Balanceando mi caminar

Goal for Today: Keep the Tiny Humans ALIVE Funny Coffee Mug for Mothers Day

Aquí voy, atravesando un precipicio, caminando sobre una cuerda floja (eso se debe a que estoy separada… mejor digamos que es un cable fijo, para no hacerlo tan dramático) y voy aquilibrándome con una gran barra horizontal, en donde de un lado tengo a la Gran Escritora (así le llamo a Dios) y del otro tengo a un niño de ocho años y a una adolescente de trece.

Cuando era niña (y no tan niña) a cado rato me decían que vivía en las nubes. Así que decidí sincerarme conmigo misma y con el universo: sí, me descubrieron, vivo en las nubes, tengo una casa allí y vengo acá al planeta Tierra a pasear de vez en cuando (no es cierto, tampoco es para tanto). La cuestión es que mi casa en las nubes es muy linda, si supieran! Sin embargo, tomando el cliché utilizado por muchas mamás que pasan por tiempos difíciles, lo que me hace poner pies en tierra, la roca que me sujeta a este mundo y me da fuerza, son mis hijos. Por eso me ven funcionando como un ser humano más o menos normal: por ellos.

Ayer, cuando hablé de la Gran Escritora, les di un vistazo de cómo es mi casa en las nubes. Hoy quiero hablarles de mi casa en la Tierra en Querétaro, México. Lo más importante de ella son los dos habitantes que viven comigo allí, y de quienes me encargo de proveer parte de lo que necesitan (a nivel económico, no, sin embargo). ¿Qué necesitamos los seres humanos?

Pirámide de Maslow – Wikipedia

Según la pirámide de Maslow, tenemos que tener las necesidades básicas satisfechas primero, antes de tener las que siguen, en orden ascendente. Las básicas son fisiológicas (alimentación, descanso…), y de seguridad (recursos económicos, seguridad física…). Luego vienen de afiliación (amistad, afecto…), reconocimiento (autoestima y respeto hacia los demás) y al final, autorrealización (creatividad, motivación de crecimiento).

Las necesidades que tenemos son muy variadas y no son solo las básicas, aunque si alguien no tiene sus necesidades básicas satisfechas, no puede satisfacer las demás. Estar consciente de que estas necesidades básicas, aunque estén satisfechas en un momento dado,  pueden dejar de estarlo (dado que la situación puede cambiar y hay que planear para el futuro) es lo que hace que toquemos tierra y bajemos de las nubes (sobre todo cuando tenemos niños a cargo).

Para mí no es fácil tocar tierra. Me gusta mucho mi casa en las nubes. Pero tengo dos hijos que hacen que el esfuerzo de hacerlo tenga sentido. Así como cuando no confío en mí misma, confío en la Gran Escritora, cuando me invade la desmotivación, me recargo de energía pensando en ellos. Así, me balanceo, y me atrevo a caminar un poco más sobre este cable misterioso que no sé a dónde va a llegar.

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La Gran Escritora

A veces no creo en mí misma. Leo y oigo toda esas frases que dicen “cree en ti mismo” (creo que incluso yo misma las he escrito) y pienso, “no. Es que no”.

Es muy fácil creer en uno mismo cuando todo está bien. Pero cuando no, hay que agarrarse de algo más.

A mí no me ha quedado otra alternativa que creer en algo más grande que yo. Es ese Algo que todos sabemos de qué se trata, y al que le hemos puesto muchos nombres.

Cuando vi la película Happy Feet, quedé fascinada con el hecho de que los pingüinos tenían su propia religión, y que Dios era llamado “El Gran Pingüino”. Genial. Yo también necesitaba a un Dios a mi imagen y semejanza. Así que desde hace rato llamo a Dios, cuando rezo, “La Gran Escritora”.

La Gran Escritora, como se imaginarán, va escribiendo mi vida, y yo voy hablando con ella mientras tanto, opinando dónde tenemos que darle más fuerza a la narrativa, cuándo deberíamos poner más acción, dónde hay reforzar el misterio, cuándo dejamos que la historia se ponga triste, etc. Pero además, la Gran Escritora también ME LEE.

