Mis vecinas imaginarias

Tengo tres vecinas que se han convertido en personajes fantásticos de mi vida queretana:

1 – La muñeca María que venden las indígenas, la cual es también un símbolo de la ciudad y de sus celebraciones. Aunque sean de gran tamaño, estas muñecas son siempre niñas, alegres, amadas y tiernas. Incluso cuando las visten de revolucionarias, fusil al hombro, parece que están disfrazadas para hacer una obra en el colegio. Me hacen sentir igual a que si estuviera viendo un osito de peluche, o un conejito blanco moviendo su nariz.

2- La Catrina, un esqueleto disfrazado de dama antigua, el cual me encuentro en todas las tiendas de souvenirs, en forma de imanes, playeras o adornos. También me da la bienvenida en algunos restaurantes, en tamaño real. ¡Susto!

Así como muchos mexicanos no entienden cómo es que me puede parecer picantísimo un plato de comida, mientras que para ellos no pica nada, tampoco entienden, (o les parece divertido) que las Catrinas, o las calaveras en general, que para ellos son una decoración normal, a mí me causen horror (mis vecinos tienen una maceta enorme con forma de calavera, por ejemplo, como única decoración en su balcón).

Tengo una mezcla de fascinación con repulsión respecto a  todo lo macabro que hay en Querétaro. Es admirable que tengan símbolos de muerte en su rutina diaria, ya que me recuerda lo intrascendentes que somos, y que al final, todos terminamos de la misma manera. Por ello no debo tomar nada demasiado en serio, ya que ante la muerte, nada lo es. Sin embargo, mi corazón hace una mueca cada vez que veo la calavera del vecino, y se encoge otro poquito cuando veo Catrinas en cualquier negocio del centro.

3- Last but not least: Frida Kahlo. A cada rato me encuentro con una versión de su imagen en la ciudad. Ella hizo que su sufrimiento e imperfección fueran considerados obras de arte, o mejor dicho, ella los convirtió en obras de arte. Conmovió con sus cuadros y  su vida, pasando a ser una mujer trascendental. Aun hoy sigue guiando a muchos artistas, artesanos o cualquier persona con impulso creativo, tanto dentro como fuera de México.

Con Frida me pasa algo similar a lo que me sucede con la Catrina. Ella hace que sienta que mis concepciones de belleza son demasiado simples. Me gustaría que no fuera tan sincera en su expresión artística (ella te incomoda a propósito) pero al mismo tiempo le agradezco haber existido, haberme enseñado que el sufrimiento es real y que hay personas increíbles, que pueden transformarlo en belleza.

Estas son mis tres vecinas: una tierna, otra macabra y la otra, indefinible. ¿Por qué me identifico con ellas? ¿Será porque yo también soy tierna, macabra e indefinible?

 

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Minimalismo versus escasez

Cuando vivía en Chile, hace siete años, comencé a bloguear. También empecé a  tener una vida más sencilla. Años más tarde, cuando nos mudamos de Panamá a Venezuela en el 2015, corroboré que la simplicidad voluntaria es solo válida, cuando es, pues… voluntaria. Si la sencillez es obligada, se llama socialismo, y si los que te la imponen son corruptos (ejm, el gobierno de Venezuela) terminas siendo pobre, o actuando como pobre.

Cuando viví en Caracas, (emigré en el 2003, pero volví a mi ciudad natal en junio de 2015, quedándome por un año) un día me di cuenta que se me iba a acabar el champú. Afortunadamente, alguien que vive en otro país, me lo consiguió. Una sola vez, en un año, encontré jabón en una farmacia. Hilo dental, jaja. Toallas sanitarias, una vez, con contactos (el famoso mercado negro, el cual no es una red de criminales, sino  un puñado de conocidos que te ayudan con datos, es decir, la amiga de una amiga, por ejemplo, que te dice dónde y quien te puede vender algo, o individuos que venden en la calle o en mercados no regulados). ¿Antimosquitos? (Zika o dengue, anyone?) ¿Antiparasitarios? Jaja. ¿Papel higiénico? Un par de veces conseguí pacas por debajo de cuerda. Y así un largo etcétera de productos alimenticios, de limpieza, medicinas y hasta ropa. Escasez de todo, incluso agua y electricidad. ¡Hasta gasolina! Los venezolanos nos habíamos convertido en  pingüinos con escasez de hielo.

