Portarse mal

Siguiendo el tema de los demonios que llevamos dentro, quisiera mencionarles este libro ultra famoso en los Estados Unidos, un verdadero clásico de la literatura infantil (1963), que en el 2009  volvió a ser trending pues sacaron una película basada en él.

El cuento lo narra un niñito que se porta mal, que  se escapa  a un mundo fantasía donde él es el rey de los monstruos, los cuales son  salvajes… como él.

La película, en cambio, aunque intenta seguir el espíritu del libro, a mi parecer, no es para niños sino para adultos. La trama es muy lenta, los colores son opacos y se tratan temas muy profundos de relaciones personales. Yo la recomiendo a los padres especialmente, pues nos hace ponernos en el lugar de los niños y nos recuerda que su conducta salvaje tiene una causa, como por ejemplo, los cambios dentro de la familia (divorcios, nuevos hermanos, etc). A mí me conmovió y desde que la ví, soy más consciente del comportamiento salvaje que puedan tener, no solo mis hijos, sino cualquier miembro de la familia, (comenzando por mí misma, claro está).

@chicadelpanda

 Chicadelpanda.com

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¡Qué vivan los cuentos de juguetes!

Dicen que un buen cuento es aquél que puede ser leído desde diferentes ángulos y que un buen cuento infantil es aquél que también entretiene a los adultos. Es el caso de mi película animada favorita de todos los tiempos: Toy Story, la cual he tenido el placer de rever con mi hija, con la motivación de Toy Story 3 que vimos en el cine. Aunque las secuelas 2 y 3 son excelentes también, para mí la mejor sigue siendo la primera, sobre todo ahora que la veo desde el ángulo de mamá.

Buzz es el hermanito que viene a desplazar al hermano mayor, Woody.  Los sentimientos mezclados de éste, sus rencores, reflejan la llegada del nuevo intruso. Pero solo hoy me di cuenta de otro ángulo de la película: cuando Buzz dice, lamentándose, porque ha descubierto que es un juguete: “un día estás defendiendo toda la galaxia, y de repente…!” . Es esa crisis que llaman de los cuarenta, pero que puede ser a cualquier edad. Un día todos, que nos creemos tan importantes, descubrimos que somos un ser insignificante entre millones de otros… pero el amor a otro nos salva y viene a darle sentido a nuestra vida.

Hay más lecturas que se le pueden dar a este cuento de  juguetes y me emociona saber que en el futuro podré volver a verla y descubrirlos.

Por Michelle Lorena Hardy – Chicadepanda.com

Souvenirs de mis vacaciones en Caracas

Ya de regreso en Santiago, luego de una cortísima estadía en Caracas, puedo hacer un resumen mental de lo que me traigo:

– Muchas fotos mentales de Playa Azul, en Naiguatá, muy bien cuidada, como siempre. Muchas fotos mentales del precioso Ávila, tan verde que parece de mentira. El paseo en el teleférico Warairarepano es altamente recomendable.

– Las típicas historias de horror callejero,  que está peor por el añadido de que ahora es común que los policías asalten y secuestren. Una nota interesante: mi esposo tuvo la oportunidad de ver un robo de carro a la vieja usanza, esa en que usan herramientas para abrirlo  (no la moda de hoy, de encañonar y/o secuestrar).

– Un renovado amor por mi familia y seres queridos.  Es como si la semana y media que tuvimos sin parar, literalmente nonstop, nos hubiera mezclado de una manera novedosa: los ingredientes son los mismos, pero el resultado es diferente.

– Una gran alegría por la visita a la Librería Kalathos (@kalathoslibros ) en Los Chorros, no sólo porque es un remanso de paz en la ciudad, sino porque van a vender unos ejemplares de Submarinos de Papel, la antología de cuentos infantiles publicada en México por Editorial La Zonámbula, en la que hay un cuento escrito por mí.

– Tres regalos que nos hicieron a mi hija y a mí: una barbie de Bella Swan y un Ken de Edward Cullen. (Creo que por fin mi hija va a lograr que juegue a las barbies con ella sin sentirme obligada);  un libro de un autor que no conozco, pero que es muy famoso y que tengo muchas de leer: El espantapájaros y su serviente de Philip Pullman (el autor del libro en que se basó la película La brújula dorada).

-Muchos recuerdos de familia y amigos. Es increíble que a pesar de tanta calamidad político-económica, haya personas con energía y alegría  para seguir avanzando.  Son increíbles ¡Un gran aplauso!

Por Michelle Lorena Hardy – Chicadelpanda.com

Cuentos y fantasía para twitter adictos

Cuando estudiaba en Guadalajara, me enseñaron que el cuento más corto del mundo, de sólo siete palabras, era  El Dinosaurio del autor guatemalteco Augusto Monterroso (1921 – 2003). Aquí se los copio:

Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.

Fíjense que el autor murió mucho antes de la era de twitter, y me atrevo a decir que ése seguramente ya no es el cuento más corto del mundo y que ha sido superado (jeje, quiero decir, disminuído) muchas veces. En fin, les traigo el tema a colación, porque una gran asesora que tengo para este blog, me dio el dato de que en twitter hay unos cuentos buenísimos de máximo 140 caracteres. Hay que buscar por el hashtag #microcuentos.

Aquí les pongo uno que me encantó, de @CuenteroQuemao

Estuvo tan triste al ver el esqueleto de aquel unicornio, que decidió revivirlo y lo hizo invisible para poder protegerlo.

¡Que los disfruten!

Por Michelle Lorena Hardy – Chicadelpanda.com

El arte de leer cuentos

Cuando uno habla de cuentos para adultos, sucede a menudo que la persona se imagina algo categoría XXX o algo de muchísima violencia; y si uno dice cuento, automáticamente se asocia a cuento infantil. Sin embargo, esas suposiciones no son ciertas. Es genial leer cuentos para adultos, (sobre todo si son fantásticos, añadiría a modo personal). Si se entusiaman  a leer cuentos y no quieren salir a comprar un libro, vayan a: http://www.lashistorias.com.mx  , donde podrán encontrar cuentos geniales de todo el mundo, junto con la correspondiente orientación o comentario. En ese sitio encontré El extraño caso de Benjamín Button, el cuento original que dio origen a la película protagonizada por Brad Pitt. El autor, F. Scott Fitzgerald, fue publicado por primera vez en una revista en 1921. La narración es genial, con un toque humorístico que no se ve en la película. En mi opinión, el cuento es tan diferente que bien podría considerarse como otra historia. Sin embargo, al igual que la película, trata el tema de envejecimiento (o rejuvenecimiento, en este caso) y del paso del tiempo.

Casi todos los que somos padres estamos empeñados en leerles un cuento a nuestro hijos en las noches, pero nos privamos de este placer. Raro, ¿no? Generalmente ni pensamos en el asunto, somos autómatas con el programa en la cabeza “hay que leerle un cuento antes de dormir al niño” y vamos, ejecutamos la orden y no nos ponemos a pensar que nosotros también podríamos salir beneficiados si lo hiciéramos… de repente eso pasa porque no creemos que los cuentos para adultos puedan ser entretenidos.  ¡Error! Pues sí lo son.

Por Michelle Lorena Hardy – Chicadelpanda.com