Cualquier lector de ficción sabe cuáles son las implicaciones de lo que quiero decir, pero aclaro, por si no eres de ese tipo de gente. Cuando uno lee de verdad, uno siente todo lo que el protagonista siente, vive todo lo que él hace, llora cuando le pasan tragedias y hasta grita de alegría. Eso no sucede con todos los libros, pero cuando nos enganchamos con uno que nos encanta, vivimos a través de los personajes, como Bastián, cuando leía la historia de Atreyu, en la Historia Sin Fin.

Pues así mismo la Gran Escritora vive todo lo que yo vivo: llora cuando yo lloro, ríe cuando yo río. Por eso, aunque he tenido muchos momentos en que me he sentido sola, en las noches, antes de dormir, usualemente me acuerdo de que no lo estoy. Hay alguien allá arriba, leyéndome, acompañándome. Nunca estoy sola.

Así que cuando no creo en mí, creo en la Gran Escritora. En realidad, siempre creo en ella, porque ya tengo bastantes años vividos como para saber que aunque me sienta en la cúspide de la vida, todo  lo que sube baja, así que es mejor creer en algo que siempre sea constante (ya sea que en un momento específico crea en mí, o no).

Por cierto, la Gran Escritora se ve como Emma Thompson en la película Stranger than Fiction, en la que uno de sus personajes es real y la busca para convencerla de que no lo mate.

Hoy la Gran Escritora tenía ganas de bromear conmigo. Me vine a un parque que está cerca de la casa, me quité las sandalias, y me senté en el pasto a oír música y a terminar este texto.

Un hombre como en sus veintes se acercó a mí y me preguntó que si podía hablar conmigo. Nos ponemos a conversar y me cuenta que trabaja y estudia … en comercio internacional (lo que estudió y en lo que trabaja mi esposo).

De verdad Gran Escritora? Te estás riendo?! Te quedó muy divertido, jaja.

Pues sí me hiciste reír. Gracias.

Abriendo un nuevo capítulo de vida

Me separé de mi esposo y por eso no me habían visto por aquí desde hace bastante tiempo. Se me destrozaron 18 años de esperanzas y sueños, y no tenía ganas de escribir.

Ya hoy, 17 de abril de 2018, he decidido regresar al blog. Voy a continuar hablando sobre creatividad, optimismo, ser padres, minimalismo, sencillez, estilo de vida responsable hacia nuestro planeta y sobre la aventura de ser una nómada terrícola.
 Hasta ahora no he hablado de mi esposo, y voy a continuar sin hacerlo. Lo que sí quisiera dejar claro es que esta separación es para siempre, no hay vuelta atrás. De hecho, recomenzar este blog es la apertura oficial de un nuevo capítulo de mi vida.

Quisiera dar las gracias a mi amiga y artista Luli Trujillo por enviarme este maravilloso video sobre creatividad que quiero compartir con ustedes (al final del post). Según este, solo el 2 – 3 % de los adultos somos creativos. Somos unas privilegiadas Luli!

Mis hijos están bien. Una separación nunca es fácil, pero cuento con los niños más resilientes de la Tierra. Yo me he tenido que inyectar coraje a fuerzas para reemplazar todas las energías que se me han ido de tanto llorar. Pero aquí sigo, vivita y escribiendo!

La vida en esta Tierra es un privilegio y quiero seguir compartiendo en este blog los apuntes que voy tomando de ella. Sin embargo,
 todos necesitamos un empujoncito. Motívenme un poquito dejándome “me gustas” , compartiendo este post y tipeando sus comentarios. Les estaré eternamente agradecida.

Les deseo que tengan un maravilloso día, y si, como yo, ven que sus sueños se desbaratan, tómense un tiempo para recomponerse y comiencen a inventarse otros. La esperanza de un futuro mejor es lo que nos mueve a seguir caminando. Si no la tenemos, hay que inventarla!

Mis vecinas imaginarias

 

 

Tengo tres vecinas que se han convertido en personajes fantásticos de mi vida queretana:

1 – La muñeca María que venden las indígenas, la cual es también un símbolo de la ciudad y de sus celebraciones. Aunque sean de gran tamaño, estas muñecas son siempre niñas, alegres, amadas y tiernas. Incluso cuando las visten de revolucionarias, fusil al hombro, parece que están disfrazadas para hacer una obra en el colegio. Me hacen sentir igual a que si estuviera viendo un osito de peluche.