Venezuela, debido al estilo de vida de su gente, es un país ecológico ¿No? (Ya que ha reducido el consumo de absolutamente todo).

No. Porque el objetivo final de ser ecológico es el bienestar de toda la naturaleza, de la cual  los humanos somos parte fundamental . Lo que está sucediendo es diametralmente opuesto. Se supone que en el socialismo la riqueza de una nación está mejor distribuida. ¿Qué riqueza, perdón? Para eso debe existir riqueza primero. La única que queda es la que tienen los enchufados que están en el poder.

Una cosa es que yo decida disminuir el consumo de agua y electricidad en mi casa. Otra bien distinta es que corten el agua sin aviso, o que solo la tenga disponible tres horas al día.

Una cosa es donar plata a quien lo necesita. Otra cosa es que te roben.

Una cosa es ser sencillo. Otra cosa es ser pobre.

Una cosa es ser minimalista. Otra cosa es sufrir escasez.

En los primeros casos uno decide. En los segundos casos, no. Una cosa es que decida comprar solo la ropa que necesita mi familia. Otra cosa es necesitar comprarle ropa a mis hijos y que no pueda porque, o está ridículamente cara, o no hay talla, o no ha llegado ropa aun (prácticamente todo es importado en Venezuela), o cerraron el negocio porque quebró o lo expropiaron… o, mi favorita, tengo la ropa en frente de mí, pero la vendedora no quiere que se la compre, porque está esperando a que suba el dólar, y así venderla más cara.

Ese ejemplo de la ropa es superficial. Pero imagínate que en vez de ropa, es insulina porque tu hijo tiene diábetes. O leche, o pañales, y tienes un bebé. O sencillamente, que pasaste horas de cola y que cuando llegaste no había comida, así que no tienes nada que darle a tus hijos. O que no llega la famosa bolsa CLAP a tu casa (la cual usa el gobierno para dominar a la gente por medio del hambre). Esos no fueron mis casos, ya que yo era parte del pequeño porcentaje de la población “privilegiada” que no estaba pasando hambre. Pero sí son los casos de la mayoría de las personas que viven en Venezuela.

A los pocos meses de regresar, ya me había dado cuenta que la sencillez voluntaria/ ecología no tenía sentido en Caracas 2015. No me quedó otra que cambiar el chip anterior y reemplazarlo por el de sálvese quien pueda. ¿Conseguía harina? No compraba un kilo, sino veinte. ¿Leche? Dame todo lo que puedas venderme. El socialismo obligado, en vez de hacerme tener una vida sencilla, me la complicó. En vez de despreocuparme por las necesidades básicas, lo único que hizo fue tenerme angustiada permanentemente.

Cuando el año pasado nos mudamos a Querétaro, me recordé a mí misma que ya no hacía falta estar almacenando grandes cantidades de productos. Que ya podía volver a mi antiguo estilo de vida.

Mentiras totales.  Era como si, luego de haber pasado un año de hambre, pretendiera hacer dieta en un banquete. Yeah, right. Me cayó el veinte, como dicen en México, cuando un día me puse a contar la cantidad de champús que había en la casa: que si el de niños, el de hombres, el enorme de Costco, el de la oferta buenísima, el del práctico envase, el anticaspa, el caro pero maravilloso, el natural, el de todos los días, el clásico, el de restauración, el que olía a frutas del bosque… en fin. La escasez que viví en Venezuela había cambiado mi inconsciente.

El minimalismo es un estilo de vida que trae bienestar y mantiene mis necesidades básicas satisfechas. La escasez, por el contrario, no trae bienestar y nunca satisface totalmente las necesidades básicas de nadie.

Estoy feliz de tener la libertad de ser minimalista de nuevo.  Yo puedo escoger ser minimalista. Nadie escoge sufrir por escasez.

 

Michelle L. Hardy

 

Mi Querétaro

 

Qro letras

Querétaro tiene un centro histórico, bien cuidado, al cual me gusta ir … pero ¿qué estoy diciendo? Tengo la suerte de vivir en el borde del mismo. Lo que sucede es que aunque la puerta peatonal da a la calle Cinco de Mayo, el portón del estacionamiento del edificio (el cual uso  la mayor parte de las veces) da hacia una calle que es más moderna, en que las casas fueron construidas a finales del siglo XX (más o menos), por lo que en un día normal de semana, no paso por la parte histórica.

