El sueño es ahora (The dream is now)

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Si usted creció sin documentos en Estados Unidos, usted no tiene derechos, es considerado “ilegal”.

Los jóvenes que no tienen documentos tampoco tienen libertad de trabajar en sus carreras (con lo que ni siquiera pueden pagar lo que les costó la universidad), y tienen que trabajar como “ilegales” haciendo cualquier cosa.  ¿Por qué no aprueban el Dream Act, por qué los castigan? ¿Qué se supone que tenían que haber hecho? ¿Decirle a los cinco años a sus padres “yo no quiero emigrar, déjenme aquí que yo no quiero ir a Estados Unidos ilegalmente”? ¿O agarrar un avión a los 10 años para devolverse solos a los países de sus padres?

Su patria es Estados Unidos, es donde crecieron, pero no tienen ningún documento que lo certifique. No tienen seguro social, no pueden ni sacarse una licencia de manejar. Muchos ni hablan español (o el idioma de sus padres) y sus lazos sociales se encuentran en Estados Unidos.

Esos son mis pensamientos después de haber visto el documental The Dream is Now (video al final del post) promovido por Laurene Powell Jobs, la viuda de Steve Jobs, para hacer campaña en pro de la aprobación del Dream Act   (NYTimes Steve Job’s widow debuts in philanthropic stage).

¿Qué es el Dream Act? Según Wikipedia:

La Ley Dream1 del inglés: Development, Relief and Education for Alien Minors Act (Ley de fomento para el progreso, alivio y educación para menores extranjeros), también llamado El Dream Act (S.1545) o Acta del Sueño es un proyecto legislativo bipartidista, que se debate en el congreso estadounidense, junto a la Reforma migratoria, que daría un camino hacia la ciudadanía estadounidense a estudiantes indocumentados que hubiesen llegado a Estados Unidos siendo menores de edad.

El caso de la Sra. Powell Jobs me recordó un comentario que he oído unas cuantas veces, en medio de conversaciones que tienen que ver con personas de mucho dinero, que se dedican a organizaciones filantrópicas: “así es muy fácil, así cualquiera”. No, no creo que sea cualquiera, ni que sea fácil. Esa persona podría estar llevando su vida muy feliz sin mirar a los lados, sin mover un dedo; pero decidió actuar y eso es algo digno de reconocimiento, no de minimización. Segundo, ¿No estamos nosotros todo el día diciendo que no tenemos tiempo para nada? Pienso que una persona como la Sra. Powell Jobs no debe tener la agenda vacía, ni que le sobre el tiempo. Así que no creo que sea “fácil” dedicarse a organizaciones filantrópicas, o comprometerse con causas como la del Dream Act. Como dirían en Venezuela, me parece excelente que use sus poderes para el bien.

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Estoy despierta … ahora a decidir si uso mis poderes para el bien o para el mal.

chicadelpanda.com

@chicadelpanda

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Pasar de consumidor verde a ciudadano en acción

Hoy me desperté con ganas de salvar el mundo, pero igual que Elastigirl, resulta que tengo responsabilidades de mamá, etc, y no puedo ponerme el traje de superhéroe. ¿O estoy errada? ¿Qué fue lo que había escrito yo sobre cómo meter los ideales en este presente imperfecto ?

Lo leí (léanlo) y ya me acordé. Así que siguiendo ese magnífico post que escribí y565993-elastigirl_full_length_large que ya hoy se me había olvidado, procedamos a reducir las expectativas hasta llegar a lo esencial de lo que quiero hacer, y más importante aún, de lo que puedo hacer hoy: traducir el magnífico video inspiracional de The story of change (hacer click en imagen)  para todos aquellos que no puedan ver el video. Aquí va (por cierto, ¿sabías que Annie Leonard, ha visitado más de 40 países averiguando de dónde sale la basura?) :

En la primera temporada de “La historia de las cosas” (video de 20 minutos en post anterior a éste) vimos un sistema que crea demasiadas cosas y demasiado poco de lo que en realidad queremos. Ahora vamos a empezar a ver las historias detrás de “La historia de las cosas”. Ahí es donde encontraremos cómo revertir esta situación. Bienvenidos a la temporada 2 : por qué los ciudadanos (y no los compradores) son la clave para un mundo mejor. 

