¿Dónde está el hogar?

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Mi hijo está tomando una siesta.

Mi gata está tomando una siesta.

Parece que el universo de esta habitación hace que los seres que la llenan tengan que cerrar los ojos.

Voy a hacerlo yo también. En unos minutos.

Pico Iyer habla sobre las preguntas ¿qué es el hogar? ¿de dónde eres? y cómo hay tantas personas en el mundo, cada vez más, que son de muchos sitios a la vez.

Para ellos (ejem, nosotros) el hogar está en muchos lugares, dependiendo qué consideres: ¿dónde naciste? ¿dónde te gusta estar?, entre otras. Hay muchas maneras de considerar dónde está tu hogar. Incluso una que me llamó la atención ¿dónde te conviertes en ti mismo?

Pero dice que en su caso, hogar es la gente que está con él, o la música que lleva a todas partes. También en ese sitio en su alma en donde puede estar sin moverse (standing still) , en silencio.

Es para allá a dónde voy a ahora. Pero antes, les dejo la frase con la que Iyer terminó su charla. Home is not where you sleep, is where you stand, que es una frase profunda,  pues quiere decir: hogar no es dónde duermes, es dónde te paras, o donde estás parado,  con el doble sentido de que “estás parado” se refiere a cómo piensas y cómo vives.

Ahora sí me voy a relajar un poco. Au revoir ; )

Por Michelle Lorena Hardy – Chicadelpanda.com

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“Las historias conectan a toda la humanidad” Elif Shafak

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“Si quieres destruir algo en esta vida, ya sea acné, una mancha, o el alma humana, todo lo que tienes que hacer es rodearlo de muros gruesos. Se secará dentro. Todos vivimos en una especie de círculo social y cultural. Nacemos en una cierta familia, nación, clase. Pero si no tenemos ninguna conexión con los mundos que están más allá de los que damos por sentado, entonces nosotros también corremos el riesgo de secarnos dentro. Nuestra imaginación puede encogerse, nuestros corazones reducirse y nuestra humanidad marchitarse. Si nos quedamos por mucho dentro de nuestros capullos culturales (nuestros amigos, colegas, familia), si toda la gente en nuestro círculo cercano se parece a nosotros, significa que estamos rodeados por nuestro reflejo en el espejo.

Deberíamos enseñar a los jóvenes -y a nosotros mismos- a expandir nuestros corazones, y escribir sobre lo que podemos sentir. Debemos salir de nuestro ghetto cultural e ir a visitar  al siguiente y luego al siguiente.

Las historias conectan a toda la humanidad, sin importar la identidad política, y ésa es la buena noticia.

Extracto de la charla de Elif Shafak,  The politics of fiction(Ted.com).

Traducido por: Michelle Lorena Hardy –  Chicadelpanda.com

¿Cómo será el mundo laboral en el 2030?

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“Los jóvenes franceses ven un mundo al que le faltan oportunidades, los jóvenes indios ven un mundo que tiene muchas. Pero no hay sino un sólo un mundo, un sólo futuro, con oportunidades para todos”

Anjuli Pandit, Atraversar las fronteras

Anjuli Pandit es de la India, pero vivió en muchos países con sus padres, quienes siempre la estimularon para aprender todo lo que pudiera del occidente, mientras mantenía sus raíces indias. Creció sin fronteras, y no le tiene miedo a lo desconocido.

Ella cuenta que la India de hoy es un país en que todo es nuevo, todo es posible, en donde los jóvenes tienen mucha energía de vivir. Que cuando llegó a Francia a estudiar – un sueño hecho realidad- se encontró con ¿Qué? ¡Con  la resignación!  Sus amigos no tenían esa energía, esas ganas de arriesgarse que tenían los jóvenes en la India. Más bien, los jóvenes franceses veían como un handicap, como una desventaja ser joven: “no me contratan porque soy joven, porque no tengo experiencia”. Y cuando ella les decía “busca trabajo en otro sector” le respondían “no, en Francia es imposible encontrar trabajo en un sector que no sea el de tus estudios”. O cuando les decía “pero ve a donde están las oportunidades”, respondían “pero si allá no me conocen, la cultura es muy diferente, no hablo el idioma, etc”.  Y lo más grave: en general, los jóvenes franceses no podían imaginarse  su propio futuro en el 2030.