La ciudad se extiende, irradiándose de diversas maneras: mediante vecindarios humildes, que recuerdan a los pueblitos de cualquier país latinoamericano  (solo que unidos a la ciudad, y más grandes), hasta las comunidades tipo americanas, cerradas, y con portones de seguridad en la entrada (con niveles de confort y lujo muy variados).

Una señora me dijo una vez, que había ido a Caracas hacía como veinte años, y que lo que le había llamado la atención era que no había espacios abiertos. Yo le entendí,  porque  lo opuesto es lo que me sucede a mí. En Querétaro casi todo es plano o con colinas bajas, hay muchas casas, pocos edificios y todavía hay cantidades terrenos baldíos. El otro día que fuimos a Ciudad de México, me sentí feliz porque de nuevo vi torres altas, unas al lado de otras. Extraño los edificios, no solo de Caracas, sino los de Ciudad de Panamá y Santiago también. Cosa más rara; yo, que tanto amo la naturaleza, jamás pensé que me iban a hacer falta.

Sin embargo, eso no quiere decir que no disfrute del paisaje y la estética de la ciudad. Cada vez que tengo que tomar la autopista para llevar a los niñitos al colegio, paso por una parte que es semidesierto por un lado y semidesierto por el otro, nopales, tierra, arbustos y la inmensidad del “mexican sky” (Are you with me?), que hace que todos los días sienta que me esté yendo de viaje. Poco después aparecen las casas de nuevo, salgo de la autopista y dejo a los niñitos.

Esa misma autopista (Libramiento Sur-Poniente) va por la periferia de una una zona enorme de casas suburbanas, relativamente nuevas, en donde no se ve mucha vegetación, sino solo aridez, cielo y sol. La primera vez que me metí por allí, me pegué tremendo susto. Pensé que estaba saliendo de la ciudad, y comencé a imaginarme que si me quedaba sin gasolina y sin celular, iba a terminar como los hijos de Brad Pitt en la película de Babel, insolada y con hambre en medio del desierto. Lo que sucede es que para alguien acostumbrado a tener siempre un punto de referencia (edificios, o montañas) esos espacios abiertos dan como miedito. Ya no, ya tomo esa vía a cada rato, aunque aun, cada vez que tomo alguna autopista que se aleja de la ciudad, y empiezo a ver tierra por un lado y tierra por el otro, me vuelvo a sentir ansiosa, y termino respirando aliviada cuando entro en la civilización otra vez.

Plaza de Armas , Querétaro

El centro, incluso en la parte que no es histórica, no es así. Hay árboles por todos los lados, y eso me hace sentir en casa. A pie puedo ir a cafés, restaurantes o tienditas, muchas veces atendidas por sus propios dueños. Es un centro histórico “vivo”, no solo de fachada, pues no solo la gente trabaja aquí, sino que también duerme.

Siempre está pasando algo en el centro: un concierto,  una feria, un maratón, una exposición, o quinceañeras paseando con sus amigos asomados del techo de las limosinas Hummer.  Sin embargo, también se ve pobreza, sobre todo los fines de semana en la tarde:  ancianos, niños  o discapacitados pidiendo limosna, el ocasional loco que grita en el medio de la plaza, o las mamás indígenas en sus vestidos típicos, vendiendo artesanías con sus niños cargados en la espalda.

También hay muchos turistas, que recorren caminando el centro, solos, o en tours, o que lo exploran en autobuses disfrazados de tranvía, o en los típicos rojos que hay en las principales ciudades del mundo. Me dicen que Querétaro es el sitio turístico, sin playa, más visitado del país, lo cual tiene sentido para mí. Aquí puedes ver al México de verdad (no Cancún), mientras que también puedes disfrutar de la arquitectura colonial, del confort de un buen hotel y de la gastronomía mexicana.

Calle Cinco de Mayo, Querétaro , diciembre 2016

Uno de los instantes más bonitos que he tenido fue un día en diciembre, en que abrí la puerta de nuestro condominio para salir por la  avenida Cinco de Mayo. Me dieron los buenos días unas hileras de globitos y papeles de colores que ondulaban desde lo alto de los muros, atravesando la calle a lo ancho. Entonces retrocedí, y cerré la puerta. S, quien entonces tenía seis años, venía unos metros más atrás, siguiéndome. Lo esperé, y abrí la puerta de nuevo para que se llevara la misma sorpresa que me había llevado yo, unos segundos antes. Puso una sonrisa de oreja a oreja, mientras yo le decía “¡Miiiiira!”, él se rió de lo lindo. Pura magia.

Michelle L. Hardy

Mañanitas con una noche tan preciosa

Con un poco de vergüenza admití el otro día que no me sabía bien la letra del cumpleaños panameño. Luego una venezolana recién llegada a Panamá me miró con cara de extrañada: pero si cantar cumpleaños es como cantar “Los Pollitos Dicen”, todo el mundo lo sabe, me imagino que habrá pensado, porque yo pensé algo parecido hace unos años, cuando me di cuenta que en México no cantaban Cumpleaños Feliz.

En Venezuela se canta el Cumpleaños Feliz después de haber cantado Hay Qué Noche Tan Preciosa. Sin embargo, en cada  cumpleaños mío durante mi infancia y adolescencia, mi familia me despertaba en mi habitación, me ponían los regalos en mi cama, y me cantaban  Las Mañanitas. Luego, en la tarde o noche, me cantaban también el cumpleaños venezolano completo (excepto en mi fiesta de dieciséis años, en que además me cantaron Las Mañanitas en la noche, pues me habían llevado mariachis). Cuando muchos años después asistí por primera vez a un cumpleaños de un amiguito de mi hija en Guadalajara, fue una sorpresa para mí que cantaran Las Mañanitas, en la tardecita y frente al pastel de cumpleaños (y no en las mañanas, en mi cama, como me las cantaban a mí). Aquella vez me quedé esperando a que cantaran el Cumpleaños Feliz (suponía que, como nosotros lo cantábamos después de Una Noche Tan Preciosa ellos lo iban a cantar después de Las Mañanitas también), hasta que me di cuenta que era eso y ya. Nada de Hay Qué Noche Tan Preciosa + Hay Qué Noche Tan Preciosa Versión Humor + Cumpleaños Feliz + Cumpleaños Feliz en idioma extranjero de preferencia la familia  ¡Ni siquiera hubo que volver a prender las velas de lo rápido qué fue! ¡Ni siquiera salió nadie de la familia a decir “¡No apagues las velitas, que todavía falta!” ¡Nadie al final amenazando con cantar “Que cumplas uno, que cumplas dos…!” Jeje.

Aquí les dejo en video las versiones del Cumpleaños Feliz  en Venezuela, México, Panamá y Chile, así como  una de las versiones humorísticas de la canción Hay Que Noche Tan Preciosa (tomado de http://bit.ly/1wS8A6D) . ¡Qué tengas un gran día!

Hay Qué Noche Tan Preciosa versión humor

¡Ay! que noche tan preciosa, y horrorrosa
es la noche de tu día
todo lleno de alegría
en esta fecha natal fatal, fatal, fatal…
Tus más íntimos amigos y enemigos
esta noche te acompañan, tomando caña
te saludan y desean tremenda pea
un mundo de felicidad. felicidad, felicidad
Yo por mi parte deseo tirarme un peo
lleno de luz este día,
todo lleno de alegría
en esta fecha natal fatal, fatal, fatal…
Y que esta luna plateada y oxidada
brille su luz para ti, y para mi
y ruego a Dios porque pases
un cumpleaños feliz. la noche haciendo pipi, con lo pañales que te di, que me costaron 30 mil, que los compre en el Sambil con mi tarjeta Mercantil.

 

Cumpleaños feliz venezolano:

Cumpleaños feliz mexicano (aunque Alejandro Fernández cambia la música al final)

Cumpleaños feliz panameño:

Cumpleaños feliz chileno:

 

@chicadelpanda

 

Las 11 ciudades de la eterna primavera

tropical-exteriorGuatemala, la ciudad de la eterna primavera, decía la presentación que nos estaba mostrando la profesora del curso que estoy tomando en Ciudad de Panamá. Nadie se dio cuenta, pero puse los ojos como huevos fritos, y un enorme signo de interrogación se formó encima de mi cabeza. Inmediatamente oigo a mi amiga – quien es mexicana- comentando,  solo para mis oídos: Yo pensaba que Guadalajara era la ciudad de la eterna primavera, a lo que yo le respondo, y yo pensaba que era Caracas.

