Mosquito shock

You’d think that moving from Panama City  to Caracas is not such a big change. Well, in part that’s true. But then, every tiny thing that is actually different, startles you.

For example, there’s the bug situation. In Panama there are millions of them, but they were usually outside of our 23rd- floor apartment. In Venezuela, well, let  me quote S, my five-year-old son: “This is like a jungle: there are ants, mosquitoes, flies and bees!” The issue here is that they aren’t just an annoyance, they actually interfere with my sleep, not because they wake me up, but because they sting my kids, who are allergic, and then, they wake me up for every itch (all this wouldn’t be a big deal, except for the fact that it could happen randomly at any time, like at 3 am). But we’re solving the situation, we repaired the mosquito protection for the windows, turned on the fan and the air conditioning, and the kids are using mosquito repellent. Did I tell you that the mosquitoes stung him on an eyelid, so he spent the next morning with a half- open eye? Not funny.

Other comments from S about Caracas have been: “I don’t like this city. The buildings are dirty, I like the clean buildings of Panama”. That’s not completely true, since there’s a lot of dirty buildings in Panama too. The difference is that over there, there’s another lot of pretty, brand new buildings, that we don’t find over here. But the next day, when we were driving in the Cota Mil (the highway that is the limit between the Avila mountain and Caracas), he yelled, “Wow, this country is so big!” So I presume the city might be a little bit more interesting for him now.

Until the next post!

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Reajustando metas

Cerros Cedro,  Camino del Mono Tití, Parque Metropolitano, Ciudad de Panamá

Cerro Cedro, Camino del Mono Tití, Parque Metropolitano, Ciudad de Panamá

“Cuando era adolescente, me imaginaba a mí misma, en el futuro, subiendo montañas”, le dije una vez a una amiga que acababa de regresar de una expedición en el norte de México. “Pero aun puedes”, me respondió y yo le sonreí. “Quién sabe, a lo mejor sí, a lo mejor no”.

Desde los ocho hasta los dieciocho años fui Guía Scout, y luego formé parte de un club excursionista por un tiempo cuando estaba en la universidad. Entre muchas excursiones, las más demandantes fueron a La Silla, al Hotel Humboldt y al Pico Naiguatá en el entonces Parque Nacional el Ávila (Caracas), así como haber subido el Pico Humboldt (Mérida, Venezuela) dos veces (solo hasta Laguna Verde). La primera vez que subí el Humboldt, nuestros guías eran dos aventureros profesionales, para quienes hacer dicha excursión era como subir a Sabas Nieves (un sitio popular en el Ávila, que se sube después de unos exigentes treinta minutos, si estás en buena forma). Uno de ellos era oficialmente fotógrafo, mientras que el otro era aventurero/ guía/ escritor. Este último una vez nos contó que se había ido a trabajar en un buque  salmonero en Alaska.

Me acordé de él, pues hace poco terminé de leer el libro Into the Wild basado en una historia de la vida real (se podría traducir como Hacia la Naturaleza Salvaje), en la que un joven de 23 años,  Chris Mc Candles, muere en pleno corazón de la naturaleza en Alaska, a mediados de los noventa, después de haber vivido allí, completamente solo, por varios meses. El muchacho venía de una familia muy acomodada, y luego de haberse graduado de una de las universidades más prestigiosas de su país, decidió donar el dinero que tenía y desaparecer por dos años mientras viajaba como vagabundo por Estados Unidos y México. Su historia es muy interesante, y mientras yo leía el libro, pude revisitar imágenes de la película del mismo nombre, así como disfrutar de nuevo, en mis pensamientos, el soundtrack del vocalista de Pearl Jam, Eddie Vedder.

