Señoras y señores … Mario Vargas Llosa y Rosa Montero

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La presentación del libro se hizo en el Teatro Anayansi de Ciudad de Panamá, porque la sala del Sheraton no se daba abasto. Yo nunca había estado en una presentación de tales dimensiones para una novela; fue todo un show, pero no cualquier show, sino uno inteligente, inspirador, de esos que te dejan sonriendo (¿por cuánto tiempo? Ya se verá). Todavía estoy aquí escribiendo con la cara como la del gato  Cheshire de Alicia en el País de las Maravillas.

La novela era El héroe discreto de Mario Vargas Llosa, Premio Nobel de Literatura 2010. (Iba a decir “peruano” , pero  cuando alguien acepta el Premio Nobel, para mí se hace automáticamente ciudadano de la Tierra, y sus obras pasan a ser patrimonio mundial… así que lo dejo así). Lo entrevistó nada menos que Rosa Montero, autora española que conocí a través de su inolvidable libro La loca de la casa en el que habla sobre sus pasiones, la lectura -primero- y la escritura, -después- como bien volvió a remarcar anoche.

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Mario Vargas Llosa tiene oficialmente 77 años (¿en dónde?) que se delatan en su madurez (como lo mencionó Montero)  pero que se esconden detrás del espíritu jovial y risueño de su conversación. A veces existe el temor de conocer  a un escritor al que se admira, pues no necesariamente quien escribe bien, habla bien. Ese no fue el caso de Vargas Llosa; su charla fue tan magnífica como puede serlo cualquiera de sus libros. La entrevista de ayer con Rosa Montero (quien también fue tan inteligente, puntual y alegre como en el libro en que la conocí) es la razón por la cual hoy tengo un gran chorro de energía que se me sale por los poros. ¡Gracias!

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La fenomenal charla de Isabel Allende sobre el feminismo

sddefault Aquí transcribo una parte de Historias de pasión, la charla de la escritora Isabel Allende en Ted.com:

La gente buena, con sentido común no son personajes interesantes. Solo son buenos exesposos(as).

Una vez, cuando mi hija Paula era veinteañera,  me dijo que el feminismo era anticuado y que yo debería dejarlo. Ese día tuvimos una pelea memorable. ¿El feminismo es anticuado?  Sí, para las mujeres privilegiadas como mi hija, y todas nosotras presentes hoy, pero no para la mayoría de nuestras hermanas en el resto del mundo, quienes todavía son forzadas a casarse prematuramente, a prostituirse, a hacer trabajo forzado. Ellas tienen niños que no quieren o no pueden alimentar. No tienen control sobre sus cuerpos ni sobre sus vidas. No tienen educación ni libertad. Son violadas, golpeadas e incluso asesinadas con impunidad. Para la mayoría de las jóvenes occidentales de hoy, ser llamada feminista es un insulto. El feminismo nunca ha sido sexy, pero les puedo asegurar que nunca me ha detenido para coquetear, y rara vez he sufrido una falta de hombres. El feminismo no ha muerto, ha evolucionado. Si no te gusta el término: ¡Cámbialo!

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“Las historias conectan a toda la humanidad” Elif Shafak

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“Si quieres destruir algo en esta vida, ya sea acné, una mancha, o el alma humana, todo lo que tienes que hacer es rodearlo de muros gruesos. Se secará dentro. Todos vivimos en una especie de círculo social y cultural. Nacemos en una cierta familia, nación, clase. Pero si no tenemos ninguna conexión con los mundos que están más allá de los que damos por sentado, entonces nosotros también corremos el riesgo de secarnos dentro. Nuestra imaginación puede encogerse, nuestros corazones reducirse y nuestra humanidad marchitarse. Si nos quedamos por mucho dentro de nuestros capullos culturales (nuestros amigos, colegas, familia), si toda la gente en nuestro círculo cercano se parece a nosotros, significa que estamos rodeados por nuestro reflejo en el espejo.

Deberíamos enseñar a los jóvenes -y a nosotros mismos- a expandir nuestros corazones, y escribir sobre lo que podemos sentir. Debemos salir de nuestro ghetto cultural e ir a visitar  al siguiente y luego al siguiente.

Las historias conectan a toda la humanidad, sin importar la identidad política, y ésa es la buena noticia.

Extracto de la charla de Elif Shafak,  The politics of fiction(Ted.com).

