El documental “El lado oscuro del chocolate”

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“Un niño de Burkina Faso puede ser comprado por 230 Euros, y eso sin regatear; el precio incluye el transporte y el uso indefinido del niño. A la mayoría de los niños jamás se les paga”.

Documental El lado oscuro del chocolate

Muchos niños son comprados para trabajar como esclavos en las plantaciones de Costa Marfil y producir el cacao que luego se convierte en el chocolate que comemos. “Los niños no se compran” le dije una vez a mi hija, cuando ella tenía como cuatro años. Legalmente no, pero ilegalmente sí.  Aunque ¿qué importa que sea ilegal o no, si compañías legales como Nestlé, Hershey’s, Mars, Kraft  o Cargill (por nombrar solo algunas) siguen comprando el cacao  de las plantaciones en donde trabajan estos niños esclavos?

No sabemos nada ¿O es que no queremos saber nada? En caso de que sí quieras saber, aquí te dejo el documental “El lado oscuro del chocolate”.

@chicadelpanda

chicadelpanda.com

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La basura no se debe ver

http://www.elsiglo.com/mensual/2012/10/24/inicio.asp

Entonces comprendí que cada animal que vemos en la calle está lleno de plástico.

Clementine Pauws , Presidente de Karuna Society.

Documental The Plastic Cow (La vaca plástica)

¿Qué fue lo que vio Clementine Pauws para decir esto? En el refugio para animales que maneja en India, se hacen cirugías a vacas que previamente han estado libres en las calles y que han comido la basura que han encontrado. Aunque se ven gordas, no lo están: 50 kl de plástico es la cantidad promedio de plástico que se extrae de cada vaca en cada intervención quirúrgica.

Ahora traigamos el asunto de la basura más cerca, aquí en Ciudad de Panamá. Aquí también se encuentra basura en casi todas las calles. Pero lo grave no es la basura que el peatón o el conductor tira en la calle indiscriminadamente. El problema es que la costumbre  es almacenar las bolsas de basura de los gigantescos edificios, de los negocios y de las casas en la acera, ya sea en el piso, o dentro de unas cestas de metal que no son reales contenedores, pues la basura queda expuesta, y aunque los perros no la alcanzan en los contenedores de forma de trofeo, sí la alcanzan los pájaros, atrae ratas y se crea un horroroso espectáculo visual acompañado de olores fétidos.

Pero el asunto no se queda allí. Esa costumbre de dejar la basura en la acera hasta que vengan a buscarla es un problema de salud pública y un problema de crueldad animal también. Los animales comen la basura contaminada y van a diseminar los gérmenes a otras partes (problema de salud pública) o se enferman o mueren (crueldad hacia los animales).

Este problema requiere intervención del gobierno con reglas claras que prohíban el almacenamiento de basura en la acera por un lado, y que implementen horarios fijos de recolección por otro. Clementine Pauws dice los animales no deberían estar expuestos a la basura que nosotros producimos. Pues por extensión podemos decir que los ciudadanos que caminamos por la ciudad mucho menos.

Yo entiendo a la gente que  va caminando y bota la basura en la calle (aunque no la justifico). Me he puesto en sus zapatos: vengo en un bus desde bien lejos, con mi jugo en la mano, y aunque veo un pipote de basura por allá a cuadra y media, prefiero botarla aquí mismo porque:

Primero, aunque camine la cuadra y media para llegar al pote de basura, la calle en donde estoy ya se ve fea por todas las bolsas de  basura depositadas en la acera por los edificios, casas, restaurantes y tiendas;

Segundo, lo más probable es que ese pipote esté lleno ya, y esté rodeado de basura en el piso, así que ¿para qué hacer el esfuerzo?

Tercero, nadie me ha enseñado que si no hay dónde disponer de la basura adecuadamente (porque el pipote esté ya lleno, por ejemplo) debo cargar con ella hasta que consiga dónde hacerlo.

Cuarto, ¿por qué no dejar basura en la calle, si hasta los mismos empleados del aseo van dejando las bolsas blancas llenas de basura en el medio de la acera?

La cuestión es: el gran problema de la basura en Ciudad de Panamá NO  es la gente que tira basura en la calle.  El gran problema es que la basura que sale de los enormes edificios, casas y negocios, es almacenada en la acera y queda expuesta a todo el mundo hasta que el camión de la basura se le ocurra llegar.

Por supuesto que todos podemos aportar para solucionar este problema. Sin embargo, el que tiene el sartén por el mango es el gobierno, que es el que tiene que decidir meterle recursos económicos y humanos a este asunto, así como implementar horarios fijos de recolección  y poner multas a los edificios, casas y negocios que almacenen basura en la acera. Con legislación adecuada y  horarios confiables la población podrá (y deberá, en cumplimiento de las normas) sacar la basura solo cuando el camión pase.

Como dicen en el documental The Plastic Cow, no hace falta que uno sea amante de los animales para darse cuenta que eso (que un animal muera por ingestión de basura plástica) está mal. Ninguna ciudad debería tener bolsas de basura en las aceras. La basura no se debe ver.

Por Michelle Lorena Hardy  –  Chicadelpanda.com

Lo que hace reír a unos, hace llorar a otros

“Algunos mirarán tu agenda y pensarán: ¿Cómo lo hace? ¡Ese ritmo acabaría conmigo!. Pero tú obtienes energía con eso, te carga las pilas. Otros se pasarán el día meditando, y tal vez los observes y pienses: «¿Cómo lo hacen? ¡Yo me moriría de aburrimiento!», pero de ahí es de donde sacan ellos su energía.” Ken Robinson *.

¡Cómo me sentí identificada cuando leí ésto! Es lo mismo que pienso yo de algunas de mis amigas, tanto las que tienen un ritmo acelerado en sus vidas, como las que pueden pasar horas meditando . Así mismo, mientras asimilaba estas palabras, me vinieron unas imágenes muy cómicas.

Una, de mi mamá, pidiendo clemencia, rogando que por piedad la sacaran de allí, o haciendo planes para escaparse por la puerta de atrás, sin ofender a nadie,  de un fin de semana budista. ¡¿Mi mamá un fin de semana entero meditando?!  ¿¡Sin “hacer nada”?! Noooo, primero muerta.

La otra imagen, yo, amarrada a una silla, siendo bombardeada por mis captores con comentarios sin fin sobre las imágenes que estábamos viendo: partido de golf + partido de béisbol  + partido de futbol americano+ partido de …. ¡¡¡¡mátenme ya por favooorrr!!!!

Definitivamente, lo que hace reír a unos, puede hacer llorar a otros, lo que es el cielo de una persona, puede ser el infierno de otra. E irónicamente,  nos cuesta ser más tolerantes con el que tenemos más cerca, con el, o la, que más queremos. Pero también creo que no es por maldad… es, sencillamente, que a veces nos falta un poquito de imaginación.

*http://www.rtve.es/television/20110327/todos-tenemos-capacidad-ser-creativos/420223.shtml

Foto: libro “¿Qué le pasa a mi cabello?” de Satoshi Kitamura

Por Michelle Lorena Hardy – Chicadelpanda.com

Existimos porque imaginamos

Encontré un video fascinante e inspirador, en donde se entrevista a Ken Robinson, experto en desarrollo de la creatividad. También aparecen, desde panaderos hasta neurocientíficos, que hablan de cómo son creativos y cómo les apasiona  su trabajo. Si te falta inspiración, o si quieres añadir una pizca, o un montón, de pasión a tu día a día, te recomiendo que reserves una media horita para verlo. Quisiera compartir este texto, que copié del documental:

Vivimos en un planeta completamente imaginario en el que todo lo que nos rodea, incluso la ropa que llevamos, o lo que comemos, no es más que el producto final de una idea que surgió en la mente de alguien.

Y ¿quiénes son los que crean ese planeta?  Los que están “en su elemento” , los que consiguen algo en lo que son buenos y se dedican a ello con pasión, para así  poder controlar las herramientas con que trabajan.

¡Que lo disfrutes!  Aquí te dejo el video

20 kilos menos después

Vi  la película The time traveler’s wife  hace varios meses, y a cada rato se entromete en mis pensamientos.

Lo original que tiene esta película  es que  el tipo que es el viajero del tiempo, no controla sus viajes. Así que la esposa  tiene que interactuar con su esposo en edades diferentes. Por ejemplo, en tiempo real acaban de tener un hijo, pero de repente él se desmaterializa y se le aparece a ella de 18 años, o se le aparece 10 años mayor. ¿Cuántas veces nosotros mismos no hablamos con la persona presente, con la que interactuamos, sino con la pasada, la que ya no existe más?  El tiempo pasa y deja su huella. Ni nosotros somos los mismos que éramos ayer, ni tampoco lo son las demás personas. Esta película, como la de Benjamin Button, en donde se juega con el concepto del tiempo, te voltean el mundo de arriba a abajo para que salgas de ellas con una visión más clara de tu propio mundo real. Al terminar la película me sentí aliviada y feliz. Ví a mi familia con otros ojos… y no creía lo afortunada que era.

También quisiera recomendarles el video El Secreto 2, pues en ciertos crossroads o intersecciones de la vida en que uno no está muy claro para dónde agarrar,  unas cuantas palabras es todo lo que uno necesita (ya sea para avanzar, detenerse o incluso retroceder). En mi caso me sirvió para detenerme: ya bajé el peso del embarazo y un poco más. Además, cuando alguien especial te dice: “hazme un favor, ya no rebajes más. Estás bien así”, uno reflexiona. Así que hoy puse punto final al asunto y puedo declarar a voz en grito  que llegué al final de la carrera:  10 meses después de dar a luz, y 20 kilos después, hoy soy una mujer fuerte física y mentalmente.

Sin embargo, no lo logré sola. Gracias a  mi esposo y a  nuestra nana, pude tener el tiempo de hacer las largas caminatas de 3 horas diarias que me pusieron en buena forma.

Por Michelle Lorena Hardy —   Chicadelpanda.com