¿Cómo va  a ser el mundo en el 2030? Va a ser un mundo más multicultural, más multilingüe, más interdependiente, más intergrado; con una economía que favorecerá a aquellos que son abiertos. Es por eso que  les dice a los jóvenes franceses que van a tener más oportunidades en el 2030, en Francia, si hoy buscan una carrera en el extranjero, si abrazan la mundialización, en vez de buscar un trabajo en París”.

Anjuli dio su charla en un traje tradicional hindú amarillo, precioso, y para cerrar,  le dijo a su audiencia parisina: “imagínense en el 2030 dando una charla en India con su tradicional traje gris-negro-gris- negro “… a lo que la audiencia respondió con una carcajada general. Nada mejor que el humor para hacer que una idea llegue. Ojalá les haya llegado a ustedes también.

Por Michelle Lorena Hardy – Chicadelpanda.com

“Tocar fondo se convirtió en la base sobre la cual reconstruí mi vida” J. K. Rowling

Para sacarle el jugo a esa naranja que somos, hay que fallar, equivocarse, meter la pata. Quisiera compartir con ustedes unos fragmentos del discurso de graduación que dio J.K. Rowling a los alumnos de Harvard en 2008: The fringe benefits of failure and the power of imagination.

“¿Qué he aprendido en estos 21 años que me separan de mi propia graduación?” Dice Rowling, quien decidió que lo más importante que ha aprendido se refiere tanto al fracaso, como a la imaginación. Sus padres, que habían sido pobres, querían que ella estudiara algo más lucrativo que Literatura Inglesa, así que decidió estudiar Idiomas Modernos (aunque al mismo tiempo se puso a estudiar los clásicos por su cuenta).

“Hay una fecha de expiración después de la cual ya no puedes echarle la culpa a tus padres por llevarte en una mala dirección. El momento en que eres lo suficientemente adulto para tomar el volante, la responsabilidad yace en ti. Aún más, yo no puedo criticar a mis padres por no querer que yo experimentara la pobreza. Escalar de la pobreza por ti mismo es algo de lo que sentirse orgulloso, pero la pobreza misma es romantizada solo por tontos.

Cuando tenía la edad de ustedes a lo que más le temía no era a la pobreza, sino al fracaso. Apenas siete años después de mi graduación, yo había fallado en una escala épica. Mi matrimonio había implosionado, no tenía trabajo, era una madre sola y estaba tan pobre como alguien puede estar en Gran Bretaña sin ser una persona sin casa. Yo era el mayor fracaso que conocía. Yo no les voy a decir que el fracaso es divertido. ¿Por qué hablo de los beneficios del fracaso? Simplemente porque el fracaso significa quitar todo lo que no esencial. Dejé de pretender que era ninguna otra cosa que no fuera solo lo que yo era, y empecé a dedicar toda mi energía a terminar el único trabajo que importaba para mí. Si hubiera tenido éxito en otra cosa, quizás nunca hubiera tenido la determinación de tener éxito en la única arena en la cual creía que realmente pertenecía. Yo fui puesta en libertad, porque mi miedo más grande se había hecho realidad, y yo aún estaba viva. Así que tocar fondo se convirtió en la base sobre la cual reconstruí mi vida. 

A lo mejor ustedes nunca fracasarán en la escala en que yo lo hice, pero algo de fracaso en la vida es inevitable. Es imposible vivir sin fracasar en algo. A menos de que vivas de una manera tan cuidadosa, que sería lo mismo que no hubieras vivido, en cuyo caso, has fracasado por default.

