar las gracias porque te cambian la visión de la vida y te hacen ser luchadoras y guerreras para insertar a tus hijos en una sociedad que no perdona no ser perfecto.

Mariana va a hacer una campaña que recojerá tapitas de plástico en favor de la asociación de Familias de Atrofia Múscular Espinal en Venezuela, y para crear conciencia en la gente de la existencia de esta enfermedad.  O mejor dicho, en sus propias palabras:

Sabes que me faltó decirte que por mi hija decidí recoger tapitas y botellas, para mostrarle al mundo que ella es mi mayor orgullo y que haremos todo por alcanzar una cura.

Mariana va a necesitar mucha ayuda con la recolección de las tapitas, así que si quieres contactarla para darle una mano, aquí está su email mrussom7@yahoo.com. Para más información también puedes visitar la página web para AME en español: FAME – FSMA .org  Su hija menor es la número 4 de este video que sacaron en USA.

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Posteado por Michelle Lorena Hardy – Chicadelpanda.com

Link a Familias de Atrofia Múscular Espinal en facebook, hacer click en imagen: