Mi Credo

Av. universidad

Creo en el amor, el pegamento que lo une todo, lo que conocemos y lo que no sabemos que existe.

Creo en Dios, o la Diosa, quien me creó, me cuida, y no tiene sexo.

Creo en la tolerancia, el asidero del respeto.

Creo en la amabilidad, fuente de alegría rutinaria.

Creo que el valor de un ser humano, reside en simplemente serlo.

Creo que lo que define a una persona, son sus principios.

Creo que todos tenemos el derecho de vivir en dónde, y cómo, más nos guste.

Creo que ser mamá, es una vocación.

Creo en el poder infinito de las palabras.

Creo en la simplicidad voluntaria, como la ruta para domar la complejidad de mi mente.

Creo que los humanos somos al mismo tiempo, importantes e insignificantes.

Creo que mientras esté respirando, sigo ganando este gran juego que se llama vida.

Creo que cuando mi cuerpo muera, mi alma seguirá viviendo,

y que cuando eso pase, me enteraré del sentido, de todo lo que hoy no entiendo.

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Las memorias de una bebé

Mi hijo de año y medio encontró el zapato de una Barbie de su hermanita,  y se lo trató de poner él mismo. La situación me pareció más loca que de costumbre ¡Qué cuchi! dije, pero al mismo tiempo estaba consternada.

Hoy leí esto que escribí a mi hija mayor cuando ella tenía dos años…

Cuando estábamos poniendo el nacimiento, y  te estaba explicando que íbamos a hacerle una casita al Niño Jesús, tú saliste corriendo  a buscar tu cobija para hacerle una casita,  como la que te hace tu papi, como si fuera una tienda de acampar. Luego trataste de abrigar al Niño Jesús con ella… el único detalle es que el Niño Jesús era de 5 cm y la cobija era para una persona normal.

 Cuando fui a comprarme unos zapatos, tú te empeñaste en probártelos también, y cuando por fin me los compré, no hubo manera de sacarte de la tienda sin que los tuvieras puestos. Estuviste caminando por todo el centro comercial con mis zapatos nuevos, hasta que te cansaste. 

Solo han pasado cinco años de estas anécdotas y ya se me habían olvidado por completo. Creo que fue buena idea anotarlas, así, un poco a lo loco.  En el momento que ocurren los momentos especiales, estos parecen inolvidables, pero no es así. El poder echarle cuentos a mi hija de cuando era bebé, así como mostrarle videos y fotos de esa época, ha ayudado a mitigar los celos, porque aunque tiene casi siete años, no se quiere quedar atrás en ser divertida. Además, es muy sabroso leer las memorias de una bebé.

@chicadelpanda

chicadelpanda.com