La imaginación no es solo la capacidad de visualizar lo que no es, y por tanto, la base de toda invención o  innovación; es el poder que nos permite ser empáticos con humanos cuyas experiencias nunca hemos compartido.

Aquellos que escogen no ser empáticos, permiten que existan monstruos reales. Si escoges usar tu influencia y status para alzar la voz por aquellos que no tienen voz; si escoges identificarte, no solo con los poderosos, sino con los que no tienen poder; si mantienes la capacidad de imaginarte en la vida de otros que no tienen tus ventajas, entonces no será sólo tu familia orgullosa la que celebre tu existencia, serán miles y millones de personas, cuya realidad tú habrás ayudado a cambiar. No necesitamos magia para cambiar el mundo, llevamos todo el poder que necesitamos dentro de nosotros mismos, si decidimos que estamos listos, si tenemos el poder de imaginar mejor”.  J.K.  Rowling

Traducido por Michelle Lorena Hardy   – Chicadelpanda.com

Link a la charla: The fringe benefits of failure J.K Rowling at Harvard

Por qué la gente te quiere

Gaby Vargas en TedX Df … a lo mejor ya sabes quién es. ¿Pero sabías que en el colegio fue malísima en los estudios, malísima en los deportes, malísima hasta en los mantelitos que había que entregar el día de las madres? (Si así lo prefieren, vayan directo al link de la charla al final del post y vean la charla de 15 minutos).

Ella cuenta que cuando fue a decirle a su papá que había sido reprobada y que tenía que repetir quinto grado de primaria, él le dijo: ¿Por qué Gaby? Si tú puedes con esto y más. Y además quiero decirte, que en la vida, las calificaciones no importan. Lo que importa es que pongas todo tu corazón en todo lo que hagas. Luego la tomó de los brazos y le dijo: Oye bien lo que te voy a decir y quiero que nunca se te olvide: tú naciste con estrella. Ella dice que se quedó con el enorme compromiso de querer regresarle ese voto de confianza a su papá.

Luego, en su primer día de clases en que iba a repetir, hizo fila con los de quinto, mientras estaba todo su salón  en la fila de sexto que estaba justo al lado. En ese momento me sentí morir… y me acordé de la estrella de palabras que mi papá me había puesto en la frente. A partir de ahí empecé a nacer, empecé a crecer , empecé a sentirme segura de mí misma, a sacar mejores calificaciones y a ganar competencias de natación. Y me di cuenta que con cada logro obtenía la mirada de aprobación de mi papá. Lograr cosas es el camino, pensaba Gaby.

Más tarde en la vida, en sus veintes, casada y con tres hijos, se convierte en una voraz autodidacta, y convierte su carrera en un logro, para así sentirse bien consigo misma, pero sobre todo, para seguir abonando en esa cuenta de débito que tenía con su papá. El éxito parecía ser la respuesta y la solución.

Durante sus veintes, treintas y gran  parte de los cuarentas, se dedicó a tener éxito, por lo que no tenía tiempo ni para voltear a verse a sí misma. Tener la agenda llena servía como un valium para las emociones y la hacía sentirse importante; la adrenalina la hacía sentir viva. Decía: “valgo por lo que hago”. Ese agotamiento que yo tenía lo veía como una forma de sentirme bien, y de corresponder de alguna manera a esa estrella que mi papá me había pronosticado. Qué equivocada estaba. La vida no se tardó en tomarme de los hombros y darme una fuerte sacudida. En poco tiempo, una de sus mejores amigas, y su hermano menor, murieron.

Me di cuenta de por qué la gente te quiere, al ver la cantidad de gente que fue a los funerales y misas de los dos. La gente te quiere, no por lo que hagas, lo que tengas, por lo que logres, por el puesto que tienes, por la importancia que tengas o la cuenta bancaria que tengas. La gente te quiere por cómo la haces sentir. Y yo me preguntaba ¿Cómo he hecho sentir a la gente? El éxito cobró un enorme signo de interrogación. Frente a la muerte ¿De qué sirve esto? 