Sin embargo, hay una gran diferencia entre la película y el libro. En la película se hace énfasis en la rebeldía del muchacho en contra de sus padres, quienes se preocupan por mantener una imagen de perfección que no coincidía con la realidad. En el libro, sin embargo, el autor (el periodista y escritor John Krakauer) hace énfasis en el carácter aventurero del muchacho, quien seguía una pasión interna, una necesidad de hacer lo que tenía que hacer, sin importar las consecuencias. El autor explica que para él fue también un imperativo contar la historia de Mc Candles en un libro (ya había realizado un exitoso reportaje) pues él se sentía identificado con el joven. En su libro cuenta, no solo la historia de Mc Candles, sino también la historia de otros aventureros que tuvieron con destinos trágicos similares. También relata su propia gran aventura en Alaska (siendo él mucho más joven) cuando se fue solo a escalar, por semanas, a una montaña solitaria, llena de cascadas congeladas y glaciares con precipicios. Toda la expedición fue espeluznante, pero jamás olvidaré las astas de cortina que anudó en cruz,  para luego amarrarlas a él mismo, arrastrándolas por la nieve, como precaución si pisaba un glaciar débil que pudiera tener un precipicio abajo (el quedaría colgado de ellas). El hecho de que Mc Candles hubiera muerto y él no, dice Krakauer, era pura suerte (él también, como mi guía aventurero, había viajado en un buque salmonero en Alaska, en donde trabajó para pagar el viaje).

¿Por qué hay que gente arriesga su vida? ¿Por qué sienten que tienen que llegar a la cima de una montaña? ¿Es irresponsabilidad, es pasión, o las dos cosas? ¿Es una cuestión de la juventud?

No sé si algún día suba montañas como lo hice hace años (por cierto, hablo de “subir” caminando, o hiking, nunca llegué a escalar, no soy tan valiente) pero no me siento frustrada (aunque cuando hice el comentario con el que empecé, hace ya unos siete años, sí lo estaba), pues ya he aceptado que no se puede hacer todo en la vida. He cambiado el sueño de grandes montañas por  excursiones cortas a las que he podido ir con mi familia, como la Quebrada Quintero en el Ávila en Caracas, el Cerro San Cristóbal en Chile, o el Cerro Cedro (Parque Metropolitano) en Ciudad de Panamá. En ellos he compartido con mi familia, no solo la alegría de caminar por un sendero natural, sino la vista que se aprecia desde lo alto y la satisfacción de haber llegado a una meta.

Sin embargo, me emociona mucho cuando veo en Facebook que alguien de mis conocidos o amigos ha coronado una montaña, o ha logrado hacer una gran excursión con la que soñaba. Me gustaría que supieran que me transportan dentro de sus fotos hasta los maravillosos paisajes en donde estuvieron y que desde detrás de esta pantalla les estoy aplaudiendo ¡Bravo!

@chicadelpanda

El color de las nubes

FullSizeRenderEstá S, mi hijo de cuatro años, pintando y yo lo interrumpo, “¡No! Las nubes no son negras!”, a lo que él no me responde, sino que sencillamente se me queda mirando con cara, de ¿Qué le pasa a mi mamá? De repente entiendo. “Ok, está bien, tienes razón, sí son negras… pero a veces son blancas”.

Lo que sucede es que vivimos en Ciudad Panamá, uno de los sitios con mayor precipitación en el mundo. Aquí llueve frecuentemente (varias veces a  la semana, con tormentas, rayos y demás) durante unos 8 o 9 meses al año. Sin embargo, la época seca es bastante predecible, comienza a finales de diciembre y termina a finales de marzo. A esta época la llaman “verano”, y coincide con las vacaciones escolares. En el grupo de extranjeras viviendo en Panamá al que pertenezco en Facebook, ya he leído varias veces comentarios angustiados preguntando, durante uno de esos aguaceros en que hasta las luces automáticas se encienden a las tres de la tarde, si es que eso es normal. “Así es”, se apresuran a responder las demás, “es normal”.