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Desde que aprendí de dónde vienen nuestras cosas en realidad, y cómo este sistema está destrozando a la gente y al planeta, he estado tratando de averiguar cómo podemos cambiarlo. He leído muchos de estos libros: “Cien maneras de salvar el planeta sin salir de tu casa” ; “Cincuenta cosas sencillas que puedes hacer para salvar el planeta” ; “El pequeño libro verde de compras”. Pensé que éstos libros podían tener las respuestas; pero sus tips siempre empiezan aquí, comprando mejores cosas; y todos terminan aquí, reciclando todas esas cosas cuando ya terminé con ellas.

Pero cuando hablamos de hacer un cambio, esta historia de ser verde, aunque la vemos por todos lados, tiene unas cuantas deficiencias graves. Dice que si me convierto en comprador más inteligente, y le digo a todos mis amigos que hagan lo mismo, ya he hecho lo que me toca, y que si no compro todas estas cosas verdes, entonces es mi culpa que el planeta esté siendo destruído. ¡Esperen un momento! ¿Mi culpa? Yo no escogí poner productos tóxicos en los estantes, o permitir mano de obra que es prácticamente esclavitud en las fábricas alrededor del mundo; yo no escogí llenar las tiendas con electrónicos que no pueden ser reparados y que tienen que ser desechados; yo no escogí un mundo en el que algunas personas pueden pagar el costo de ser verdes, dejándonos a los demás como destructores irresponsables del planeta.

Por supuesto, cuando compramos, debemos comprar lo que sea menos tóxico, así como los productos más justos que podamos. Pero no es que son los compradores el origen del problema. Son las malas políticas y los malos negocios, y es por eso que las soluciones que en realidad necesitamos no están a la venta en el supermercado.

Si realmente queremos hablar de salvar el mundo, no podemos hablar sólo de los consumidores votando con sus dólares. El cambio real ocurre cuando los ciudadanos se unen para demandar reglas que funcionen.

Miren, es importante tratar de ser verdes. Como dijo Gandhi “sé el cambio”. Vivir nuestros valores en pequeñas maneras nos muestra a nosotros y a los demás que de verdad nos preocupamos. Así que es un magnífico sitio para empezar, pero es un sitio terrible para deternerse. Después de todo, ¿Nosotros sabríamos quién fue Gandhi si él sólo hubiera cosido su propia ropa y se hubiera sentado a esperar que los británicos abandonaran la India?

Así que ¿cómo hacemos un gran cambio? Para responder a esta pregunta, me fui para atrás a ver a Gandhi, al movimiento anti-apartheid en Suráfrica, al movimiento de los derechos civiles en Estados Unidos y a las victorias ambientalistas de los 70’s. Ellos no sólo fastidiaron a la gente para que perfeccionaran sus decisiones diarias, ellos cambiaron las reglas del juego.

Resulta que hay tres cosas que ocurren cuando la gente se junta y en realidad cambian el mundo: primero, comparten una gran idea sobre cómo las cosas pueden ser mejores, no sólo un poco mejor para unas cuantas personas, sino mucho mejor para todos. Y no sólo se van por las ramas, sino que van al corazón del problema (en la imagen muestran “no es que queremos 20% menos segregación racial sino NO segregación”), incluso cuando quiere decir cambiar sistemas que no quieren ser cambiados… y eso puede asustar.

¡Hey! Millones de nosotros ya compartimos una idea sobre cómo las cosas deben ser mejores. En vez de esta economía dinosáurica que se enfoca sólo en ganancias corporativas, queremos una nueva economía que ponga productos seguros, gente feliz y un planeta sano, primero que nada. ¿No es para eso que una economía debería existir? Tratar de vivir de manera eco- perfecta es como tratar de nadar en contra corriente, cuando la corriente nos está empujando a todos hacia el otro lado. Pero al cambiar lo que nuestra economía prioriza, podemos cambiar esa corriente, de manera que la manera correcta de hacer las cosas se convierta en lo más fácil de hacer.