 

muñecas

2- La Catrina, un esqueleto disfrazado de dama antigua, el cual me encuentro en todas las tiendas de souvenirs, en forma de imanes, playeras o adornos. También me da la bienvenida en algunos restaurantes, en tamaño real ¡Susto!

Así como muchos mexicanos no entienden cómo es que me puede parecer picantísimo un plato de comida, mientras que para ellos no pica nada, tampoco entienden, (o les parece divertido) que las Catrinas, o las calaveras en general, que para ellos son una decoración normal, a mí me causen horror (mis vecinos tienen una maceta enorme con forma de calavera, por ejemplo, como única decoración en su balcón).

 

 

Tengo una mezcla de fascinación con repulsión respecto a  todo lo macabro que hay en Querétaro. Es admirable que tengan símbolos de muerte en su rutina diaria, ya que me recuerda lo intrascendentes que somos, y que al final, todos terminamos de la misma manera. Por ello no debo tomar nada demasiado en serio, ya que ante la muerte, nada lo es. Sin embargo, mi corazón hace una mueca cada vez que veo la calavera del vecino, y se encoge otro poquito cuando veo Catrinas en cualquier negocio del centro.

3- Last but not least: Frida Kahlo. A cada rato me encuentro con una versión de su imagen en la ciudad. Ella hizo que su sufrimiento e imperfección fueran considerados obras de arte, o mejor dicho, ella los convirtió en obras de arte. Conmovió con sus cuadros y  su vida, pasando a ser una mujer trascendental. Aun hoy sigue guiando a muchos artistas, artesanos o cualquier persona con impulso creativo, tanto dentro como fuera de México.

 

 

Con Frida me pasa algo similar a lo que me sucede con la Catrina. Ella hace que sienta que mis concepciones de belleza sean demasiado simples. Me gustaría que no fuera tan sincera en su expresión artística (ella te incomoda a propósito) pero al mismo tiempo le agradezco haber existido, haberme enseñado que el sufrimiento es real y que hay personas como ella, que pueden transformarlo en belleza.

Estas son mis tres vecinas: una tierna, otra macabra y la otra, indefinible. ¿Por qué me identifico con ellas? ¿Será porque yo también soy tierna, macabra e indefinible?

 

Un día o un año sabático, tú escoges

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Tomarse un año sabático para hacer lo que uno quiera cada siete años ¡Suena increíble!

El diseñador Stefan Sagmeister cuenta su experiencia (ya se ha tomado tres) y dice que el primero empezó bastante mal, hasta que se dio cuenta que tenía que organizarse un poco. ¿Cuál ha sido el resultado de tomárselos? Un renovado entusiasmo por su trabajo, así como haber encontrado las semillas que luego  dieron origen a su trabajo creativo en los siguientes siete años.

En su breve charla, Sagmeister nombra a diversas personalidades que se toman su tiempo libre (cerrando por meses sus compañías), así como a empresas famosas (Google y 3M, por ejemplo) que le permiten a sus ingenieros dedicar un porcentaje de su actividades a sus propios proyectos. Así que no parece tan descabellado. ¿Qué tal meter un año sabático en la lista de cosas por hacer? O, para empezar con las expectativas un poco más bajas, ¿Qué tal un día completamente sabático, cada siete días?

 

@chicadelpanda

chicadelpanda.com

(Charla con subtítulos en español aquí)

Ser ecoamigable fomenta la creatividad

Muchas cosas cambian al mudarse de un sitio a otro, pero si se tiene la intención de ser ecoamigable, siempre se puede hacer algo al respecto.

Ahora solo llevamos los materiales para ser reciclados una vez al mes, que es cuando se  hacen las ferias de recolección. Esta situación nos motiva a ser aún más cuidadosos con nuestros gastos y ya casi no compramos periódicos, por ejemplo (ya que no tenemos espacio para guardarlos por tanto tiempo).