Traducido por: Michelle Lorena Hardy –  Chicadelpanda.com

“Tocar fondo se convirtió en la base sobre la cual reconstruí mi vida” J. K. Rowling

Para sacarle el jugo a esa naranja que somos, hay que fallar, equivocarse, meter la pata. Quisiera compartir con ustedes unos fragmentos del discurso de graduación que dio J.K. Rowling a los alumnos de Harvard en 2008: The fringe benefits of failure and the power of imagination.

“¿Qué he aprendido en estos 21 años que me separan de mi propia graduación?” Dice Rowling, quien decidió que lo más importante que ha aprendido se refiere tanto al fracaso, como a la imaginación. Sus padres, que habían sido pobres, querían que ella estudiara algo más lucrativo que Literatura Inglesa, así que decidió estudiar Idiomas Modernos (aunque al mismo tiempo se puso a estudiar los clásicos por su cuenta).

“Hay una fecha de expiración después de la cual ya no puedes echarle la culpa a tus padres por llevarte en una mala dirección. El momento en que eres lo suficientemente adulto para tomar el volante, la responsabilidad yace en ti. Aún más, yo no puedo criticar a mis padres por no querer que yo experimentara la pobreza. Escalar de la pobreza por ti mismo es algo de lo que sentirse orgulloso, pero la pobreza misma es romantizada solo por tontos.

Cuando tenía la edad de ustedes a lo que más le temía no era a la pobreza, sino al fracaso. Apenas siete años después de mi graduación, yo había fallado en una escala épica. Mi matrimonio había implosionado, no tenía trabajo, era una madre sola y estaba tan pobre como alguien puede estar en Gran Bretaña sin ser una persona sin casa. Yo era el mayor fracaso que conocía. Yo no les voy a decir que el fracaso es divertido. ¿Por qué hablo de los beneficios del fracaso? Simplemente porque el fracaso significa quitar todo lo que no esencial. Dejé de pretender que era ninguna otra cosa que no fuera solo lo que yo era, y empecé a dedicar toda mi energía a terminar el único trabajo que importaba para mí. Si hubiera tenido éxito en otra cosa, quizás nunca hubiera tenido la determinación de tener éxito en la única arena en la cual creía que realmente pertenecía. Yo fui puesta en libertad, porque mi miedo más grande se había hecho realidad, y yo aún estaba viva. Así que tocar fondo se convirtió en la base sobre la cual reconstruí mi vida. 

A lo mejor ustedes nunca fracasarán en la escala en que yo lo hice, pero algo de fracaso en la vida es inevitable. Es imposible vivir sin fracasar en algo. A menos de que vivas de una manera tan cuidadosa, que sería lo mismo que no hubieras vivido, en cuyo caso, has fracasado por default.

La imaginación no es solo la capacidad de visualizar lo que no es, y por tanto, la base de toda invención o  innovación; es el poder que nos permite ser empáticos con humanos cuyas experiencias nunca hemos compartido.

Aquellos que escogen no ser empáticos, permiten que existan monstruos reales. Si escoges usar tu influencia y status para alzar la voz por aquellos que no tienen voz; si escoges identificarte, no solo con los poderosos, sino con los que no tienen poder; si mantienes la capacidad de imaginarte en la vida de otros que no tienen tus ventajas, entonces no será sólo tu familia orgullosa la que celebre tu existencia, serán miles y millones de personas, cuya realidad tú habrás ayudado a cambiar. No necesitamos magia para cambiar el mundo, llevamos todo el poder que necesitamos dentro de nosotros mismos, si decidimos que estamos listos, si tenemos el poder de imaginar mejor”.  J.K.  Rowling

Traducido por Michelle Lorena Hardy   – Chicadelpanda.com

Link a la charla: The fringe benefits of failure J.K Rowling at Harvard

Por qué la gente te quiere

Gaby Vargas en TedX Df … a lo mejor ya sabes quién es. ¿Pero sabías que en el colegio fue malísima en los estudios, malísima en los deportes, malísima hasta en los mantelitos que había que entregar el día de las madres? (Si así lo prefieren, vayan directo al link de la charla al final del post y vean la charla de 15 minutos).

Ella cuenta que cuando fue a decirle a su papá que había sido reprobada y que tenía que repetir quinto grado de primaria, él le dijo: ¿Por qué Gaby? Si tú puedes con esto y más. Y además quiero decirte, que en la vida, las calificaciones no importan. Lo que importa es que pongas todo tu corazón en todo lo que hagas. Luego la tomó de los brazos y le dijo: Oye bien lo que te voy a decir y quiero que nunca se te olvide: tú naciste con estrella. Ella dice que se quedó con el enorme compromiso de querer regresarle ese voto de confianza a su papá.