Segundo, las millones de personas ordinarias que hacen estos cambios extraordinarios, no trataron de hacerlo solos. No dijeron “yo voy a ser más responsable”, dijeron “nosotros trabajaremos juntos hasta que el problema esté resuelto”. Hoy es más fácil que nunca trabajar juntos. ¿Se pueden imaginar lo difícil que fue mandar un mensaje a través de India en 1930? Ahora podemos hacerlo en menos de un segundo.

Finalmente, estos movimientos tuvieron éxito en crear cambio porque tomaron su gran idea y su compromiso de trabajar juntos, y luego se pusieron en acción. ¿Sabían que cuando Martin Luther King Jr. organizó su marcha  en Washington, menos de una cuarta parte de los americanos lo apoyaban? Pero eso fue más que suficiente, porque esas personas que lo apoyaron, se fueron a la acción. ¡Hicieron cosas! Hoy 74% de los americanos apoyan leyes más fuertes hacia los químicos tóxicos; 83% quieren leyes de energía limpia; 85% piensa que las corporaciones deberían tener menos influencia en el gobierno. Tenemos la gran idea y el compromiso, es sólo que no hemos transformado todo esto en acciones masivas aún. Y esta es nuestra única pieza faltante.

Así que ¡hagámoslo! Hacer un cambio real requiere de todos los tipos de ciudadanos, no sólo de gente que proteste. Cuando te das cuenta en  qué eres bueno, y qué te gusta hacer, encajar no parece tan difícil. Lo que sea que tú puedas ofrecer, lo necesita un mejor futuro. Así que pregúntate: ¿qué tipo de hacedor de cambio soy?  Necesitamos investigadores, comunicadores, constructores, personas que resisten, cuidadores, networkers (personas que ponen en contacto a otras entre sí). En  storyofstuff.org puedes  explorar estos tipos de hacedores de cambios y encontrar tu primer o siguiente paso para tomar acción. Ser un ciudadano responsable empieza con votar, ésa es una de las cosas básicas que todo el mundo tiene que hacer, pero se pone mucho más emocionante cuando uno pone los talentos propios junto con miles de otros.

Yo sé que cambiar un sistema económico completo es un reto gigantesco. No es fácil ver un camino claro desde donde estamos ahora hasta donde tenemos que ir, y no hay diez simples cosas que podemos hacer sin salir de nuestros sofás. Pero el camino no comenzó claro para estas personas tampoco (Gandhi, Martin Luther King Jr. etc). Dr. King dijo: fe es tomar el primer paso aunque no veas la escalera completa. Así que trabajaron duro para organizarse. Practicaron los pequeños actos que hicieron crecer sus músculos citadinos y mantuvieron el enfoque en su gran idea, y cuando el momento estuvo listo, ellos estuvieron listos.

Es tiempo para que nosotros estemos listos también, listos para hacer cambios y escribir el próximo capítulo de la historia de las cosas. 

Posteado por Chicadelpanda.com

“Nosotros no estamos pagando por las cosas que compramos”

Esa es la frase que me persigue desde que vi esta foto, del derrumbe de la fábrica en Bangladesh.

La dijo Annie Leonard en el 2007, en el video corto The Story of Stuff (La historia de las cosas). Aquí les transcribo un extracto para que entiendan por qué lo dijo y unamos los puntos, aunque les recomiendo que hagan un espacio de 20 minutos el día de hoy para verlo.

¿Cómo mantienen los precios bajos? (las grandes cadenas de tiendas o almacenes) Bueno, no le pagan a los trabajadores de la tienda mucho y se brincan el costo del seguro médico cada vez que pueden. Todo es sobre externalizar los costos. Lo que quiero decir con eso es que el costo real no está capturado en el precio. En otras palabras: nosotros no estamos pagando por las cosas que compramos. 

