De golpes en la cabeza en Millenium

“La reunión duraba ya cuarenta minutos y Bublanski sintió un intenso deseo de alargar la mano y coger ese ejemplar de la Ley del Reino de Suecia que estaba sobre la mesa de Ekström y darle un golpe en la cabeza con él. Se preguntó tranquilamente qué ocurriría si lo hiciera”.

 La reina en el palacio de las corrientes de aire, Stieg Larsson

¡Que levante la mano el que haya pasado por esa situación!  Vuelve a leer el párrafo pero sustituye lo que haga falta, por ejemplo :

La reunión duraba ya  ————— minutos y  —TU NOMBRE  –sintió un intenso deseo de alargar la mano y coger ese ejemplar de ——————- que estaba sobre la mesa de —NOMBRE DE LA OTRA PERSONA— y darle un golpe en la cabeza con él. Se preguntó tranquilamente qué ocurriría si lo hiciera.

Tocar estos botones sensibles que tenemos casi todos los humanos, ya seamos de Suecia, de Venezuela o de cualquier otro rincón del globo, es uno de los factores  que hace que el público devore estas novelas. Y ¿cómo no?  Es adictivo leer a alguien que, sospechosamente, describe una situación igualita a la que uno ha vivido …

¿Cómo lo supo?

Por Michelle Lorena Hardy – Chicadelpanda.com

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Lisbeth Salander y el tráfico humano

Anoche terminé de leer el segundo libro de la Trilogía Millenium del sueco Stieg Larsson (1954 – 2004).

El espacio de tiempo entre la noche del martes y el miércoles, es el que tengo para recuperarme del susto, encender el carro y salir  volando a la biblioteca a sacar el tercero, y último libro. Espero llegar a tiempo ; )

Esta trilogía es ficción, pero no es fantasía. La protagonista es joven, pero esto no es la serie Crepúsculo, ni Harry Potter.  Los temas son duros, y me recuerda un poco a The Silence of the Lambs.

Me pregunto si habrá alguna relación entre que el human trafficking sea un tema sonado en las noticias (en CNN internacional, por lo menos), con el  best selling de esta trilogía. Quién sabe. En mi caso, me ha abierto los ojos.

Recuerdo lo descarado de la industria de la prostitución en Guadalajara,México, con el famoso Men’s Club en medio de la ciudad, casi como si fuera un parque de atracciones. Me pregunto cuántas de esas mujeres del Este de Europa (o del mismo México, o de donde sea) no habrán sido traficadas y  siguen esclavizadas en plena luz del día, como si fuera algo normal. Lo mismo pasa en otras ciudades, lo que pasa es que en Guadalajara las “teiboleras” eran un tema del que se hablaba abiertamente cuando yo vivía allí, mientras acababas de terminar de hablar de las clases de natación de los hijos y antes de hablar de la falda que te compraste ayer.

El título de este post es el nombre de la protagonista de la novela. Pocas veces se encuentra uno con personajes tan interesantes, tan bien logrados. Sin ella,  Millenium sería otro best seller más.  La foto de arriba corresponde al personaje en la primera película, que vi justo después de leer el libro. La película es buena,  pero es imposible saborear el libro con ella, sobre todo porque cambian bastante la trama.

Por Michelle Lorena Hardy –  Chicadelpanda.com

Proteger a nuestras niñas y niños del abuso sexual

Ella no lo sabe, pero hoy tuve una conversación con mi hija – de 6 años – sobre abuso sexual.

No soy una experta en la materia, sino una mamá preocupada que ve que el mundo en que vive su hija es otro diferente al mundo en que ella creció… o quizá no tan diferente, pero sí más informado. Los padres de hoy no tenemos la excusa de decir “es que yo no sabía”.

Hace un tiempo leí este libro de la famosa periodista mexicana Lydia Cacho. Más que escritora y periodista, es una luchadora por los derechos de los menores y una mujer que sabe. Cuando fui a la FIL de Guadalajara en el 2008, su libro era un best -seller. 

El caso es que la conversación con mi hija, fue más o menos así:

– ¿Sabes que las niñas y las mujeres tienen unas partes del cuerpo que se llaman partes íntimas que nadie puede tocar?

-¿Y se puede tocar el pecho a un niño?

– Sí, si se puede.

-¿Y si alguien te está limpiando?

– Tú ya estás grande, y no necesitas que te limpien. El asunto es que ni tú le puedes tocar a nadie sus partes íntimas, ni nadie te puede tocar las tuyas. Porque es como pegar, mejor dicho, es peor que pegarle a alguien.

¿Si te las tocan te puedes enfermar?

– (Ok, aquí dudé… pero seguí). Sí te puedes enfermar de la cabeza, porque esas partes están conectadas al corazón. Si te las tocan, te puede dar una tristeza muy grande, que dure muchos años.

– Mami, eso sí que sería horrible.

-Pero si eso pasara, si por alguna razón no puedes gritar o salir corriendo, igual me tienes que avisar.

-¿O a la maestra?

– O a la maestra, pero igual me avisas a mí. ¿Sabes por qué? Porque esa gran tristeza, se cura.