Luego, en su primer día de clases en que iba a repetir, hizo fila con los de quinto, mientras estaba todo su salón  en la fila de sexto que estaba justo al lado. En ese momento me sentí morir… y me acordé de la estrella de palabras que mi papá me había puesto en la frente. A partir de ahí empecé a nacer, empecé a crecer , empecé a sentirme segura de mí misma, a sacar mejores calificaciones y a ganar competencias de natación. Y me di cuenta que con cada logro obtenía la mirada de aprobación de mi papá. Lograr cosas es el camino, pensaba Gaby.

Más tarde en la vida, en sus veintes, casada y con tres hijos, se convierte en una voraz autodidacta, y convierte su carrera en un logro, para así sentirse bien consigo misma, pero sobre todo, para seguir abonando en esa cuenta de débito que tenía con su papá. El éxito parecía ser la respuesta y la solución.

Durante sus veintes, treintas y gran  parte de los cuarentas, se dedicó a tener éxito, por lo que no tenía tiempo ni para voltear a verse a sí misma. Tener la agenda llena servía como un valium para las emociones y la hacía sentirse importante; la adrenalina la hacía sentir viva. Decía: “valgo por lo que hago”. Ese agotamiento que yo tenía lo veía como una forma de sentirme bien, y de corresponder de alguna manera a esa estrella que mi papá me había pronosticado. Qué equivocada estaba. La vida no se tardó en tomarme de los hombros y darme una fuerte sacudida. En poco tiempo, una de sus mejores amigas, y su hermano menor, murieron.

Me di cuenta de por qué la gente te quiere, al ver la cantidad de gente que fue a los funerales y misas de los dos. La gente te quiere, no por lo que hagas, lo que tengas, por lo que logres, por el puesto que tienes, por la importancia que tengas o la cuenta bancaria que tengas. La gente te quiere por cómo la haces sentir. Y yo me preguntaba ¿Cómo he hecho sentir a la gente? El éxito cobró un enorme signo de interrogación. Frente a la muerte ¿De qué sirve esto? 

Yo había descuidado a mis amigas, había descuidado tiempo con mi familia, había descuidado tiempo con mi esposo, con mis hijos, en aras del “éxito”. Y éso ahora de qué servía.

Por último me enfrenté con que el dolor te lleva al sótano 3 de la oscuridad, en donde ahí, en donde más solo y oscuro está, encuentras que hay una puerta de luz. Que al momento de abrirla, encontraba una inexplicable paz y una inexplicable serenidad, y me di cuenta que esa puerta nunca la hubiera encontrado allá arriba. Y ahí me di cuenta que era la primera vez que ME visitaba.

En ese momento me acordé de una metáfora sobre el buda de Tailandia. Hace 50 años un grupo de monjes budistas deciden mover un buda de terracota, porque estaba albergado dentro de un templo de 800 años de antigüedad que amenazaba derruirse y destruir su buda. Cuando fueron a moverlo, vieron que se agrietaba, y lo dejaron allí para que los expertos les dijeran cómo hacerlo bien. Pero uno de los monjes tomó una linterna y a medianoche fue a inspeccionar las grietas, y se dio cuenta que un gran brillo cegador le daba de regreso al alumbrarlo. Se dio cuenta que tenía ante sí un buda de casi dos metros de oro macizo. Pasaron 800 años y nadie se había dado cuenta que dentro de ese buda de terracota había un tesoro de oro macizo. ¿Y cuentas veces no nos puede pasar lo mismo? Nacer, vivir y morir sin darnos cuenta que tenemos ese tesoro por dentro.

Cuando veo las estadísticas de la OMS que nos dicen que 121 millones de personas viven en depresión, pienso que quizás esas personas nunca tuvieron, de niños, alguien que los viera a los ojos, les pusiera una estrella en la frente y les dijera: creo en ti. Porque cuando eso sucede, la estrella empieza a hacer su magia.

Si cada uno de los adultos el día de hoy pusiéramos una estrella en un niño, les aseguro que las estadísticas en el futuro serían completamente diferentes. Te invito a preguntarte: ¿A quién le voy a poner una estrella? Para que la magia comience. Yo me llevo el compromiso de ponerle una estrella a Valentina mi nieta. Y les pregunto, ¿Tú a quién se las vas a poner? Muchas gracias.