FullSizeRender(2)Sin embargo, la lluvia no hace que la temperatura baje (ok, baja un grado o dos, ¿pero cuál es la diferencia entre 32C y 30C?). En la época en que nos encontramos ahora, verano, baja también un poco la temperatura (yo creo que llegó a 25C en la noche el otro día) y en general el clima se hace más agradable, no por el descenso del calor, sino porque se hace más seco. Hace unos meses (cuando todavía llovía mucho), la humedad era tan intensa, que me vino un pensamiento mientras caminaba en el estacionamiento de mi edificio: esto es lo que se siente estar dentro de una sopa. Ahora ya no es así, e incluso durante el día sopla bastante viento. Por cierto, si vas a caminar por la calle en esta época de verano, no te pongas vestido ni faldas que puedan dejarte cual Marilyn Monroe en la foto famosa, porque eso mismo es lo que te va a pasar… a “una amiga” ya le pasó una vez.

@chicadelpanda

 

Mañanitas con una noche tan preciosa

Con un poco de vergüenza admití el otro día que no me sabía bien la letra del cumpleaños panameño. Luego una venezolana recién llegada a Panamá me miró con cara de extrañada: pero si cantar cumpleaños es como cantar “Los Pollitos Dicen”, todo el mundo lo sabe, me imagino que habrá pensado, porque yo pensé algo parecido hace unos años, cuando me di cuenta que en México no cantaban Cumpleaños Feliz.

En Venezuela se canta el Cumpleaños Feliz después de haber cantado Hay Qué Noche Tan Preciosa. Sin embargo, en cada  cumpleaños mío durante mi infancia y adolescencia, mi familia me despertaba en mi habitación, me ponían los regalos en mi cama, y me cantaban  Las Mañanitas. Luego, en la tarde o noche, me cantaban también el cumpleaños venezolano completo (excepto en mi fiesta de dieciséis años, en que además me cantaron Las Mañanitas en la noche, pues me habían llevado mariachis). Cuando muchos años después asistí por primera vez a un cumpleaños de un amiguito de mi hija en Guadalajara, fue una sorpresa para mí que cantaran Las Mañanitas, en la tardecita y frente al pastel de cumpleaños (y no en las mañanas, en mi cama, como me las cantaban a mí). Aquella vez me quedé esperando a que cantaran el Cumpleaños Feliz (suponía que, como nosotros lo cantábamos después de Una Noche Tan Preciosa ellos lo iban a cantar después de Las Mañanitas también), hasta que me di cuenta que era eso y ya. Nada de Hay Qué Noche Tan Preciosa + Hay Qué Noche Tan Preciosa Versión Humor + Cumpleaños Feliz + Cumpleaños Feliz en idioma extranjero de preferencia la familia  ¡Ni siquiera hubo que volver a prender las velas de lo rápido qué fue! ¡Ni siquiera salió nadie de la familia a decir “¡No apagues las velitas, que todavía falta!” ¡Nadie al final amenazando con cantar “Que cumplas uno, que cumplas dos…!” Jeje.

Aquí les dejo en video las versiones del Cumpleaños Feliz  en Venezuela, México, Panamá y Chile, así como  una de las versiones humorísticas de la canción Hay Que Noche Tan Preciosa (tomado de http://bit.ly/1wS8A6D) . ¡Qué tengas un gran día!

Hay Qué Noche Tan Preciosa versión humor

¡Ay! que noche tan preciosa, y horrorrosa
es la noche de tu día
todo lleno de alegría
en esta fecha natal fatal, fatal, fatal…
Tus más íntimos amigos y enemigos
esta noche te acompañan, tomando caña
te saludan y desean tremenda pea
un mundo de felicidad. felicidad, felicidad
Yo por mi parte deseo tirarme un peo
lleno de luz este día,
todo lleno de alegría
en esta fecha natal fatal, fatal, fatal…
Y que esta luna plateada y oxidada
brille su luz para ti, y para mi
y ruego a Dios porque pases
un cumpleaños feliz. la noche haciendo pipi, con lo pañales que te di, que me costaron 30 mil, que los compre en el Sambil con mi tarjeta Mercantil.

