Mañanitas con una noche tan preciosa

Con un poco de vergüenza admití el otro día que no me sabía bien la letra del cumpleaños panameño. Luego una venezolana recién llegada a Panamá me miró con cara de extrañada: pero si cantar cumpleaños es como cantar “Los Pollitos Dicen”, todo el mundo lo sabe, me imagino que habrá pensado, porque yo pensé algo parecido hace unos años, cuando me di cuenta que en México no cantaban Cumpleaños Feliz.

En Venezuela se canta el Cumpleaños Feliz después de haber cantado Hay Qué Noche Tan Preciosa. Sin embargo, en cada  cumpleaños mío durante mi infancia y adolescencia, mi familia me despertaba en mi habitación, me ponían los regalos en mi cama, y me cantaban  Las Mañanitas. Luego, en la tarde o noche, me cantaban también el cumpleaños venezolano completo (excepto en mi fiesta de dieciséis años, en que además me cantaron Las Mañanitas en la noche, pues me habían llevado mariachis). Cuando muchos años después asistí por primera vez a un cumpleaños de un amiguito de mi hija en Guadalajara, fue una sorpresa para mí que cantaran Las Mañanitas, en la tardecita y frente al pastel de cumpleaños (y no en las mañanas, en mi cama, como me las cantaban a mí). Aquella vez me quedé esperando a que cantaran el Cumpleaños Feliz (suponía que, como nosotros lo cantábamos después de Una Noche Tan Preciosa ellos lo iban a cantar después de Las Mañanitas también), hasta que me di cuenta que era eso y ya. Nada de Hay Qué Noche Tan Preciosa + Hay Qué Noche Tan Preciosa Versión Humor + Cumpleaños Feliz + Cumpleaños Feliz en idioma extranjero de preferencia la familia  ¡Ni siquiera hubo que volver a prender las velas de lo rápido qué fue! ¡Ni siquiera salió nadie de la familia a decir “¡No apagues las velitas, que todavía falta!” ¡Nadie al final amenazando con cantar “Que cumplas uno, que cumplas dos…!” Jeje.

Aquí les dejo en video las versiones del Cumpleaños Feliz  en Venezuela, México, Panamá y Chile, así como  una de las versiones humorísticas de la canción Hay Que Noche Tan Preciosa (tomado de http://bit.ly/1wS8A6D) . ¡Qué tengas un gran día!

Hay Qué Noche Tan Preciosa versión humor

¡Ay! que noche tan preciosa, y horrorrosa
es la noche de tu día
todo lleno de alegría
en esta fecha natal fatal, fatal, fatal…
Tus más íntimos amigos y enemigos
esta noche te acompañan, tomando caña
te saludan y desean tremenda pea
un mundo de felicidad. felicidad, felicidad
Yo por mi parte deseo tirarme un peo
lleno de luz este día,
todo lleno de alegría
en esta fecha natal fatal, fatal, fatal…
Y que esta luna plateada y oxidada
brille su luz para ti, y para mi
y ruego a Dios porque pases
un cumpleaños feliz. la noche haciendo pipi, con lo pañales que te di, que me costaron 30 mil, que los compre en el Sambil con mi tarjeta Mercantil.

 

Cumpleaños feliz venezolano:

Cumpleaños feliz mexicano (aunque Alejandro Fernández cambia la música al final)

Cumpleaños feliz panameño:

Cumpleaños feliz chileno:

 

@chicadelpanda

 

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Venezolanos casados y sin anillo

 

Estábamos conversando en casa de unos amigos venezolanos que llevan poco tiempo viviendo en Panamá, cuando me doy cuenta que el que está hablando no tiene anillo. “¡Ajá! No tienes anillo” le digo, como quien acaba de descubrir a un niño haciendo una travesura. En el acto su esposa sale a defenderlo, y yo no entiendo nada. Entonces interviene otro de mis amigos venezolanos y dice: “mi esposa por fin entendió por qué yo no quería usar el anillo de matrimonio, cuando a ella misma se lo robaron”. Lo dijo sonriendo, pero serio. No estábamos hablando de una travesura.