(…)  Allí fue que me di cuenta que yo no pagué por la radio (una radio de 4.99 $ que puso como ejemplo). Así que, ¿quién pagó? Estas personas pagaron con la pérdida de sus recursos naturales; estas personas pagaron elevando sus tasas de asma y cáncer; niños pagaron con su futuro, abandonando el colegio para ir a trabajar en las minas de coltan; hasta estas personas pagaron teniendo que pagar para cubrir su propio seguro de salud. A través de todo el sistema la gente ha contribuído para que yo pudiera comprar esta radio a 4.99US $  y ninguna de estas contribuciones ha sido registrada en ninguna parte. A esto es lo que me refiero cuando se externalizan los verdaderos costos de producción.

La gente de The story of stuff project , después de haber sacado otros videos cortos que van más al detalle en este asunto, sacó en el 2012 uno que se llama The Story of Change, para que, dado que ya tenemos la información, hagamos algo. La idea general es dejar de ser consumidores para convertirnos en ciudadanos, pues son los ciudadanos, y no los consumidores, los que van a cambiar el mundo.

Por Michelle Lorena Hardy – Chicadelpanda.com

 

 

Michelle’s Secret

Una mamá, que vino a comprarme un estante desarmable de colores, me dice, a modo de confesión: tengo un balcón un poco más grande que el tuyo y lo remodelé como cuarto de juego para las niñitas, para que incluso lo puedan usar en invierno. Pero me quedé sin plata y todavía tengo que organizarles los juguetes, así que por eso me puse a buscar en Mercado Libre”.

Ayer vi una charla en Ted.com sobre una página web, http://www.postsecret.com , “un proyecto artístico y  comunidad dinámica en la que la gente envía por correo sus secretos de manera anónima, en un lado de una postal echa en casa” (traducción mía). Han acumulado más de 500 mil postales a través de los años, y todos los domingos ponen las que les han llegado recientemente. Imagínense, hay secretos de cualquier tipo, conmovedores, divertidos, de horror… la gente que quiera contarle su secreto a alguien solo tiene que escribirlo y enviarlo a la dirección que indican.

La iniciativa me parece estupenda. Es como hacer un decluttering mental, sacar algo de tu cabeza que necesita ser sacado, pero que estás consciente que no puede ser echado en cualquier parte. Sin embargo, yo decidí que quiero compartir un secreto mío con ustedes. Aquí, en este blog.

Acerquen el oído, ¿Nadie por ahí? Ok:

Si no se toman en cuenta zapatos, calcetines, ropa íntima y de dormir, el 80 o 90% de mi ropa es… usada.

Todo comenzó en Miami, cuando descubrí las tiendas Goodwill y descubrí que podía conseguir el mismo bluejean que vendían en 48 dólares en las tiendas, a 8 US$ en la tienda de ropa de usada. Luego, cada vez que me he mudado de país, le he seguido la pista a la “ropa americana” como le dicen aquí en Chile. La gente de Goodwill – así como otras empresas similares en USA – tiene tanta ropa, que hasta le venden al tercer mundo. Así que, para mí es aún mejor comprar usado por estos lares, pues si un blue jean costaba 48 US$ en USA, ni se quieren imaginar en México, en donde usualmente es 50% más que en USA , o en Chile, que usualmente es como 100% más.

Una vez estaba yo manejando en el auto – todavía cuando vivía en Miami – dirigiéndome hacia el Baby Shower de una gran amiga, cuando el bichito de la inconformidad empezó a picarme. No me gusta la pinta que llevo. Esto no me queda nada bien. ¿Qué tal si… me bajo un momentico en la tienda de Goodwill que queda en el camino, y veo si encuentro algo? Así que eso mismo hice, me probé varios vestidos y conseguí uno que me encantó. Le dije a la cajera que el vestido que tenía puesto era el que estaba comprando, pagué y me fui. Of course, nunca dije nada en la fiesta. Aquí me pueden ver con todas las demás mujeres invitadas, ¿No me veía estupenda ? Jajajaja (yo soy la que está en el vestido verde, al lado de la embarazada).

Años después, fue que caí en cuenta  que comprar cualquier cosa usada es una costumbre muy ecológica, pues demandamos menos recursos de la Tierra y generamos menos basura. Pero todo empezó por querer ahorrar plata y por complacer un poco a mi propia vanidad.