 

Cumpleaños feliz venezolano:

Cumpleaños feliz mexicano (aunque Alejandro Fernández cambia la música al final)

Cumpleaños feliz panameño:

Cumpleaños feliz chileno:

 

@chicadelpanda

 

Cómo reconocer a Santa Claus y otras citas citables

IMG_1372S, de cuatro años, muy serio, cuando le pregunté si pensaba que el Santa Claus de la feria era el verdadero: “Si dice jojojo, sí. Si no dice jojojo, no”

El amiguito de S, desde la parte de atrás del carro: “¿Uno puede montarse en un arcoíris?”

R, de 10 años:”¿¡Qué hace un Angry Bird en el pesebre?!”

Mi amiga, cuando le enseñé las hallacas que acabábamos de hacer por primera vez en la vida, explicándole que las hojas de plátano que habíamos conseguido aquí en Panamá, eran más chiquitas que las de Venezuela: “¡Pero es que no son hojas de plátano! ¡Son de bijao!”

S, de cuatro años: “¿Jesús tiene alas?”

Por supuesto, hay que ser agradecido. S, mientras rezaba: “Doy gracias por mami; y porque ya me sé todos los nombres de Star Wars”.

Y por último, en caso de que te sientas sin saber qué hacer en tu vida, te puede ayudar la respuesta de S a la pregunta: “¿Qué vamos a hacer hoy?”

“¡Esperar a que sea navidad!”

 

@chicadelpanda

¡Ya está disponible “Siete Maletas” en Kindle! Gratis por 5 días

Con mucha felicidad les anuncio que

¡Ya está disponible “Siete Maletas” en Kindle Amazon!

Estará gratis del 22 al 26 de noviembre

para que lo bajen y compartan con sus amigos

(mientras más downloads tenga el libro, mayor será su ranking).

¡Que tengan un día espectacular!

Para bajar la aplicación gratis de Kindle haz click aquí: http://amzn.to/1tQtMr

Para bajar el libro haz click en la imagen. ¡Gracias infinitas por tu apoyo!

 

Qué esperar cuando estás esperando un libro – bebé

Qué pena con mi vecina. Me turno con ella para llevar a los niñitos al colegio, y no hay manera que abra la puerta de mi casa cuando ella los viene a traer, sin que vea hacia adentro de mi casa. Miren esta foto y cambien los personajes de Winnie the Pooh por Angry Birds, y en vez de juguetes de bebés, son Minions y Equestria Girls. Así más o menos ha estado mi casa los últimos días. El otro día le dije “tú imagínate que nunca viste esto” y ella me responde “sí, como en Men in Black, me imagino que me estás apuntando la pistolita que  le borra la memoria a la gente” y yo “¡exacto!” y me río con ella. Menos mal que hablamos el mismo idioma.

Lo que sucede es que he estado trabajando en el libro y ya ¡por fin hoy lo envié a Amazon! Dicen que se tardan entre 12  y 48 horas para que lo aprueben y esté disponible a la venta (cruzar los dedos por favor). Es entonces cuando seleccionaré la opción de promoción que hará que el libro salga gratis por cinco días.

En Kindle me piden que haga una descripción del libro. Lo que hice fue hacerla, y además, añadir el prólogo de Maria Sofia Hernández Calanche +  unas palabras bonitas que escribí sobre mí :  )  . Aquí les copio lo que envié a Amazon, para que tengan una idea de lo que trae el libro y de quién es la que teclea desde Panamá.

Puedes bajar la aplicación de lectura de libros de Amazon Kindle completamente gratis  (la cual puedes utilizar desde tu computadora, Ipad o Iphone) en este link: Kindle Download

 

 

 

“Este libro será un gran apoyo para todos los que decidan emprender una aventura,

sea emigrar, casarse, tener familia, o simplemente, vivir”.

