Más de un millón de maletas

¿Quién cumple años hoy en Facebook? ¡Fulanita! Años que no sé de ella, la última vez estaba viviendo en Angola, África. Buscar en el perfil, “about” , “Lives in Guandong” ¿Eso no es China? Le escribo “¡Feliz cumpleaños desde Panamá!” A lo que ella me responde: “¡Gracias y besitos desde la China!”

Hace poco alguien me escribió un comentario en Facebook sobre el lanzamiento del libro Siete Maletas, Nuestras Anécdotas en el Exterior (escrito por esta servidora) lo siguiente: “¿Y qué venezolano no las tiene?” Tiene razón. Hoy, viendo un video sobre el éxodo venezolano de los últimos años, leo que más de un millón de venezolanos han emigrado, así que mínimo debe haber un millón de historias repletas de anécdotas interesantes. La cuestión es sentarse a escribirlas.

Hay una en particular, que habla sobre emigración, pero que es ficción histórica: Liubliana, de Eduardo Sánchez Rugeles. Yo no sé si sea el mejor libro que me haya leído en mi vida (en este momento así me parece), pero es el que más me ha sacudido todas las emociones posibles. Es un libro de “cortarse las venas” como dicen en Venezuela, en que lloras, ríes, recuerdas, te alteras.  Esta novela además, ha sido premiada no sé cuántas veces. Es la novela perfecta, si hubiera una “gran novela venezolana”, o incluso latinoamericana, para mí sería ésta. De la página de Goodreads de la bloguera de Tras las Páginas cito lo siguiente:

“En jerga venezolana: esta vaina si es buena. Una historia venezolanísima, de esas que marcan y no se olvidan, que sin tapujos nos muestra lo que significó crecer en la Venezuela de los 80s y 90s. Que particularmente me tocó de manera personal, porque lo recuerdo todo, porque lo viví todo y lo sigo viviendo: la ilusión de la tierra prometida, el inicio de la Revolución, el paro petrolero, la tragedia de Vargas, el estancamiento y, sobretodo, la involución.

Es imposible leer esto sin conmoverse, sin sentirse identificado, sin que te duela tu país. Este libro es un retrato de la Venezuela contemporánea, que incluye, además, elementos de thriller, misterio, amor, comedia negra y mucha locura; haciendo de Liubliana, un excelente instrumento de reflexión, uno de los mejores libros que he leído y una lectura obligada para todos los venezolanos.”

Me encantaría leer más historias de emigrados venezolanos, reales o de ficción. Si tienes alguna recomendación, me encantaría leerla en los comentarios.

@chicadelpanda

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¿Cuántos libros tendría tu biblioteca?

Walker Library, Minneapolis, Minnesota, Usa

Hace unos años abrí una cuenta en Goodreads y luego la cerré. Pero a finales de 2014, debido a la publicación de Siete Maletas, decidí abrirla de nuevo. Esta vez añadí las reseñas de libros que he realizado a través  de los años, y tuve  un resultado sorpresa: por ahora, soy la #1 Top Reviewer en Panamá. Es como si por fin hubiera encontrado el jueguito on line en el que soy buena.

Para mí, que me he despedido de casi todos mis libros, ya sea por minimalismo o por mudanza, tener todas sus portadas en una biblioteca virtual es como tener un álbum de fotos: cada uno de ellos me trae recuerdos. Por otro lado, hay muchos libros que he sacado de bibliotecas públicas, o que han llegado a mí en formato digital, y que nunca hubieran estado en una biblioteca física de mi propiedad, así que tenerlos todos en un solo sitio, me encanta. Además… yo siempre he querido, o trabajar en una biblioteca, o tener una librería, así que es genial estar en Goodreads, porque es como vivir el sueño de manera virtual.

En Goodreads cada quien tiene una biblioteca general  (My books), la cual tiene tres “estantes” (shelves) básicos: Read (leídos) , Reading (leyendo) y Want to read (quiero leer), pero además puedes añadir los estantes que quieras, es decir, tú puedes crear tus propias categorías. Yo añadí, (en el estante de libros leídos), uno que se llama Picture Books (libros con ilustraciones) en donde incluyo desde comics hasta libros álbum. Este estante es muy especial para mí, porque me trae recuerdos de risas y sonrisas, no solo de cuando era niña o adolescente, sino también de los momentos compartidos con mis hijos leyéndoles libros para dormir.

