Tips para simplificarse la vida

Algunas de las cosas que me han hecho la vida más fácil y sencilla últimamente son:

1- Tener la llave de la casa unida a la cartera por una cuerdita, y así no se me pierden más.

2-Poner un mueble para los zapatos en la entrada, para que los niños y no tan niños los dejen al llegar (no más zapatos regados por toda la casa).

3-Comprar un filtro de agua, ya que elimina la necesidad de botellones.

4- Colgar la ropa para que se seque directamente en sus ganchos y así se seca ya lista para el clóset.

5- Comer todas las noches dos ciruelas pasas y así olvidarme del estreñimiento.

6- Tomar todas las noches vinagre de manzana y así olvidarme de la colonitis (2 cucharadas de vinagre de manzana, jugo de medio limón, 2 cucharadas de miel, agua caliente). Puedes investigarlo, no me tomes la palabra pues no soy profesional de salud.

7-Poner nueces, cereal, etc., en frascos transparentes, a la mano.

8- Leer los comentarios y “me gustas” de este blog!! Jaja, no mentira, eso no me hace la vida más fácil, pero sí más feliz y quería incluirlo aquí.

Hasta la próxima.

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Los libros de Marie Kondo

Este post es para los que tienen algo o mucho de personalidad obsesiva (de otra manera, te va a parecer un horror). Si eres un poco maniático de la organización, te va a encantar mi nueva gurú.

Se llama Marie Kondo, es japonesa y organiza hogares de manera profesional. Tiene dos libros: The life -changing magic of tidying up, the Japanese art of decluttering and organizing (La Magia del Orden, en español) y Spark Joy, an illustrated master class to the art of decluttering and organizing (en español, La Felicidad después del Orden).

En mi opinión, el primero es el mejor libro de minimalismo que haya leído. Es divertido y ella es todo un personaje. El segundo, si ya es para minimalistas extremos. No se dejen llevar por su imagen tierna, ella es estricta!

Aunque debo admitir que cuando lei la parte en que dice que la ropa interior debería ser guardada en degradación de colores, puse la raya, y dije “hasta aquí!” mientras al mismo tiempo pensaba, “jaja, de verdad existe alguien más loca que yo!”

En mi opinión el tip más práctico de todos los que ella da, es el de doblar la ropa en tres y guardarla una al lado de la otra (no como usualmente hacemos, poniendo una camisa sobre otra, por ejemplo). De esa manera la ropa no se arruga, puedes tomar lo que quieras sin tener que estar moviendo lo de arriba, y además, tu closet se ve bello!

Ya saben, les recomiendo ambos libros, pero solo si tienes una pizca de OCD. Si ese es tu caso, vas a encontrar tu nueva adicción.

Que tengas un gran día!

Minimalismo versus escasez

Cuando vivía en Chile, hace siete años, comencé a bloguear. También empecé a  tener una vida más sencilla. Años más tarde, cuando nos mudamos de Panamá a Venezuela en el 2015, corroboré que la simplicidad voluntaria es solo válida, cuando es, pues… voluntaria. Si la sencillez es obligada, se llama socialismo, y si los que te la imponen son corruptos (ejm, el gobierno de Venezuela) terminas siendo pobre, o actuando como pobre.

Cuando viví en Caracas, (emigré en el 2003, pero volví a mi ciudad natal en junio de 2015, quedándome por un año) un día me di cuenta que se me iba a acabar el champú. Afortunadamente, alguien que vive en otro país, me lo consiguió. Una sola vez, en un año, encontré jabón en una farmacia. Hilo dental, jaja. Toallas sanitarias, una vez, con contactos (el famoso mercado negro, el cual no es una red de criminales, sino  un puñado de conocidos que te ayudan con datos, es decir, la amiga de una amiga, por ejemplo, que te dice dónde y quien te puede vender algo, o individuos que venden en la calle o en mercados no regulados). ¿Antimosquitos? (Zika o dengue, anyone?) ¿Antiparasitarios? Jaja. ¿Papel higiénico? Un par de veces conseguí pacas por debajo de cuerda. Y así un largo etcétera de productos alimenticios, de limpieza, medicinas y hasta ropa. Escasez de todo, incluso agua y electricidad. ¡Hasta gasolina! Los venezolanos nos habíamos convertido en  pingüinos con escasez de hielo.

Venezuela, debido al estilo de vida de su gente, es un país ecológico ¿No? (Ya que ha reducido el consumo de absolutamente todo).

No. Porque el objetivo final de ser ecológico es el bienestar de toda la naturaleza, de la cual  los humanos somos parte fundamental . Lo que está sucediendo es diametralmente opuesto. Se supone que en el socialismo la riqueza de una nación está mejor distribuida. ¿Qué riqueza, perdón? Para eso debe existir riqueza primero. La única que queda es la que tienen los enchufados que están en el poder.