Prólogo de Maria Sofía Hernández Calanche:
Leer Siete Maletas fue como tener una ventana al hogar de la autora, poder sentirme parte de cada una de sus experiencias y vivir un pedacito de cada una. Es hermoso, muy completo, con anécdotas que revelan las dificultades y maravillas de ser madre y esposa. Leerlo es como descubrir un milagro nuevo a cada instante; hace sentir que los hijos son capaces de crear universos increíbles solo con una pregunta o un pensamiento, y te lleva a ser tolerante con las diferentes nacionalidades y sucesos acontecidos en cada país. Estoy segura que será un gran apoyo para todos los que decidan emprender una aventura, sea emigrar, casarse, tener familia, o simplemente, vivir.

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Descripción:
Siete Maletas, Nuestras Anécdotas en el Exterior, de Michelle L. Hardy, es un libro de memorias que entre risas y lágrimas narra las experiencias de la familia de la autora en cinco países, durante un período de once años, desde 2003 hasta 2014. Comienza con el inicio de su blog personal, poco después del fuerte terremoto de Chile en febrero de 2010, mientras vivía en su cuarto país en el extranjero. Buscando encontrar un sentido a lo que ha vivido, la autora relata sus experiencias presentes y pasadas. Recuerda por ejemplo, el apagón del Noreste de Estados Unidos cuando vivía en New Jersey, los huracanes en Miami, el Cerro Ávila en Caracas, Venezuela, los paseos en Milán, Italia, las jacarandas en Guadalajara, México y los picos nevados de la majestuosa Cordillera Andina en Santiago, Chile. Sin embargo, el sol sobre el cual giran sus planetas son sus dos hijos, y por ello el libro está salpicado, tanto de anécdotas infantiles divertidas, como de las suyas como mamá, a veces haciendo las cosas bien, a veces haciendo las cosas mal.
Posteriormente la escritora se acuerda de su tatuaje, y retoma su significado, para darle un rumbo diferente, tanto a su quehacer diario, como a sus escritos. Comienza así un proceso de cambio de hábitos para tener un estilo de vida más simple (simplicidad voluntaria), amigable con la naturaleza (más verde, o ecológico) y minimalista (reduciendo la cantidad de bienes materiales). Luego deciden mudarse a Panamá solo con las maletas, por lo que pasan varios meses desprendiéndose de sus cosas y obteniendo insospechadas enseñanzas.
Llegan a Panamá en 2012, en donde, a pesar de ser un país tropical muy similar a su país de origen, se llevan shocks culturales de todo tipo. Más adelante, la proximidad de los cuarenta años, y luego la superación de esa fecha, la obligan a reflexionar sobre el paso del tiempo.
Siete Maletas también habla de la fragilidad de la vida y de los diferentes duelos por los que se atraviesan como ser humano en general (los personales) y como emigrante en particular, (el correspondiente a haber dejado un país que aún se ama instintivamente, así como los relacionados con otros países que se ha aprendido amar). Siete maletas es un libro muy humano, que te encantará leer.

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Sobre la autora: Michelle L. Hardy

Es venezolana y vive con su esposo, sus dos hijos y una gata, en una gran torre con vista al océano y sonidos de tambores, en Ciudad Panamá. Hace mucho tiempo se graduó en Estudios Internacionales en la Universidad Central de Venezuela, y hace no tanto tiempo, obtuvo un Diplomado en Creación Literaria en la Sociedad General de Escritores de México. Actualmente escribe los blogs Chica del Panda y Rayos de Colores, así como colabora con Inspirulina. Le encantan las palabras y le gustaría aprender muchas más, por eso agradece tanto las que le regalas cuando comentas lo que escribe.

http://www.chicadelpanda.com
@chicadelpanda