Se pueden hacer muchas cosas en Goodreads: seguir a autores favoritos, ponerles estrellas  a los libros, recibir recomendaciones (basadas en esas estrellas), enterarse de eventos y promociones, etc. Pero lo mejor es compartir con amigos, leer sus opiniones, las citas que les gustan, los libros que les interesan. Hace tiempo, la gente decía que con ver los libros de la biblioteca de la casa de alguien, te podías hacer una idea de quién vivía allí. Ahora, con la llegada de los libros electrónicos, esa suposición no aplica, y en mi caso,  con tantos amigos que tengo desperdigados por el mundo, lo más probable es que no llegue a conocer sus casas, y aún si lo hiciera, es muy probable que muchos de ellos hayan dejado atrás sus bibliotecas, al igual que yo.

Si eres amante de los libros, aquí te dejo un tutorial corto y facilito, para que tengas tu propia biblioteca virtual. ¿Cuántos libros tendría tu biblioteca? ¿No te gustaría saber?

12 Cuentos Peregrinos

“-Ay, negro, una cosa es ser Piscis con ascendente Piscis, y otra cosa es ser pendejo”.
Gabriel García Márquez, en el cuento Buen Viaje, Señor Presidente, del libro 12 Cuentos Peregrinos

“Tu libro me recuerda los 12 Cuentos Peregrinos de Gabriel García Márquez”, me dice una amiga, quien me lo prestó pues yo no lo había leído. Leyendo el prólogo empecé a tener pistas del por qué de esa comparación: el Gabo había vivido en el exterior por varios años con su familia, y esas experiencias le inspiraron a escribir esos cuentos. Sin embargo, su narrativa no solo es ficción, sino que obviamente se encuentra unas cuentas ligas más arriba que la mía, así que ¿Qué onda? No entendía el comentario, así que había que resolver el misterio.
Poco después de empezar, ya se me había olvidado por qué estaba leyendo. El mundo de estos 12 Cuentos Peregrinos me absorbió, y cuando ya me había preguntado varias veces ¿Será que García Márquez no era genio, sino loco? , y ya me había reído en varias ocasiones (¡Jaja! ¿Pero a quién se le ocurre esto?) , leo esta frase, en el cuento Tramontana: “Ellos, al fin y al cabo, se habían criado entre los terremotos de México y los huracanes del Caribe, y un viento de más o de menos no nos pareció nada para inquietar a nadie”, ¡Igualito a nosotros! Solo que los huracanes eran en Miami y los terremotos eran en Chile. Segundos después, me acuerdo por qué estaba leyendo el libro, y me di cuenta que había resuelto el misterio.

En los 12 Cuentos Peregrinos los personajes son en su mayoría caribeños o colombianos, y todos llevan consigo la carga cultural de la irracionalidad, la cual, en contraste con los países racionales europeos en donde se encuentran, terminan protagonizando historias geniales. El cuento que jamás olvidaré será el último, en donde una muchacha colombiana de alta alcurnia se casa en su país con un tipo peligrosísimo. Ella se va con él de Luna de Miel a París y muere desangrada en dicha ciudad (y no en Colombia, víctima de algún acto de violencia), por haberse pinchado con la espina de un ramo de rosas que le habían regalado bien intencionadamente. ¿Qué nos depara este año 2015? No sabemos. Podemos extrapolar escenarios y visualizar consecuencias lógicas a nuestro presente. Pero la vida a veces se parece a un cuento de García Márquez, y no siempre lo que pasa es lo que tiene mayor probabilidad de pasar.

Recientemente, viendo una serie en Netflix de abogados, me llamó la atención una escena en que los personajes tienen que lidiar con Hugo Chávez (de ficción) y hablan con él por Skype. Mientras están hablando, Chávez dice “¿Y para que tenemos una habilitante, pues? Vamos a cambiar esa ley ya”, a lo que el abogado americano se queda perplejo y luego le comenta a su compañera: “es como estar dentro de una película de Woody Allen”.

Muchos latinoamericanos tenemos esa sensación. Puede que Venezuela sea un caso extremo, pero cualquiera que haya vivido en Panamá o México, sabe que es así también. No es casualidad que mientras más civilizado sea un país, menos creencias supersticiosas tenga, ya que los humanos tienen el control (o por lo menos parece que es así). Pero en “estos países” (como decía un italiano que conocía mi esposo) la gente tiene más conciencia de que el destino de cada quien es una suma de variables, muchas de las cuales están fuera de nuestro control.

Volviendo a la cita que puse al principio sobre Piscis (por si te estás preguntando si creo en esas cosas, ¡Pues claro! En esas, y muchas más, no sería Piscis si no lo hiciera) Cuando la leí, me entró un ataque de risa ¡García Márquez tiene que haber sido Piscis! Nadie que no lo sea puede saber esto. Verificar en Wikipedia… ¡Así es! ¡Ay Gabo! Todavía estoy oyendo al tenor cantando en aquella ventana de Roma mientras le responde el león del zoológico. Muchas gracias por tus cuentos peregrinos.

