El otro lado de todos y cada uno de nosotros

 

 

 

 

La vida y la muerte nunca están en dos bordes de una cuerda mágica,

sino que hacen un palimpsesto infinito.

Life and death are never at two ends of a magical rope.

 They make an endless palimpsest.

Lidia Yuknavitch

The Misfit Manifesto

Palimpsesto: Manuscrito en el que se ha borrado, mediante raspado u otro procedimiento, el texto primitivo para volver a escribir un texto nuevo.

¿La autora quería decir que puede ser que esté escrito que voy a morir tal día, pero que la que escribe mi vida decidió que mejor no? ¿O que lo bueno, lo que hace disfrutemos la vida, puede ser borrado de repente, quedando un sentimiento de sufrimiento y muerte? ¿O que la vida y la muerte no están divididas, no son blanco y negro, sino que son como un manuscrito borroso, en donde a veces no se lee claramente, ni lo que hubo antes, ni lo que quedó después? O…

Lidia Yuknavitch ha tenido una vida muy dura. Pero cuando su bebé recién nacida murió, el dolor fue tan grande que no se pudo recuperar por mucho tiempo, y se convertió en homeless, una persona que duerme en las calles. Ella escribe en su libro:

Sospecho que hay escritores que no acudieron a la escritura como un método de sobrevivencia, para tallar un espacio en el mundo en donde pudieran encajar bien, pero yo no conozco ningún escritor así.

Yo pienso que la práctica artística es sobrevivencia.

Si pudiéramos aprender cómo escuchar a las personas de la calle, y si solo pudiéramos admitir que ellos son el otro lado de todos y cada uno de nosotros…

 

En su experiencia como persona de la calle, ella encontró muchos drogadictos, alcohólicos  y enfermos mentales, lo cual no sorprende a nadie. Lo interesante es que también consiguió que muchos de ellos habían tenido un pasado muy normal, con profesiones respetables, como médicos, abogados y profesores. Gente con familia y amigos, pero con un historial de sufrimiento inmesurable.

En otras ocasiones las personas que viven en la calle no han caido en un desasosiego espiritual, sino más bien económico. Las situación es tan fuerte que no les has quedado más remedio que vivir en la calle, pero siguen luchando. Personas que ayer se ganaban el pan de cada día trabajando, pero que en el presente no les ha quedado  más remedio que vivir en la calle. Las veo aquí en México en todas partes, siendo un caso especial para mí, el de los hondureños que pasan por esta ciudad en su camino a Estados Unidos. Los veo cuando piden ayuda en los semáforos: algunos llevan mantas enrolladas sobre sus mochilas, otros llevan una gran bandera de su país, la abren y sonríen. Yo les sonrío y a veces los ayudo. Me veo yo agarrando mi propia bandera y les deseo suerte. Les digo que son valientes y que sí pueden conseguir lo que sea por lo que estén luchando.

Cuando llevaba poco tiempo de haber llegado aquí, uno de ellos me dijo, mientras yo iba en el carro con la ventana abierta, estacionada, esperando el cambio de la luz roja:

-Yo tenía una gorra como ésa. – A lo que le contesté,

-¿Y qué pasó?

-Iba en el tren y se me cayó. Por eso me hice esto.- Señala el brazo izquierdo que tiene un yeso.

-¿Y dónde ibas en el tren? – Yo había visto un documental sobre La Bestia, la línea de tren de carga que lleva indocumentados a Estados Unidos en el techo.

-Arriba, claro.

El semáforo cambió y yo seguí mi trayecto. Probablemente él no iba a dormir en la calle esa noche, ya que aquí en Querétaro hay un albergue para personas sin casa (eso me lo contó otro de ellos con los que me había puesto a hablar antes).

Hace unos días unos muchachos que trabajan con la Agencia de la ONU para los Refugiados, ACNUR, se acercaron a mí  para hablarme sobre su trabajo ayudando a los refugiados de Siria. Yo les respondí que les deseaba mucho éxito y que recogieran muchos donativos, pero que yo quería preguntarles si sabían si México estaba dándole a los venezolanos el estatus de refugiados. El muchacho, muy empático, de repente se puso serio y me dijo: “tienes que ir a la COMAR (Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados) antes de que se cumplan los tres meses de haber llegado aquí. Ya nos han preguntado lo mismo varias veces”. A lo que yo les respondí: “muchas gracias, yo estoy bien, es por saber, porque hay muchos venezolanos llegando aquí”.