Yo había descuidado a mis amigas, había descuidado tiempo con mi familia, había descuidado tiempo con mi esposo, con mis hijos, en aras del “éxito”. Y éso ahora de qué servía.

Por último me enfrenté con que el dolor te lleva al sótano 3 de la oscuridad, en donde ahí, en donde más solo y oscuro está, encuentras que hay una puerta de luz. Que al momento de abrirla, encontraba una inexplicable paz y una inexplicable serenidad, y me di cuenta que esa puerta nunca la hubiera encontrado allá arriba. Y ahí me di cuenta que era la primera vez que ME visitaba.

En ese momento me acordé de una metáfora sobre el buda de Tailandia. Hace 50 años un grupo de monjes budistas deciden mover un buda de terracota, porque estaba albergado dentro de un templo de 800 años de antigüedad que amenazaba derruirse y destruir su buda. Cuando fueron a moverlo, vieron que se agrietaba, y lo dejaron allí para que los expertos les dijeran cómo hacerlo bien. Pero uno de los monjes tomó una linterna y a medianoche fue a inspeccionar las grietas, y se dio cuenta que un gran brillo cegador le daba de regreso al alumbrarlo. Se dio cuenta que tenía ante sí un buda de casi dos metros de oro macizo. Pasaron 800 años y nadie se había dado cuenta que dentro de ese buda de terracota había un tesoro de oro macizo. ¿Y cuentas veces no nos puede pasar lo mismo? Nacer, vivir y morir sin darnos cuenta que tenemos ese tesoro por dentro.

Cuando veo las estadísticas de la OMS que nos dicen que 121 millones de personas viven en depresión, pienso que quizás esas personas nunca tuvieron, de niños, alguien que los viera a los ojos, les pusiera una estrella en la frente y les dijera: creo en ti. Porque cuando eso sucede, la estrella empieza a hacer su magia.

Si cada uno de los adultos el día de hoy pusiéramos una estrella en un niño, les aseguro que las estadísticas en el futuro serían completamente diferentes. Te invito a preguntarte: ¿A quién le voy a poner una estrella? Para que la magia comience. Yo me llevo el compromiso de ponerle una estrella a Valentina mi nieta. Y les pregunto, ¿Tú a quién se las vas a poner? Muchas gracias.

 

 

“Tenemos el poder de cambiar el menú”

“Yo no compro plástico nuevo. Esa es una afirmación muy fuerte y es casi verdadera. El americano promedio produce 100 libras (aprox. 45 kl) de plástico al año, y yo llevo menos de 2 libras (menos de 1 kilo)”. Así empieza la charla de Beth Terry, quien en el 2007, después de haber vivido toda su vida comprando botellas de agua y botándolas en la basura, escogiendo dobles empaques a propósito, y viviendo de barritas de cereal y comida congelada, se encontró con un artículo y una foto que la hicieron cambiar. El artículo hablaba de la contaminación de los océanos, específicamente, del Great Pacific Garbage Patch y la foto fue tomada por Chris Jordan en una islita en el medio del Pacífico, llamada Midway Island :

Era una foto de un albatros muerto y  lleno de las cosas que usaba todos los días. De repente, hizo la conexión: estaba haciéndole daño a una criatura que hasta ese momento ni siquiera sabía que existía, y tenía que parar, así de sencillo. Se puso a guardar el plástico que usaba, y como es contadora, creó una manera de medir la basura plástica que producía y la puso en un blog ( My plastic free life)

Mucha gente le preguntaba, ¿Qué diferencia puede hacer una sola persona que viva sin plástico? Pero ella respondía que los cambios de una persona pueden hacer una gran diferencia. Estas son sus razones:

– Dejar de hacer daño.