@chicadelpanda

Enredarse para no enrollarse

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Hace poco me uní a un grupo en Google llamado frases para la vida, así que en el VI Congreso Internacional de la Lengua Española, aproveché para anotar algunas de ellas. Sin embargo, aparte del colombiano William Ospina, yo no sabía quienes eran sus autores, así que lo interesante de esta corta selección  es, por tanto, que no está prejuiciada por la imagen de su creador.

Las frases célebres que anoté fueron:

“Tengo una patria, que es el idioma”. Luis Goytisolo.

Yo  reconozco poco a ese país que me vio nacer y crecer, en la Venezuela que existe ahora. Diez años viviendo afuera, en cinco países diferentes, también dejan su huella; así que pude apreciar la sabiduría encerrada en esas pocas palabras. Resultado: una lagrimita de mi parte.  Oficialmente, Luis Goytisolo es español.

“La lectura es también un vicio.” William Ospina

Ésta es quizás la frase más prosaica del florido y muy conmovedor discurso que dio sobre la lectura. Es también algo que yo misma había dicho hacía poco. Su pasión por los libros  hace palidecer la pasión del resto de la humanidad por cualquier cosa. Resultado: unas cuatro lagrimitas.

“Los profesores de literatura tienen que enredarse o terminarán hechos un rollo”. Luis Barrera Linares

Esta frase fue el cierre de una presentación que me mantuvo interesada de principio a fin (debo admitir que algunos expositores previos me habían hecho parpadear demasiado, haciendo que peligrara la estabilidad de mi cabeza). Barrera nos explicó que la literatura no se puede enseñar igual que antes y que no es una cuestión que se limita a pasar de una plataforma a otra (del papel a la pantalla) sino que las redes sociales – y las nuevas tecnologías – están transformando, tanto  la lengua, como  la literatura en general. Resultado: una sonrisa cómplice de mi parte, que delataba que sí reconocía a mi país inventado (como el libro de Isabel Allende) en sus palabras.

La ponencia de Luis Barrera Linares se hizo en el Teatro Anayansi, y la primera fila de butacas tenía casi todos los puestos libres. Aunque yo suponía que esos puestos eran para las eminencias, como no había ningún cartelito de “reservado” ni nada similar,  me senté en primera fila en el asiento del medio. Poco después, un señor, (muy mayor, muy elegante y que probablemente era algo así como el director de toda la Academia de la Lengua Española) se sentó al lado mío. Cuando Luis Barrera dijo “tuiteratura”, el elegante señor  dijo en voz alta: “qué interesante ese término, me gusta” y lo anotó en un papel. ¿Habré sido testigo casual del nacimiento de una nueva palabra? Quizás. Pero por lo menos sí fui testigo del nacimiento de las nuevas frases célebres que me inspirarán estos días, porque aunque no soy maestra de literatura, soy mamá, y si no me enredo aún más en la tecnología, voy a terminar enrollada.

 

@chicadelpanda

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Señoras y señores … Mario Vargas Llosa y Rosa Montero

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La presentación del libro se hizo en el Teatro Anayansi de Ciudad de Panamá, porque la sala del Sheraton no se daba abasto. Yo nunca había estado en una presentación de tales dimensiones para una novela; fue todo un show, pero no cualquier show, sino uno inteligente, inspirador, de esos que te dejan sonriendo (¿por cuánto tiempo? Ya se verá). Todavía estoy aquí escribiendo con la cara como la del gato  Cheshire de Alicia en el País de las Maravillas.

La novela era El héroe discreto de Mario Vargas Llosa, Premio Nobel de Literatura 2010. (Iba a decir “peruano” , pero  cuando alguien acepta el Premio Nobel, para mí se hace automáticamente ciudadano de la Tierra, y sus obras pasan a ser patrimonio mundial… así que lo dejo así). Lo entrevistó nada menos que Rosa Montero, autora española que conocí a través de su inolvidable libro La loca de la casa en el que habla sobre sus pasiones, la lectura -primero- y la escritura, -después- como bien volvió a remarcar anoche.

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Mario Vargas Llosa tiene oficialmente 77 años (¿en dónde?) que se delatan en su madurez (como lo mencionó Montero)  pero que se esconden detrás del espíritu jovial y risueño de su conversación. A veces existe el temor de conocer  a un escritor al que se admira, pues no necesariamente quien escribe bien, habla bien. Ese no fue el caso de Vargas Llosa; su charla fue tan magnífica como puede serlo cualquiera de sus libros. La entrevista de ayer con Rosa Montero (quien también fue tan inteligente, puntual y alegre como en el libro en que la conocí) es la razón por la cual hoy tengo un gran chorro de energía que se me sale por los poros. ¡Gracias!