Por: Michelle Lorena Hardy – Chicadelpanda.com

Link de la charla: Frank Warren – Half a million secrets

Unas palabras sobre las tiendas de todo por un dólar

Jajaja, todo esto es culpa de las tiendas de todo por un dólar, me dijo una vez un amigo cuando vivíamos en Miami. Estábamos en el garaje de él, buscando algo. No era el típico garaje americano atestado de cosas. Al contrario, estaba muy ordenado, pero, como muchas veces pasa, el mismo se estaba convirtiendo en el depósito de todas las cosas que no se usan.

La cuestión es que su comentario me dio justo en el corazón. Las fulanas tiendas de todo por un dólar se habían convertido en un vicio para mí, a pesar de que apenas había puesto un pie en suelo americano, yo me había jurado que no me iba a convertir en un consumista, que no me iba a gastar la plata comprando cosas. Pero mi cabeza logró darle la vuela y conseguir la excusa, con el maravilloso descubrimiento de las tiendas de todo por un dólar. Ningún problema si me volvía loca comprando cosas, total, si me compraba 20 cosas, eran 20 dólares, no es nada. Algo así como la viciosa de las apuestas que decide decir no- absoluto- más- nunca- jamás a los casinos, pero consigue unas maquinitas de monedas en el mall, y respira aliviada, mientras piensa, listo, esto en verdad no es un casino, y si pierdo el control, solo son unas moneditas.

Un tiempo más tarde, cuando nos mudamos a Guadalajara, México, me encontré de nuevo con las tiendas de todo por un dólar. Esta vez retomé el vicio, pero hasta peor, porque estuvimos como cuatro meses sin que nos llegara la mudanza, mientras vivíamos en una casa temporal. Durante ese tiempo, las tiendas ésas eran lo máximo porque podía comprar un montón de cosas y darme la ilusión de un hogar que no tenía. Por ejemplo, llegó navidad, y luego de comprar un arbolito y un nacimiento bien baratos, me fui a la tiendita de todo por un dólar a comprar  las decoraciones. Mi hija merece la ilusión de navidad, pensaba, y así, encontraba una excusa para cualquier cosa.

Sin embargo, pensemos. Así como nuestro auto disminuye un 10% de su valor en el momento que lo sacas de la agencia, lo mismo pasa con la cosas que compramos para la casa. ¿Han tratado de vender algo usado alguna vez en la vida? Yo sí, muchas veces, por tantas mudanzas que he tenido. El valor en que las puedo vender la mayoría de las veces (después de solo unos pocos años de uso) no pasa de la mitad del precio de compra original. Muchas veces no se venden y punto, como por ejemplo dos sofás que tuvimos que regalar en Miami antes de irnos a Italia.  Imagínense las cosas que se compran en esas tiendas baratas. ¿Cuál es el valor de esas cosas en tu casa, si en la tienda ya costaban solo 1 dólar? Estamos pagando por cosas que serán desechadas más pronto que temprano. En otras palabras, estamos comprando basura.

También está el tema de la procedencia de esas cosas. Si fueron hechas en China, por ejemplo, y luego fueron transportadas desde tan lejos  hasta nuestro país.  ¿Qué salario de esclavo habrá ganado la persona que trabajaba en esa fábrica, si lo que hizo se vende por un dólar? ¿Cuántas compañías que están pagando un salario decente a sus trabajadores tienen que cerrar sus puertas porque no tienen quien les compre sus productos? ¿Cuánto CO2 se habrá generado en la producción y transporte de esas cosas? ¿Qué tipo de supervisión me dice que esos productos no son tóxicos? ¿Cuánta basura innecesaria estoy generando con esa compra, no solo con el producto en sí, sino con su empaque?

Uno nunca gasta un dólar en las tiendas de todo por un dólar. La cuenta de una compra impulsiva, más otra, más otra,  sí impacta el bolsillo.  ¿No hay algo mejor que uno pueda hacer con esa plata? Y más importante aún que el dinero: ¿No podría estar haciendo algo mejor con mi tiempo, que es el recurso del  que todos los adultos carecemos más?