-¿Y cómo?

-Con doctores y con terapias, hablando mucho.

Al rato, cuando se va a dormir, le digo,

-¿Tienes dudas de lo que hablamos? ¿Me quieres preguntar algo?

– Bueno, la mitad la entendí y la otra mitad no.

-Ok ¿Cuál no entendiste?

– ¿Cuáles es que eran las partes que no se podían tocar?

Y la historia vuelve a comenzar…

 

Por Michelle Lorena Hardy – Chicadelpanda.com

 

Ángeles en los libros que estoy leyendo

Comencé  a leer el  libro sobre resiliencia Los Patitos Feos, y voy por el libro 3 de la trilogía La Materia Oscura: el primero, de  psicología, el segundo,  de fantasía. Sin embargo, ambos  mencionan a los ángeles. Me llamó la atención la siguiente frase,  de  Los Patitos Feos:

“Durante mucho tiempo me he preguntado contra qué podía rebelarse un ángel, si todo es perfecto en el Paraíso. Hasta el día en que comprendí que se rebelaría contra la perfección. La existencia de un orden irreprochable provocaba en él un sentimiento de no vida.”

No sé a ustedes, pero a mí de repente el diablo me cayó buenísimo.

Por otro lado, la trilogía de Philip Pullman también voltea de cabeza la concepciones que hemos heredado de la Iglesia Católica. Yo diría que es tan polémico como el Código de Dan Vinci… y por supuesto, también se mete con los ángeles.  Para muestra un botón, los dos ángeles que ayudan a Will, uno de los niños protagonistas – Balthamus y Baruch – son evidentemente homosexuales.

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Listas, ruidos, gritos y libros

“No necesitamos listas de lo que es correcto y lo que es erróneo: lo que necesitamos son libros, tiempo y silencio.” Philip Pullman

¿Será por eso que tantos padres necesitamos listas y listas de qué hacer… porque no tenemos ni tiempo ni silencio? Eso me trajo dos imágenes mentales: la primera, yo, gritándole a mi hija de 6 ¡Que no hagas más ruiiiiiidooo!,  mientras el otro, de un año, intenta lanzar un discurso en su propia lengua; la segunda imagen,  yo, agradeciéndole a la persona que inventó el closed captioned, pues es la única manera de saber qué dicen en la tele cuando están los chamos alrededor, es decir, cada vez que estás cansado y te quieres relajar vegetando frente a la tele, mientras te sientes mala mamá porque no quieres hacerle caso a la historia número 125 de lo que le pasó a tu hija hace tres meses en el colegio, y mientras tratas de sacarte de encima  -lo más delicadamente posible – al otro que trata de trepar sobre tu cabeza…  sí, querido Philip, no necesitamos listas, pero quién nos regala el tiempo, ¡¡¡¡¡Y SOBRE TODO EL SILENCIO !!!!!!

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Portarse mal

Siguiendo el tema de los demonios que llevamos dentro, quisiera mencionarles este libro ultra famoso en los Estados Unidos, un verdadero clásico de la literatura infantil (1963), que en el 2009  volvió a ser trending pues sacaron una película basada en él.

El cuento lo narra un niñito que se porta mal, que  se escapa  a un mundo fantasía donde él es el rey de los monstruos, los cuales son  salvajes… como él.

La película, en cambio, aunque intenta seguir el espíritu del libro, a mi parecer, no es para niños sino para adultos. La trama es muy lenta, los colores son opacos y se tratan temas muy profundos de relaciones personales. Yo la recomiendo a los padres especialmente, pues nos hace ponernos en el lugar de los niños y nos recuerda que su conducta salvaje tiene una causa, como por ejemplo, los cambios dentro de la familia (divorcios, nuevos hermanos, etc). A mí me conmovió y desde que la ví, soy más consciente del comportamiento salvaje que puedan tener, no solo mis hijos, sino cualquier miembro de la familia, (comenzando por mí misma, claro está).

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La polémica trilogía La Materia Oscura

“I wanna know what love is” canta Mariah Carey en una versión del famoso oldie. Todos queremos saberlo, pero en la práctica ¿Para qué? Es como decir quiero saber qué es el chocolate. El hecho de que lo sepas no sirve de nada, lo que tienes que hacer es probarlo.

Estoy leyendo La Daga, la segunda parte de la saga de Phillip Pullman La Materia Oscura, (o la continuación de La Brújula Dorada, como llamaron a la película basada en el primer libro, que en realidad se llama Luces del Norte). La primera parte es espectacular, debido al gran derroche de imaginación. Pero cuando se pone interesante es en el segundo libro, pues en éste se está preparando una guerra en la que uno de los personajes busca -nada más y nada menos-  matar a la Autoridad máxima del universo, al Creador. En un despliegue de aventuras a través de mundos paralelos, y que toma prestados seres mitológicos de diversos orígenes, Lyra, una niña del mundo de Luces del Norte, y Will, un niño de nuestro mundo, se encaminan a un destino que marcará  para siempre al universo.

Los dejo, ahora sí, porque

tengo- tengo

que seguir leyendo.

Por Michelle Lorena Hardy – Chicadelpanda.com