En alguna realidad de un universo paralelo o futuro, yo sí podría estar pidiendo esa información para mí. Todo lo que sube baja, y no sabemos hasta dónde puede llegar esa bajada, o cuán fuerte sería, o será. Como dice Lidia Yuknavich, esas personas de la calle, (o incluso, esos refugiados, añado yo) que nos parece que están en un mundo muy lejano, en realidad, son simplemente el otro lado de todos y cada uno de nosotros.

 

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La petición a Dios de la autora de Come, Reza, Ama

Hay ciertos posts de este blog que están metidos en mi cabeza  y ruegan por salir. A veces los empujo para atrás por días, a veces semanas, y vuelven a ponerse de primeros en la fila, gritando: “¡Escríbeme ya !” A veces ( bueh… casi siempre ) me gusta creer que hay una fuerza sobrenatural decidiendo qué pongo y qué no, qué día. Algo así como una editora del más allá, o un ángel, o mi abuela que ya dejó este mundo, que dice, “si lo pones hoy, va a beneficiar a alguien, pero si lo pones en dos días, no”.

Así que mi editora decidió que tengo que traducirles un pedazo del libro de Elizabeth Gilbert, Come, Reza, Ama (el mismo en que se basó la película del mismo nombre con Julia Roberts de 2010). Sí , un “pedazo”, como un pedazo de torta. Porque estas palabras se comen, se disfrutan, y, como la canción  de La manzana se pasea, hasta te curan. 

Así que estábamos manejando a través de Kansas, yo en mi estado normal de sudosa ansiedad acerca del arreglo del divorcio – ¿Firmará o no firmará? y le digo a Iva, “No creo que pueda soportar otro año en corte. Desearía escribirle una petición a Dios, pidiendo que esto termine”.

“¿Y entonces por qué no lo haces?”
Le expliqué a Iva mis opiniones personales sobre rezar. En particular, que no me siento cómoda pidiendo cosas específicas a Dios, porque para mí se siente como una especie de debilidad de fe. No me gusta pedir, “¿Cambiarías ésta o aquella cosa en mi vida que es difícil para mí?” Porque – ¿Quién sabe? – Dios puede querer que yo enfrente un reto particular por alguna razón. En vez de eso, me siento más cómoda pidiendo por valentía para enfrentar lo que sea que ocurra en mi vida con ecuanimidad, no importa cómo las cosas salgan.

Iva me escuchó educadamente, y luego preguntó, “¿De dónde sacaste esa estúpida idea?

“¿Qué quieres decir? “
” ¿De dónde sacaste la idea de que no tienes permitido hacerle una petición al universo cuando rezas? Tú eres parte del universo, Liz. Tú eres una parte de él – tienes todo el derecho de participar en las acciones del universo, y hacer que tus sentimientos sean oídos. Así que pon tu opinión allá afuera. Defiende tu caso. Créeme – por lo menos será tomado en consideración. “
“¿De verdad?” Todo esto era una noticia para mí.
“ ¡De verdad! Escucha — si fueras a escribirle una petición a Dios ahora mismo, ¿Qué diría ?

Pensé por un rato, luego saqué un cuaderno y escribí esta petición:

Querido Dios.

Por favor, interviene y ayuda a que este divorcio termine. Mi esposo y yo hemos fallado en nuestro matrimonio y ahora estamos fallando en nuestro divorcio. Este proceso envenenado nos está trayendo sufrimiento a nosotros y a todos los que se preocupan por nosotros.

Reconozco que estás muy ocupado con guerras y tragedias que son conflictos mucho más grandes que la contínua disputa de una pareja disfuncional. Pero es de mi entender que la salud del planeta se ve afectada por la salud de cada individuo que está en él. Mientras haya dos almas trabadas en conflicto, el mundo se  contamina por el mismo. De manera similar, si una de las dos almas puede liberarse de la discordia, esto incrementará la salud general del mundo, de la misma manera que unas pocas células en un cuerpo pueden incrementar la salud general de un cuerpo.

Es mi humilde petición, entonces, que nos ayudes a terminar este conflicto, para que otras dos personas tengan la oportunidad de ser libres y saludables, de manera que haya menos amargura en el mundo, el cual ya tiene demasiados problemas por sufrimiento.

Te agradezco por tu amable atención.
Respetuosamente,
Elizabeth M. Gilbert

Luego su amiga le dice que ella la firmaría; que sus papás también. Y empiezan a pensar, entre las dos, quién más la firmaría. Vivo o muerto. Desde Bill Clinton hasta San Francisco de Asís, se quedan nombrando personas por un buen rato. Elizabeth se queda dormida – no sabe cuánto tiempo – y se despierta, bostezando. De repente, suena el celular.