Hay una tiendita en la estación de metro cerca de mi casa en Santiago, que dice Todo a 300 pesos (algo así como 60 centavos de dólar). Cuando paso por ahí, volteo para otro lado a propósito, pero si me doy cuenta que inconscientemente estoy caminando para allá, como una mosca atraída por el dulce, con pensamientos tipo seguro hay unas colitas para mi hija, hago un acto de fuerza de voluntad, y si ya estoy poniendo el pie adentro, empiezo a hablar conmigo misma y me digo: No, no, no, no. Cierro los ojos por una micra de segundo, me doy vuelta y me voy.

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La importancia de no crear un “ellos” y un “nosotros” cuando hay conflicto

Hacemos lo correcto porque es lo que hay que hacer, sin importar el resultado”

Julia Butterfly Hill (traducido de libro The Legacy of Luna)

Escribiendo esta frase se me aguaron los ojos, y ya les voy a contar por qué. La que la escribió fue Julia Butterfly Hill, la chica que estuvo por dos años y 8 días sin bajar de un sequoya de más de mil años, para que no lo cortaran y garantizaran su vida (así como la de una zona protectora alrededor del mismo). Se me aguan los ojos porque a menos de un año de su bajada del árbol, unos vándalos cortaron Luna (como llamaba ella al grandioso Redwood), hasta unos dos tercios de su tronco. El árbol no cayó, pero estuvo en terapia intensiva, como dice ella.  No me puedo ni imaginar lo que sintió ella; y que luego tuviera la fortaleza de decir la frase con la que empecé este post, menos.

En este video, ella habla sobre la importancia de definirnos sobre lo que estamos a favor, y no sobre lo que estamos en contra. Cuenta que cuando estaba en el árbol, siempre trató de no crear un nosotros y un ellos, de no crear un enemigo con los leñadores, porque si creas un enemigo, entonces tienes guerra.

“Cuando atacaron a Luna, una de las cosas más increíbles que pasaron, fue que el equipo que se unió para ayudar a Luna a curarse, incluía a empleados de Pacific Lumber, (Leñadora Pacífico, la compañía que originalmente tenía marcada a Luna para cortarla) quienes vinieron a crear las piezas de metal que aguantaron a Luna para que no se cayera. Una de las cosas que me dijeron ellos fue “Sabes Julia, nosotros no necesariamente estamos de acuerdo con lo que hiciste, pero lo hiciste de una manera honorable y la persona que hizo esto, hizo un acto de deshonra; haciéndolo, hace que todos nosotros nos veamos como personas  deshonradas, así que es importante para nosotros que tratemos, y ayudemos a curarla… por la manera en que tú nos trataste cuando estabas en el árbol.  Aún si no estamos de acuerdo, nosotros podemos honrar la manera en que  actuaste”. 

Me agrada oír hablar de honor y de honra en este presente que a veces parece haber olvidado esas palabras. Deberíamos decirlas más a menudo.

Por Michelle Lorena Hardy –  Chicadelpanda.com

Buenos hábitos ecológicos de los países en que he vivido

A veces hace falta que venga alguien de afuera para que vea con otro lente la realidad de una ciudad, o un país. Cuando uno lleva mucho tiempo viviendo en un sitio, ciertas cosas pasan a ser tan obvias que uno se olvida de su existencia.

Como he vivido en varias ciudades, quisiera compartir con ustedes algunas buenas costumbres o maneras de pensar, que he ido recogiendo en el camino. Bueno en este caso se refiere a que es respetuoso con el ambiente.

Caracas, Venezuela

De esto no me di cuenta yo, que viví en mi ciudad natal hasta los 29 años. Se dio cuenta un amigo rumano de mi hermana, quien comentó algo así:  ustedes viven en mayor contacto con la naturaleza que en ninguna otra parte que yo haya visto. Hay jardines adentro, no solo afuera, de las casas. Ciertamente, algunas casas tienen jardines adentro, pero yo nunca he visitado una casa en Caracas que no tenga matas. Por otro lado, usualmente no hay aire acondicionado en donde uno vive, sólo en oficinas o en lugares públicos (mucho menos calefacción). La última vez que fui a Caracas – ya estaba viviendo en Santiago, Chile ciudad que aunque es muy bonita, ni de cerca tiene la vegetación de Caracas-  recuerdo que le dije felizmente a mis compadres, viendo su jardín: me siento en la selva.