Pocos días después, conozco a otra venezolana que también lleva poco tiempo aquí, y me dice que está casada. Habiendo olvidado lo que me habían dicho mis amigos, le digo confundida: “pero no tienes anillo”. “¡Ah!” me responde, “Es que un día saliendo al trabajo en la mañana, me asaltaron y me lo robaron. A mi esposo se lo robaron dos veces. La primera vez, se lo volvió a mandar a hacer. Pero cuando se lo robaron por segunda vez, lo dejó así”. De repente me doy cuenta que el asunto de que las personas casadas en Venezuela (o venezolanos recién emigrados) estén sin anillo no es un asunto aislado, es un patrón. Esto no es normal, pienso tontamente. Mi recién conocida venezolana continúa: “todo esto de los robos ha hecho que sienta menos apego a las cosas. Ya no me complico,  y me lo tomo con calma”. Me quedo impresionada, aun cuando ese pensamiento ya lo hubiera oído muchas veces de parte de  otros venezolanos. Fue como si de repente entendiera la profundidad de lo que ella estaba diciendo.

En el 2010, pasamos la experiencia  del gran terremoto de ese año en Chile. A raíz de eso, me hice más consciente de que la vida se  podía acabar en cualquier momento, pero también caí en cuenta que no era yo sola la que había tenido esa experiencia. Todo un país, millones de personas al mismo tiempo, habían pasado por lo mismo, habían descubierto, o recordado, lo mismo. Ese sentimiento de que se ha pasado por una experiencia similar, ese identificarse en el otro, contribuye a la identidad de un país. Con el asunto de los anillos, me di cuenta de que en Venezuela la gente ha vivido, y sigue viviendo, una experiencia común, que es una combinación de inseguridad física y escasez material, de la cual yo no he sido parte  (pues hace once años, cuando emigramos, ni la inseguridad, ni la escasez, habían llegado a los niveles en que se encuentran ahora).

La venezolana con la que estaba hablando me dijo: “ahora soy mucho más consciente de lo que consumo, no solo porque no sé si luego lo voy a conseguir, sino porque no sé si otra persona lo va a necesitar. Por ejemplo, con las bolsas plásticas desechables. Yo había disminuido mucho su consumo, no por conciencia ecológica, sino porque estaban escasas y no quería dejar sin bolsa a alguien que las necesitara”. Yo estaba tan impresionada con lo que me decía, que casi no me lo creía. Le dije “no era conciencia ecológica, pero sí era otro tipo de conciencia”,  mucho más profunda, me faltó agregar.

Es diferente que uno decida prescindir de algo por voluntad propia, a hacerlo por imposición externa. En el primer caso uno está en control, en el segundo, no. En el primer caso uno se siente con poder sobre la propia vida, en el segundo caso uno se siente vulnerable. Pienso que es en el segundo caso, cuando uno tiene que prescindir de algo por imposición externa, en donde la transformación es más profunda. Jamás pensé que el estar “casada y con anillo” sería algo que marcara la diferencia.

 

@chicadelpanda

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Aquí les dejo una muestra de las 220 anécdotas del libro “SIETE MALETAS,” que entre risas y lágrimas describe nuestras experiencias en el exterior.