Una cosa es que yo decida disminuir el consumo de agua y electricidad en mi casa. Otra bien distinta es que corten el agua sin aviso, o que solo la tenga disponible tres horas al día.

Una cosa es donar plata a quien lo necesita. Otra cosa es que te roben.

Una cosa es ser sencillo. Otra cosa es ser pobre.

Una cosa es ser minimalista. Otra cosa es sufrir escasez.

En los primeros casos uno decide. En los segundos casos, no. Una cosa es que decida comprar solo la ropa que necesita mi familia. Otra cosa es necesitar comprarle ropa a mis hijos y que no pueda porque, o está ridículamente cara, o no hay talla, o no ha llegado ropa aun (prácticamente todo es importado en Venezuela), o cerraron el negocio porque quebró o lo expropiaron… o, mi favorita, tengo la ropa en frente de mí, pero la vendedora no quiere que se la compre, porque está esperando a que suba el dólar, y así venderla más cara.

Ese ejemplo de la ropa es superficial. Pero imagínate que en vez de ropa, es insulina porque tu hijo tiene diábetes. O leche, o pañales, y tienes un bebé. O sencillamente, que pasaste horas de cola y que cuando llegaste no había comida, así que no tienes nada que darle a tus hijos. O que no llega la famosa bolsa CLAP a tu casa (la cual usa el gobierno para dominar a la gente por medio del hambre). Esos no fueron mis casos, ya que yo era parte del pequeño porcentaje de la población “privilegiada” que no estaba pasando hambre. Pero sí son los casos de la mayoría de las personas que viven en Venezuela.

A los pocos meses de regresar, ya me había dado cuenta que la sencillez voluntaria/ ecología no tenía sentido en Caracas 2015. No me quedó otra que cambiar el chip anterior y reemplazarlo por el de sálvese quien pueda. ¿Conseguía harina? No compraba un kilo, sino veinte. ¿Leche? Dame todo lo que puedas venderme. El socialismo obligado, en vez de hacerme tener una vida sencilla, me la complicó. En vez de despreocuparme por las necesidades básicas, lo único que hizo fue tenerme angustiada permanentemente.

Cuando el año pasado nos mudamos a Querétaro, me recordé a mí misma que ya no hacía falta estar almacenando grandes cantidades de productos. Que ya podía volver a mi antiguo estilo de vida.

Mentiras totales.  Era como si, luego de haber pasado un año de hambre, pretendiera hacer dieta en un banquete. Yeah, right. Me cayó el veinte, como dicen en México, cuando un día me puse a contar la cantidad de champús que había en la casa: que si el de niños, el de hombres, el enorme de Costco, el de la oferta buenísima, el del práctico envase, el anticaspa, el caro pero maravilloso, el natural, el de todos los días, el clásico, el de restauración, el que olía a frutas del bosque… en fin. La escasez que viví en Venezuela había cambiado mi inconsciente.

El minimalismo es un estilo de vida que trae bienestar y mantiene mis necesidades básicas satisfechas. La escasez, por el contrario, no trae bienestar y nunca satisface totalmente las necesidades básicas de nadie.

Estoy feliz de tener la libertad de ser minimalista de nuevo.  Yo puedo escoger ser minimalista. Nadie escoge sufrir por escasez.

 

Michelle L. Hardy

 

¿Cómo guardas tus bolsas reutilizables?

Con el objetivo de simplificar mi vida, me ha tocado tener un poco más de orden en la casa. Para hacerlo de la mejor manera, busco inspiración en otras personas que son fanáticas de la organización,  y me las copio. Así conseguí el siguiente blog, en donde dan unos tips magníficos para guardar las bolsas reusables ( Modern Parents Messy Kids ):

great tips for neatly storing all my re-usable bags

Por cierto, hay que lavar las bolsas reutilizables para evitar que se llenen de gérmenes. Yo las meto en la lavadora con el resto de la ropa, a menos que hayan sido utilizadas para transportar productos secos (por ejemplo, tengo unas bolsas solo para comprar ropa). En este link puedes encontrar unas buenas recomendaciones para usar las bolsas reutilizables de manera segura, encontrados en el blog Naturalmente mamá .

Para saber más, o para inspirarte, puedes seguir mi board Pinterest, o unirte al grupo  Chao Bolsas Plásticas en  Facebook o Google +.

@chicadelpanda

Cómo usar servilletas de tela a diario sin complicarse la vida

servilletas

“Ya no se consiguen servilletas,” me dice mi mamá, quien vive en Caracas, “así que le dije a tu papá: haremos como Michelle, usaremos servilletas de tela”. El asunto es que hace unos cuatro años me cambié de usar servilletas de papel (las compraba en Costco al por mayor y necesitaba media alacena para guardarlas) a usar servilletas de tela, las cuales ocupan menos de media gaveta (o cajón) de la cocina. Ya no gastamos dinero en eso, y además, puedo imaginarme a la cantidad de paquetes de servillletas de papel que hubiera usado mi familia de cuatro personas en cuatro años, y me siento bien, no solo por la disminución de basura generada, sino porque también me imagino a todos los árboles que viven felices sin tener que ser cortados para convertirse en servilletas.