Tener matas y no depender de un sistema de climatización, disminuye la producción de gases de invernadero (que empeoran el calentamiento global) .

New Jersey, Estados Unidos

Morris County tenía una biblioteca central gigantesca, acompañada de pequeñas bibliotecas locales. Creo que es lo mismo en todo Estados Unidos, pues en Miami, aunque el sistema de bibliotecas no era tan espectacular, era muy bueno también.

Esto es respetuoso con la naturaleza porque permite a los comedores de libros reducir su consumo. Se salvan árboles, se evita la producción de gases de invernadero en el transporte, y  se disminuye la basura.

Miami, Estados Unidos

Una sola palabra: Goodwill. Cuando empecé a donar artículos de mi casa para simplificar mi vida, me di cuenta que en el camión que las recibían había cosas maravillosas: juguetes prácticamente nuevos, ropa, libros, etc, ¿Qué hacen con todo eso? Le pregunté a la persona que estaba en el camión. Se llevan a las tiendas Goodwill y allí se venden. El dinero va a la organización, que ayuda a personas que tengan alguna discapacidad.  Así que hice que me hice clienta. A veces compraba las cosas y las volvía a donar (por ejemplo una serie de VHS de los Muppets).

Lo respetuoso con el ambiente se refiere a que se reúsan las cosas por un lado (no terminan en el basurero ) y por otro, no se usan recursos para fabricar cosas que ya existen.

Milán, Italia

No se compra en cantidades, sino en calidad. Primero: a nadie le importa que le vean a uno 80 veces la misma ropa, eso es lo normal. El secreto: esa ropa es de calidad, no hace falta tener el closet repleto de ropa barata. Segundo: todo el mundo recicla, porque en cada edificio hay un pote para cada material.  Tercero: la gente anda a pie, en bicicleta, en metro o en tram; el que anda en auto usualmente anda en un minicooper  o algún  otro carrito pequeño. Cuarto: nadie usa ni microondas ni muchos menos, pecado mortal, secadora (la cual además de gastar mucha electricidad, echa a perder más rápido la ropa).  Quinto: existen los huevos de gallinas felices que viven en un corral, al aire libre (en contraste con los que se venden en todas partes, que vienen de gallinas deprimidas y estresadas que viven en jaulas sin moverse, y sin ver la luz del sol, en una fábrica).

Pero lo más importante es que todos los italianos que conocí tienen este credo: la comida que se hace en casa es mejor que la de cualquier restaurant. Desde cero, por supuesto, no estamos hablando de la pizza que se descongela. Comer en casa siempre será más respetuoso con la naturaleza que comer afuera, sobretodo en el caso de la comida rápida, o en donde se usan artículos desechables (servilletas, manteles, vasos, cubiertos, bolsitas de azúcar, etc).

Guadalajara, México

Como en Caracas, la mayoría de la gente no tiene aire acondicionado, y tampoco usan calefacción. También es muy común secar la ropa al aire libre. Como en Italia, les gusta cocinar en casa. Estar orgulloso de la propia cocina, como en México o Italia, es bueno para el ambiente.

Santiago, Chile

Transportarse en bicicleta.  Mucha gente anda en bicicleta porque hay vías especiales para éstas, las aceras para caminar están en buen estado – y además son anchas – los autos no se estacionan en ellas, hay rampas, hay estacionamientos de bicicletas, y hay semáforos de peatones (a veces incluso de bicicletas) por todas partes.

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Este resumen se refiere a lo que yo aprendí, pero estoy segura que si le preguntan a otra persona, va a responder algo diferente. A veces las cosas que a uno le parecen una locura son totalmente normales en otro país. Algunos hábitos se pueden aplicar en todas partes, otras no. Pero es bueno saber qué hacen en otros países, porque a lo mejor nos sirve, así como  también es bueno saber qué estamos haciendo bien y aplaudirnos por eso.

Por Michelle Lorena Hardy  –  Chicadelpanda.com