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NIÑAS GLOBALIZADAS

Estoy con R en un parque, cuando una niñita de más o menos la misma edad se le acerca y le dice:
-Me llamo Matilda ¿Quieres jugar conmigo?
-Sí claro.
-¿Quieres jugar a los países?
– Mmmm… Qué tal si mejor jugamos a…
Entonces yo intervengo y le digo, “pregúntale cómo se juega, a lo mejor te gusta”. Así que mi hija le dice:
– Bueno, ok.
Se van un poco más lejos, pero yo todavía las oigo. Matilda dice:
– Tú vas a ser un país y yo otro, escoge un país.
– ¡Caracas!
– ¿Qué es eso? ¿Estás segura que es un país?
– Mmm… No, como que es una ciudad.
-Tiene que ser un país.
– ¡África!
-¿Estás segura que es un país?
-Nooo…
-Tiene que ser un país.
-¡México!
-¿Estás segura que es un país?
-Sí, yo viví ahí.
-Le voy a preguntar a mi nana.
La niñita le pregunta a la nana, “¿México es un país?” quien verifica, “Sí, México es un país”, así que Matilda le dice a mi hija:
-Muy bien, México sí es un país. Tú eres México. Yo soy París.

 

Secar ropa sin secadora

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No me van a creer, pero hace unos años yo no sabía secar la ropa sin secadora. Cuando llegamos a vivir a nuestro miniapartamento en Milán, hace ya unas vidas atrás, de lo primero que me di cuenta era que no había secadora. Esto fue mucho antes de que empezara a preocuparme por el estado del planeta, y que empezara a cambiar mis hábitos diarios por unos más conscientes, así que para mí fue un shock cultural total. ¿Secadora? ¿En Italia? Esa palabra era prácticamente una grosería, un aparato extraño que la gente conocía del mismo modo en que yo conocía la nieve. Es decir, algo bien exótico, que habían visto solo unas cuantas veces en sus vidas y probablemente solo por televisión.

Pero a mí no se me ocurrió preguntarle a nadie cómo secar ropa sin secadora, ni buscarlo en internet. Así que procedí a hacer como había visto en televisión (exceptuando ropa delicada, nunca había colgado ropa hasta ese momento; en la casa de mis padres eran totalmente prosecadora) y me puse a colgar todo con ganchitos, como si estuviera colgando la ropa de una cuerda, cuando en realidad tenía una parrilla o un tendedero  de esos que se ponen en el piso y se abren, por lo que, aparte de la ropa íntima, no hacía falta usarlos.

Fue ya cuando nos mudamos a Chile, cuando vi cómo lo hacía la señora que me ayudaba en la casa, que me di cuenta de la estupidez que había hecho en todos esos meses en Milán. Hubiera podido invertir la mitad del tiempo colgando la ropa, si no hubiera usado los ganchitos para la ropa grande (es decir, todo lo que no fuera ropa interior).

Ahora en Panamá tengo un tendedero (del tipo que se abre en el suelo) y uso poco la secadora. Aparte de las razones ecológicas (por aquello de Reducir el consumo), es conveniente este método pues, como dicen en la página de Ehow, “los secarropas pueden encoger la ropa, provocar el desgaste de las telas y crear arrugas persistentes, si la ropa no se quita de inmediato de su interior. También consumen energía que aumenta tu factura de servicios públicos. Colgar la ropa en la línea no cuesta un centavo y deja la ropa limpia y sin arrugas”.  

Un detalle importante que no nombran en la página de Ehow es que la ropa debe secarse en un sitio ventilado, pues de otra manera se corre el riesgo de que aumente la humedad dentro de la casa, con los subsiguientes problemas de salud ( fuente BBC) , como asma y alergias. Por ello, en la época de invierno, o si tienes aire acondicionado en tu casa, hay que tomarlo en consideración.

Yo tengo el tendedero junto a la lavadora, la cual está al lado de unas ventanas que siempre están abiertas al fondo del área de la cocina (la cual está separada del resto de la casa por una puerta). Por supuesto, si es posible, es mejor secar la ropa afuera de la casa.

Espero que les hayan servido los datos, y aquí les dejo la página de Ehow Cómo secar ropa sin secarropas para más tips.