Una de las cosas que extraño de Santiago es que llevábamos como un año sin comprar pan en bolsas plásticas, ya que se conseguía muy buen pan de-verdad-verdad en todos los supermercados, y éstos venían en bolsas de papel, o incluso se podían meter dentro de una bolsa de tela reusable (algunos supermercados tenían las suyas propias, inclusive). Ahora en Panamá, para reducir el consumo de plástico, llegamos a la lógica solución de que había que hacer más arepas.

La semana pasada, tratando de que los niños comieran vegetales -sin que se dieran cuenta, pues de otro modo no se las comen- hicimos arepas de colores. Primero fueron unas verdes con albahaca, lo cual resultó tan magnífico para nosotros los papás, que hasta le pusimos queso y tomate (arepa a la capresa, yummi) pero que no resultó con los niños; y el otro día hicimos unas rojas con remolacha, lo cual sí resultó, por lo menos con mi hija mayor.

Mantener una vida más amigable con la naturaleza, nos ha despertado la creatividad. Si quieren más tips, les recomiendo la guía  Plastic Free Guide  del blog My plastic-free life, y para saber cómo hacer las arepas de colores, les recomiendo el blog  Labrando un hogar – Arepas de colores .

Por: Michelle Lorena Hardy – Chicadelpanda.com

The Hunger Games y la contaminación mental

Vi la película The Hunger Games. Así es como se ve la gente que vive en The Capitol:

Y así es como se ve la gente del Distrito 12, que son mayoritariamente mineros de carbón:

Para que no se rebelen de nuevo en contra de The Capitol, se  realizan los Hunger Games, Juegos de Hambre, en donde un muchacho y una muchacha participan en un juego televisivo tipo reality show,  en donde la naturaleza está genéticamente modificada y controlada por nanotecnología, en donde solo debe sobrevivir una persona. Pero se manipula las mentes de todos: los de The Capitol están embobados frente a los televisores, entretenidos y totalmente ajenos a la realidad de los distritos; y la gente de los distritos, que literalmente pasa hambre y no tiene nada que perder rebelándose, son manipulados al instigar odio entre los distritos (divide y vencerás) y al darles un poco de esperanza al cambiar las reglas y hacer que “triunfe el amor” (cerca del final, cambian las reglas para que ganen dos personas de un solo distrito).

Esta película es fuerte: ver a un puñado de muchachos entre 14 y 18 años matándose entre ellos mientras el público sigue la “realidad” por televisión no es agradable, uno se indigna, por supuesto. Pero ahora pongamos una cámara enorme allá en el espacio para que nos vean los marcianos ¿Qué van a a ver? ¿No verán también un montón de gente pegada a la televisión asimilando información manipulada? ¿No verán un montón de gente siendo manipulada para que trabaje mucho y luego compre mucho, con la falsa esperanza de la felicidad ? ¿O para que vote por tal o cual?

Claro que ése no es el único twist que tiene esta historia. Por decir algo, en nuestro mundo, al igual que en la película, los que mueren por explosiones relacionadas con la industria de la energía, no son los que están mandando desde la capital. Son los que se ponen sus cascos y se meten en las minas de cobre o en las refinerías de petróleo. Pero al igual que en la película, la capacidad de manipulación de masas a través de los medios de comunicación es muy eficiente, y cualquier indignación o rebeldía es rápidamente acallada, haciendo que la atención de la gente se desvíe hacia otra “realidad”.

Hace un tiempito me di cuenta que muchos de mis pensamientos, de mis creencias del día a día, eran simplemente una repetición de lo que le había oído a alguien más. O en la televisión. O en la publicidad. Eso es terrible, más terrible si quieres escribir cosas originales. Así que para saber qué parte de mis pensamientos eran propios, y qué parte eran simples repeticiones, dejé de ver televisión y comencé a  bloquear de todos mis sentidos toda la publicidad que pude. Veo noticias, pero hago un esfuerzo en buscar diversas fuentes. También  comencé a pasar más tiempo sola,  sin ningún tipo de estímulo, por lo menos una vez durante el día. Ciertamente, no se puede eliminar en un 100% la contaminación mental, pero sí se  puede  Reducir.

Por: Michelle Lorena Hardy – Chicadelpanda.com