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Yo maté a Sherezade, de Joumana Haddad

J Haddad

Extractos del libro Yo maté a Sherezade, confesiones de una mujer árabe furiosa de Joumana Haddad:

Verá, en nuestra cultura Sherezade es enzalzada como una mujer con estudios que tuvo los recursos, la imaginación y la inteligencia para poder escapar de la muerte sobornando “al hombre” con sus historias infinitas. Pero a mí nunca me ha gustado mucho esta trama de “soborno al hombre” , porque creo que transmite a las mujeres el mensaje equivocado : “Convence a los hombres, dales las cosas que tienes y que ellos quieren , y ellos te salvarán la vida”. Corríjame si me equivoco, pero resulta obvio que este sistema coloca al hombre en una posición omnipotente y a la mujer en una comprometida y de inferioridad. No enseña resistencia y rebelión a las mujeres, tal como se insinúa  al discutir y analizar al personaje de Sherezade. En realidad, les enseña a hacer concesiones y a negociar sus DERECHOS fundamentales. Las convence de que complacer al hombre, ya sea con una historia, una buena comida, un par de tetas de silicona, un buen polvo o lo que sea, es el modo de “abrirse paso” en la vida.

Yo maté a Sherezade. La estrangulé con mis manos.

A decir verdad, no resultó tan difícil cometer ese crimen. Porque en lugar de defenderse, en vez de dar patadas, arañar y morder, como se supone que debería hacer cualquier personaje de ficción valiente, esa estúpida ¡se limitó ofrecerme una historia a cambio de su vida!

Maté a Sherezade con las manos de todos los hombres que han intentado, de diversas maneras y bajo máscaras distintas, cortarme la garganta.

Maté a Sherezade con las manos de todas las mujeres que han intentado , de diversas maneras y bajo máscaras distintas, hacerme creer que es correcto que un hombre me corte la garganta.

Maté a Sherezade  con las manos de todos los hombres y mujeres que han querido que yo renunciara a una parte de mí misma para que no me cortaran la garaganta.

Maté a Sherezade con las manos de muchos conservadores encorsetados que he conocido en mi vida, los cuales me han permitido ver la diferencia entre la ética humana imperecedera y los valores fútiles.

Maté a Sherezade con las manos de las modelos de Calvin Klein, de las chicas Bond y de todas las mujeres que son tratadas como apetitosos trozos de carne en revistas, películas, en las pantallas de televisión y en la vida real.

Maté a Sherezade con las manos de todos los hombres que han sido objeto de burla por parte de sus amigos machotes neandertales por tratar a las mujeres con consideración.

Maté a Sherezade con las manos de mi profesor de matemáticas de cuarto, que quería convencerme de que los niños eran buenos en los números y las niñas, en la cocina.

Maté a Sherezade con las manos de todas las muñecas Barbie  que contaminan la mente de todas las niñas pequeñas de todo el mundo.

Maté a Sherezade con las manos de todos los gritos que no me atreví a proferir, y con todos los “NO” que – todavía- no me he atrevido a decir.

Y, aunque por último no menos importante, maté a Sherezade con las manos de Lilith: mi semilla, mi raíz, mi tierra y mi verdad.

Así es. Yo maté a Sherezade.

Porque una mujer árabe furiosa anda suelta. Con historias propias “no negociables”, con una libertad y una vida propias “no concedidas por nadie”.

Transcrito por  Michelle Lorena Hardy

@chicadelpanda

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“Las historias conectan a toda la humanidad” Elif Shafak

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“Si quieres destruir algo en esta vida, ya sea acné, una mancha, o el alma humana, todo lo que tienes que hacer es rodearlo de muros gruesos. Se secará dentro. Todos vivimos en una especie de círculo social y cultural. Nacemos en una cierta familia, nación, clase. Pero si no tenemos ninguna conexión con los mundos que están más allá de los que damos por sentado, entonces nosotros también corremos el riesgo de secarnos dentro. Nuestra imaginación puede encogerse, nuestros corazones reducirse y nuestra humanidad marchitarse. Si nos quedamos por mucho dentro de nuestros capullos culturales (nuestros amigos, colegas, familia), si toda la gente en nuestro círculo cercano se parece a nosotros, significa que estamos rodeados por nuestro reflejo en el espejo.

Deberíamos enseñar a los jóvenes -y a nosotros mismos- a expandir nuestros corazones, y escribir sobre lo que podemos sentir. Debemos salir de nuestro ghetto cultural e ir a visitar  al siguiente y luego al siguiente.

Las historias conectan a toda la humanidad, sin importar la identidad política, y ésa es la buena noticia.

Extracto de la charla de Elif Shafak,  The politics of fiction(Ted.com).

Traducido por: Michelle Lorena Hardy –  Chicadelpanda.com