Entonces, ¿Cómo hacer tremendo cambio en la rutina de la casa?

1- Busca tus servilletas de tela, esas que te regaló alguien alguna vez y nunca usaste. Si no tienes, compra una docena, por lo menos (saca la cuenta de cuántas usarías según la cantidad de personas vivan contigo y cuántas veces a la semana lavas ropa). Las mejores que yo haya usado son las de la tienda Ama de Casa de los Palos Grandes en Caracas, pues casi ni se arrugan ni si deterioran con el tiempo. No encontré información sobre esas servilletas en internet, así que tomé una foto a algunas de las mías (ver arriba). Las prefiero unicolores porque así son más fácil de combinar con manteles o con los individuales.

2-Dóblalas y guárdalas en su nueva gaveta en la cocina, para tenerlas a mano.

3-Cuando vayas a servir la mesa (dado que estamos hablando de usarlas a diario), te recomiendo ponerlas en el medio  (en un servilletero, o como más te guste), para que así la persona que necesite usar una, la tome. De esa manera no hace lavarlas todas, como sería en el caso de colocar una en cada puesto.

4-Toma las servilletas usadas y lánzalas olímpicamente a la lavadora. Luego, cuando vayas a lavar la ropa, ya ellas estarán allí, y se lavarán sin que te enteres. Al sacar la ropa de la lavadora, sacarás las servilletas también, y seguirán el mismo destino de la ropa, ya sea colgarlas para que sequen, o meterlas en la secadora, para después doblarlas y colocarlas en su respectiva gaveta. (Aunque creo que no hacen falta los siguientes tips, los doy por si acaso: no mezclar la lavada de servilletas con ropa íntima, y si hay alguien enfermo en la casa, lavar las servilletas aparte).

Respecto a planchar las servilletas de tela: yo casi no plancho (lo cual tiene más que ver con que no me gusta hacerlo, que con ninguna consideración ecológica), así que para mí las servilletas que les mencioné antes han sido salvadoras porque no hace falta plancharlas, y salen sin arrugas de la secadora (aunque he disminuido el uso de la secadora a casi la mitad, aun la utilizo). Pero eso depende de los gustos de cada quien.

Espero que este artículo te sea de utilidad. Ojalá te cambies a las servilletas de tela, yo lo hice y jamás me he arrepentido. ¡Que tengas un gran día!

@chicadelpanda

Una caja de cartón es mejor porque…

Child looking from box

Oh no … se me olvidó la bolsa reutilizable otra vez  y ya estoy pagando. ¿Qué hacer? ¿Qué hacer?  Pensar, pensar… ¡Ajá!

“¿Me puedes conseguir una caja para poner esto por favor?” Seguido de una sonrisa de cachete a cachete. Por supuesto.

En la casa,  con lo que nosotros llamamos “caja”  mi hijo se hizo una cueva, un baúl,  y un escondite. ¡Es que no hay  nada más bueno  que una caja vacía! Lo digo por experiencia propia. El otro día me di cuenta que el olor de las cajas de cartón me traía recuerdos de cuando era chiquita.

Si quieres saber la versión infantil de por qué una caja es mejor, ve el video  The Adventures of a cardboard box y si quieres la versión adulta, haz click en este link: How cardboard boxes saved a school

 

@chicadelpanda

chicadelpanda.com

¿Dónde está el hogar?

paisaje-de-paz

Mi hijo está tomando una siesta.

Mi gata está tomando una siesta.

Parece que el universo de esta habitación hace que los seres que la llenan tengan que cerrar los ojos.

Voy a hacerlo yo también. En unos minutos.

Pico Iyer habla sobre las preguntas ¿qué es el hogar? ¿de dónde eres? y cómo hay tantas personas en el mundo, cada vez más, que son de muchos sitios a la vez.

Para ellos (ejem, nosotros) el hogar está en muchos lugares, dependiendo qué consideres: ¿dónde naciste? ¿dónde te gusta estar?, entre otras. Hay muchas maneras de considerar dónde está tu hogar. Incluso una que me llamó la atención ¿dónde te conviertes en ti mismo?

Pero dice que en su caso, hogar es la gente que está con él, o la música que lleva a todas partes. También en ese sitio en su alma en donde puede estar sin moverse (standing still) , en silencio.

Es para allá a dónde voy a ahora. Pero antes, les dejo la frase con la que Iyer terminó su charla. Home is not where you sleep, is where you stand, que es una frase profunda,  pues quiere decir: hogar no es dónde duermes, es dónde te paras, o donde estás parado,  con el doble sentido de que “estás parado” se refiere a cómo piensas y cómo vives.

Ahora sí me voy a relajar un poco. Au revoir ; )

Por Michelle Lorena Hardy – Chicadelpanda.com