Por Michelle Lorena Hardy  –  Chicadelpanda.com

Cumpleaños con piñata y palo

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Ayer fue la fiesta de cumple tres años de mi hijo en su kinder, con piñata y palo. En Chile, donde vivíamos antes, hay piñatas, pero son pequeñitas, y parecen más una caja de envolver regalos que una piñata (como las que se conocen en Venezuela o México); y no tienen palo, pues no se cuelgan de una cuerda. Lo que se hace es que algún adulto la sostiene en el aire, y jala, con unas cintas, las solapas de una abertura que se encuentra en la parte de abajo de la piñata. Los niños recogen los dulces, pero no participan en romperla.

Así que ya el hecho de haber podido celebrar su cumpleaños con piñata y palo, fue algo especial. Pero también lo fue porque asistió mi hermana. Eso es algo común y corriente para la mayor parte de las personas en el mundo, pero no lo es para nosotros, que vivimos desde hace nueve años y medio fuera de nuestro país natal.

Para mí es importante que mis hijos tengan experiencias, si no iguales, aunque sea parecidas a las que yo viví de pequeña. No soy la única que piensa así, y me atrevo a decir que soy de las venezolanas emigradas que menos se preocupa de esas cosas. Las que de verdad se lo toman en serio, comienzan negocios de catering,  hacen tortas para vender, o hacen ellas mismas las piñatas o las decoraciones. Algunas  encargan las piñatas a sus familiares, con una logística y una planificación, que parece que en vez de transportar una piñata, van a transportar un misil.  Claro que en Venezuela la cuestión de las fiestas se toma muy en serio también. Lo que pasa es que es cuando estás en el exterior, que te das cuenta que la pasión que le ponen las venezolanas, es única.

Ayer mi hijo le dio palo a la piñata, compartió con los amiguitos del colegio, se emocionó muchísimo cuando le cantaron cumpleaños; y cuando vea las fotos de su fiesta cuando sea grande, verá a alguien que reconocerá, aparte de sus papás y su hermana: a su tía. Qué chévere, siento que puedo ponerle un check mark  a una de las cosas que quería hacer, ahora que estamos viviendo en Panamá: tener un cumpleaños con familia, piñata y palo.

Por Michelle Lorena Hardy –  Chicadelpanda.com

Ser ecoamigable fomenta la creatividad

Muchas cosas cambian al mudarse de un sitio a otro, pero si se tiene la intención de ser ecoamigable, siempre se puede hacer algo al respecto.

Ahora solo llevamos los materiales para ser reciclados una vez al mes, que es cuando se  hacen las ferias de recolección. Esta situación nos motiva a ser aún más cuidadosos con nuestros gastos y ya casi no compramos periódicos, por ejemplo (ya que no tenemos espacio para guardarlos por tanto tiempo).

Una de las cosas que extraño de Santiago es que llevábamos como un año sin comprar pan en bolsas plásticas, ya que se conseguía muy buen pan de-verdad-verdad en todos los supermercados, y éstos venían en bolsas de papel, o incluso se podían meter dentro de una bolsa de tela reusable (algunos supermercados tenían las suyas propias, inclusive). Ahora en Panamá, para reducir el consumo de plástico, llegamos a la lógica solución de que había que hacer más arepas.

La semana pasada, tratando de que los niños comieran vegetales -sin que se dieran cuenta, pues de otro modo no se las comen- hicimos arepas de colores. Primero fueron unas verdes con albahaca, lo cual resultó tan magnífico para nosotros los papás, que hasta le pusimos queso y tomate (arepa a la capresa, yummi) pero que no resultó con los niños; y el otro día hicimos unas rojas con remolacha, lo cual sí resultó, por lo menos con mi hija mayor.

Mantener una vida más amigable con la naturaleza, nos ha despertado la creatividad. Si quieren más tips, les recomiendo la guía  Plastic Free Guide  del blog My plastic-free life, y para saber cómo hacer las arepas de colores, les recomiendo el blog  Labrando un hogar – Arepas de colores .

Por: Michelle Lorena Hardy – Chicadelpanda.com