Tomo el teléfono y susurro hola.

“ ¡Buenas noticias! ” Anunció mi abogado desde una distante Nueva York. ” ¡Lo acaba de firmar! “

Pues hasta aquí llega el pedazo de torta de palabras. Espero que les haya gustado.

Por : Michelle Lorena Hardy – Chicadelpanda.com

Lo que la chica que no se bajó de un árbol por 2 años tiene que decir

Julia Butterfly Hill (nacida el 18 de febrero 1974 como Julia Lorraine Hill) es una activista y ambientalista  americana. Hill es mejor conocida por haber vivido en un Sequoya de California (California Redwood) de 55 m de alto, de aproximadamente 1500 años (edad basada en el conteo de los anillos de un sequoya un poco más pequeño  que había sido cortado cerca de allí) por 738 días entre el 10 de Diciembre de 1997 y el 18 de  Diciembre de 1999. Hill vivió en el árbol, conocido  afectuosamente como Luna, para evitar que los leñadores de la compañía  Pacific Lumber lo cortaran. Es la autora del libro The Legacy of Luna (El legado de Luna) y es co-autora de One Makes the Difference (Uno hace la diferencia) . Traducido de Wikipedia

Julia Butterfly Hill’s dio una maravillosa charla en  2010, aquí les traduzco algunas de sus frases y pensamientos:

Cada escogencia (o decision) cambia el mundo.

Es imposible no hacer una diferencia.

Cada uno de nosotros somos ancestros del futuro.

La desconexión es una enfermedad. Si estamos desconectados de la Tierra, podemos destruirla y no darnos cuenta que estamos destruyéndonos a nosotros mismos… si estamos desconectados de la gente, podemos lanzarles bombas y llamarlos estadísticas. A menos que seamos concientes de ella, esa enfermedad se manifiesta una y otra vez.

La gente viene y me dice “Julia , gracias por haber vivido en ese árbol por dos años y 8 días. Yo nunca lo hubiera podido hacer. Y siempre les respondo: yo tampoco lo hubiera podido hacer.  Yo no planeé vivir en un árbol por 2 años y 8 días.  Si yo hubiera visto lo que venía, nunca lo hubiera hecho. Me hubiera dado demasiado miedo, porque mi cabeza hubiera dicho: “eso no es posible”.

Estoy comprometida a vivir enamorada, de una manera completa y en el presente.

Cada decisión tiene un hilo que está conectado antes y después. Si tuviéramos que estar presentes a cada cosa que compramos o que botamos, ¿Dónde está ese hilo?  ¿A quién está impactando? Si tuviéramos que caminar el impacto de cada decisión  que hacemos cada día, pienso que nuestras acciones empezarían a cambiar. Porque el amor nos llamaría a hacer una escogencia diferente. ¿Qué escogería el amor en este momento? 

Charla de  Julia Butterfly Hill (en inglés, no la conseguí en español) :

Divine mirrors

 parte 1

The Gift of Breath

Ancestors of the future

Power of Love

Manifesting Heaven on Earth

Reduce, reuse, recycle, rejoice, rethink !

Espero que obtengan toda esa inspiración que obtuve de ella

¡Que tengan un maravilloso día!

Por Michelle Lorena Hardy  –   Chicadelpanda.com

Lo que hace reír a unos, hace llorar a otros

“Algunos mirarán tu agenda y pensarán: ¿Cómo lo hace? ¡Ese ritmo acabaría conmigo!. Pero tú obtienes energía con eso, te carga las pilas. Otros se pasarán el día meditando, y tal vez los observes y pienses: «¿Cómo lo hacen? ¡Yo me moriría de aburrimiento!», pero de ahí es de donde sacan ellos su energía.” Ken Robinson *.

¡Cómo me sentí identificada cuando leí ésto! Es lo mismo que pienso yo de algunas de mis amigas, tanto las que tienen un ritmo acelerado en sus vidas, como las que pueden pasar horas meditando . Así mismo, mientras asimilaba estas palabras, me vinieron unas imágenes muy cómicas.

Una, de mi mamá, pidiendo clemencia, rogando que por piedad la sacaran de allí, o haciendo planes para escaparse por la puerta de atrás, sin ofender a nadie,  de un fin de semana budista. ¡¿Mi mamá un fin de semana entero meditando?!  ¿¡Sin “hacer nada”?! Noooo, primero muerta.