– Proteger la salud. Todos los plásticos contienen aditivos y  nadie sabe si son saludables o no, pues las compañías no tienen obligación de revelar qué contienen los plásticos que producen.

-Apoyar negocios éticos.

-Desarrollar nuestra propia ingenuidad y confianza en nosotros mismos.

– Examinar nuestros valores, ¿Qué tan importantes son ciertas cosas en nuestra vida?

– Pedir  lo que queremos. Ella pone el ejemplo de una compañía de detergentes que cambió sus empaques solo porque ella se los pidió, y el de los Brita Filters, que empezaron a reciclarlos luego de liderar una petición de miles de firmas y de haber recolectado cientos de filtros.

– Motivación para trabajar por el cambio sistémico. (Ir a votar, hacer peticiones para que cambien las leyes)

– Dar el ejemplo a otros.

Beth comienza su charla diciendo que su meta no es pedirle a la gente que eliminen el plástico de sus vidas, sino mas bien ser un ejemplo para que vean que sí es posible. También termina la charla con el mismo mensaje:

“Sepan que tenemos alternativas, que nuestras acciones personales importan, que podemos rechazar todos los plásticos que se usan solo una vez y no solo éso, podemos rechazar comprar las cosas que la publicidad nos dice que necesitamos. Tenemos el poder de cambiar el menú que nos está siendo ofrecido. Tenemos el poder de cambiar el mundo”.

Por: Michelle Lorena Hardy – Chicadelpanda.com

Engaña a tu cerebro

¿Qué hace genios a los genios? Pregunta Omar Villalobos, y luego te ríes y te vuelves a reír. Es que así es su charla de TedX México DF … ¡Sácale la lengua al de al lado! Que no te va a pasar nada.

Solo el 10% de lo que haces es consciente y el inconsciente controla todo lo demás. Eso ya lo sabemos, pero hay que aplicarlo. Vas manejando, se te mete una marca y ni cuenta te das. Hay que hablarle al inconsciente y según Freud, la única manera de hacerlo es con palabras altisonantes.

Tenemos que saber que el cerebro: sigue indicaciones (sin discriminar, no importa quién se las dé), pero no órdenes (la diferencia entre una y otra es el tono de voz); que la primera información que recibe en la vida  sobre algo lo toma como real; que  interpreta lo que quiere de la información que recibe; y que no distingue entre fantasía y realidad.

Él pone como ejemplo a Dalí, que cuando tenía 7 años, su mamá le dijo, cuando le enseñó un dibujito de  primer grado, (imagínate que tu mamá te diga esto cuando vas a enseñarle un dibujito del colegio): pintas como solo los dioses lo saben hacer. Dalí tenía el autoestima muy alta, y cuentan que cuando llegó a New York para exponer por primera vez en el MOMA, respondió al tipo de la aduana -cuando le preguntó que si traía algo de valor- lo siguiente: Todo lo que ve mientras se señalaba a sí mismo de arriba a abajo con la mano.

La única diferencia entre los genios y la gente mediocre es que creen en ellos cuando nadie más cree en ellos, dice Omar Villalobos. Así que engaña a tu cerebro, todo el mundo lo hace: lo engaña la televisión, lo engaña la mercadotecnia, lo engaña la historia, lo engaña tu padre y tu madre. Engáñalo tú.

Eso me recordó a mi hija, que el día de su cumpleaños número ocho me dijo: ¿No crees que en cada cumpleaños estoy más bonita? Mmmmm… tardé unos segundos en responder, mientras pensaba, la gente va a creer que es una pretenciosa,pero me acordé que ya pronto vienen esos años adolescentes en donde probablemente va a dudar de sí misma, así que decidí responderle ¿Y tú no crees que cada año me veo yo más bonita también?

Por: Michelle Lorena Hardy – Chicadelpanda.com