 

 

El colegio de mi hija y su célebre exalumna

Es verano aquí en Santiago, Chile y la gente empieza a ser más amable, uno se da permiso para relajarse, los días comienzan  a las 6 am y terminan a las 9 pm (o 21 hrs, como se dice aquí), todo es verde claro y yo me siento más en casa, más pez en el agua. Como si más bien  yo, el loro, decidiera quitarse el smoking y mis vecinos pingüinos decidieran disfrazarse de loros. Un buen cambio para mí.

El calor me pone de buen humor y me ha recordado una de las cosas que me gustan de Santiago y de la cual me siento muy agradecida. Es el colegio La Maisonnette de mi hija. Cuando estábamos buscando colegio para ella, queríamos que fuera bilingüe, mixto y que no fuera de monjas ni curas. Sin embargo, nos encontramos con que no hay bilingües (sino full time english, con una materia de español), y los pocos colegios mixtos que se encontraban cerca no nos gustaron. Lo que sí conseguimos fue el tercer requerimiento, un colegio que no fuera de monjas ni curas (aunque sí era católico, con una clase de religión).

Para mi gusto, La Maisonnette era demasiado femenino, todo niñas -rosado – rojo, me daba miedo que cayera en machismo. Así y todo, la inscribimos y hasta ahora ha sido una de las decisiones más felices que hemos hecho. El colegio es famoso por sus programas de arte y talleres, que ellos llaman academias y, aunque no sé qué tan bueno sea para una niña con ganas de jugar fútbol,  para mi hija, que le encanta pintar y bailar, ha sido maravilloso. Académicamente hablando, estamos muy satisfechos también.

Y además (no puedo dejar de presumir, ya que llevo como dos semanas pensando si  pongo esto,  o no, en el blog, pero me disculpan, va más allá de mí les tengo que contar). Hace unos días me enteré que ¡Isabel Allende estudió allí! Resulta que en un periódico de Santiago publicaron la lista de las 100 mujeres líderes de Chile, y  como veo que hay algunas egresadas de la Maisonnette, me  meto en la página web  a averiguar quiénes son… ¡Sorpresa! Dice en la página del colegio, muy humildemente, que Isabel Allende “dio sus primeros pasos de educación formal en el colegio”.  Me hizo sentir más cerquita de mi adorada escritora y muy orgullosa de mí, claro,  por mi buen sexto sentido escogiendo el colegio, jajaja.

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¿Por qué escribir?

Rosa Montero

Estoy haciendo limpieza de mi computadora o mejor dicho, voy a usar esa palabra en inglés que me encanta: estoy decluttering it. En realidad llevo como dos meses en esto, siendo uno de los productos más importantes de dicha operación, la creación del blog Rayos de Colores, Poesía para conjugar el verbo amar, y el otro, el  reencuentro con muchas anécdotas y reflexiones, unas muy interesantes, otras no tanto. También mucha porquería, por lo que es muy rico ir haciendo  delete, delete.

Cada vez que alguien me ha preguntado sobre mi escritura en los últimos años, siempre he dicho que empecé a hacerlo de manera continua cuando mi hija mayor tenía ocho meses. Hoy, releyendo algunas cosas, me doy cuenta que no es cierto, que había empezado a hacerlo mucho antes, cuando estaba embarazada, a raíz de que me habían botado de un trabajo en Miami. Fue un despido injustificado que “casualmente” se dio cuando mi barriga empezó a notarse, pero – según leo  – fue la motivación para comenzar esta aventura que aún sigo y que quién sabe a dónde me llevará.  A veces cuando se cierra una puerta no se abren otras ventanas, como dice el refrán, sino que uno tiene que fabricar ventanas nuevas.

Lo otro que me llamó la atención de lo que escribí cuando me despidieron, fue que lamentaba no haber podido decir adiós, o aclarar malentendidos con mis compañeros. Me sentía muerta para todos ellos, pues lo más probable era que no los iba a volver a ver. Hacía también un paralelismo de la situación laboral con la vida: ésta también es así, de repente un día vives y de repente un día no, y puede que no te dé tiempo de decir tantas cosas.

La autora Rosa Montero (foto) en el libro La loca de la casa – en el que reflexiona sobre los escritores en general, y en su caso en particular – decía que todos los escritores le tenían un miedo terrible a la muerte. ¿Será por eso que uno escribe, por esa angustia de quedarse sin decir todo lo que tiene uno en la cabeza? Quizás, quizás.

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