La otra imagen, yo, amarrada a una silla, siendo bombardeada por mis captores con comentarios sin fin sobre las imágenes que estábamos viendo: partido de golf + partido de béisbol  + partido de futbol americano+ partido de …. ¡¡¡¡mátenme ya por favooorrr!!!!

Definitivamente, lo que hace reír a unos, puede hacer llorar a otros, lo que es el cielo de una persona, puede ser el infierno de otra. E irónicamente,  nos cuesta ser más tolerantes con el que tenemos más cerca, con el, o la, que más queremos. Pero también creo que no es por maldad… es, sencillamente, que a veces nos falta un poquito de imaginación.

*http://www.rtve.es/television/20110327/todos-tenemos-capacidad-ser-creativos/420223.shtml

Foto: libro “¿Qué le pasa a mi cabello?” de Satoshi Kitamura

Por Michelle Lorena Hardy – Chicadelpanda.com

La Virgen de la Rosa Mística y mi Virgen viajera

 

En unas fotos que tengo aquí en la computadora – que son apenas de octubre de 2006, pero que a mí me parece que fueron hace 100 años- encontré éstas de cuando fuimos a visitar el sitio donde se apareció la Virgen de la Rosa Mística en Montechiari, Italia. Es un lugar muy sencillo, pero muy bien cuidado. La gente llena botellitas de agua santa en la fuente donde se apareció.

La Virgen de la Rosa Mística que tengo en mi casa la compré una vez que fuimos a visitar el sitio donde vivió el Dr. José Gregorio (en proceso de beatificación) en Isnotú (Trujillo, Venezuela), y fue a ella a quien le prendí la vela para que  cuidara a mi mamá, que estaba en medio de la marcha del terrible 11 de abril de 2002 en Caracas, cuando abrieron fuego a los manifestantes, matando a no sé cuántas personas, y nosotros viendo todo por televisión.  Es la misma Virgen que inexplicablemente no se rompió el día del terremoto en Chile de la madrugada del  27 de febrero de 2010, y que mi esposo había puesto en un lugar muy alto para que nadie la alcanzara, ya que  el día anterior  se había roto,  y él la acababa de reparar. Es una de las pocas posesiones que nos ha seguido con tanta mudanza … y que espero que continúe con nosotros.

Por Michelle Lorena Hardy  – Chicadelpanda.com

Ángeles en los libros que estoy leyendo

Comencé  a leer el  libro sobre resiliencia Los Patitos Feos, y voy por el libro 3 de la trilogía La Materia Oscura: el primero, de  psicología, el segundo,  de fantasía. Sin embargo, ambos  mencionan a los ángeles. Me llamó la atención la siguiente frase,  de  Los Patitos Feos:

“Durante mucho tiempo me he preguntado contra qué podía rebelarse un ángel, si todo es perfecto en el Paraíso. Hasta el día en que comprendí que se rebelaría contra la perfección. La existencia de un orden irreprochable provocaba en él un sentimiento de no vida.”

No sé a ustedes, pero a mí de repente el diablo me cayó buenísimo.

Por otro lado, la trilogía de Philip Pullman también voltea de cabeza la concepciones que hemos heredado de la Iglesia Católica. Yo diría que es tan polémico como el Código de Dan Vinci… y por supuesto, también se mete con los ángeles.  Para muestra un botón, los dos ángeles que ayudan a Will, uno de los niños protagonistas – Balthamus y Baruch – son evidentemente homosexuales.

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La grosería de los 37 años

Sigo haciendo cosas diferentes para sentir libertad dentro de la rutina. Ahora mismo, en vez de tomarme el siempre presente cafecito, me estoy saboreando una paleta de helado de melón.

Se acerca mi cumpleaños 37, numerito que en mi cabeza sonaba como grosería, malas palabras, pecado. Me daba vergüenza pronunciarlas en voz alta y sólo admitía el fulano número (con mucha reserva y desconfianza) a un puñado de personas escogidas. Pero ya hoy el número TREINTA Y SIETE  no me suena a grosería…

(Los palitos de helado han mejorado, ahora dicen madera reforestada)

…decía que ya le bajé de categoría a la expresión 37 años a ordinaria, y ya no me suena a grosería, PERO no ha sido fácil. Lo que pasa es que estoy en mi mejor peso desde que tenía 15 años, así que por un momento me parece que le estoy ganando la carrera al tiempo. Claro que es mentiríiiiisima. El tiempo es tiempo y nadie le gana. Lo máximo que se puede hacer es no subestimarlo para que no te de la paliza del siglo.

Por Michelle Lorena Hardy  – Chicadelpanda.com