A todas le dicen lo mismo, me dice mi amiga, con voz de divertida indignación. Miren lo que dice wikipedia:

Ciudad de la Eterna Primavera es el alias dado a varias ciudades en Hispanoamérica. En líneas generales, estas urbes suelen destacarse por poseer climas agradables o benignos y soleados de poca variación térmica de estación a estación. La localidad más antigua conocida con el epíteto es la ciudad de Tarragona, que recibió el mismo en la época romana. En América, existen algunas ciudades que, en sus respectivos países, se han ganado tan distintivo apelativo:

Bandera de Colombia Medellín, Colombia

Bandera de Guatemala Quetzaltenango, Guatemala

Bandera de Venezuela Caracas, Venezuela

Bandera de Ecuador Quito, Ecuador

Bandera del Perú Trujillo, Perú

Bandera de Bolivia Cochabamba, Bolivia

Bandera de Chile Arica, Chile

Bandera de México Cuernavaca, México

Sin embargo,  sí hay una sola ciudad del eterno verano (Tumbes, Perú) y unasola  ciudad del eterno otoño (Valdivia, Chile). ¿Y ciudad del eterno invierno? Según lo que encontré, solo es parte del mundo fantástico, pero si saben de una, me encantaría saber cuál es.

Ahora me despido para seguir mi vida en la ciudad del eterno calor (irónicamente, los panameños le dicen “invierno” a la época de lluvias, por lo cual prefiero no decir eterno verano).

¡Que tengas un día inolvidable!

@chicadelpanda

chicadelpanda.com

Hacía falta picante

Mis dos hijos comen muy poca variedad de comida. Sin embargo, el más pequeño, el de dos años y medio, puede pasar días tomando líquido. Créanme, he buscado muchas soluciones y nada. Nos hemos puesto creativos. Lo que pasa es que estábamos enfocando el asunto desde un ángulo errado.

Ayer estaba preparando un pescado para almorzar y le puse un chile jalapeño picadito. (Primera vez que cocinaba con jalapeño, a pesar de que me gusta mucho el sabor picante). Se veía inofensivo, hasta pensé que no tenía pinta de ser un jalapeño de verdad. Luego, cuando ya tenía la comida  lista y la probé, me di cuenta que, aunque estaba muy rico, estaba muy fuerte de sabor. Los niñitos no se lo van a comer, me lo voy a tener que comer todo, pensé.

Mi hija mayor lo dejó, pero el menor se lo comió y ni siquiera tuve que esconderle el pescado entre el arroz, como usualmente hago. Fish! ¡Más!  Decía él, y  mientras le daba la comida, casi sin creer lo que estaba pasando, de repente se me prendió el bombillo, como dicen en Venezuela. ¿Cómo no me había dado cuenta?

Ya otra vez, hace como un año, él se había comido casi toda la salsa picante que había puesto como dip en una fiesta. Aquella vez no le hice caso, para mí estaba demasiado metido en la cabeza que los niños no comían picante, a pesar de haber vivido en Guadalajara, Jalisco, por dos años y medio y saber que eso no es verdad. Lo que pasa es que inconscientemente pensaba que la razón de que esos niñitos que comieran chile era porque eran mexicanos, porque habían comido picante toda su ida, incluso desde el vientre de su mamá…

Incluso desde el vientre de su mamá.

Resulta que S fue hecho en México. Cuando estaba embarazada de él, en los primeros meses cuando vivíamos en Guadalajara, y luego por un tiempo después cuando nos mudamos a Chile, YO comía salsa de chile, chile en hojuelas o Tajín (chile con limón en polvo)  a diario. No tanto como los mexicanos, pero sí mucho más de lo que como ahora. ¡Este chamín no comía porque la comida no le gustaba, necesitaba su chilito!

Ya que mi hija mayor no había comido casi nada en el almuerzo, preparé Maccaronis and Cheese que es su comida favorita. Exactamente, adivinaron. Ella fue hecha en Estados Unidos.

Por: Michelle Lorena Hardy   – Chicadelpanda.com

El colegio que se hizo con contenedores

Estaba buscando ejemplos de sobreciclaje (upcycling) y me encontré con la reutilización de contenedores de transporte en la industria de la construción … y  me acordé que no les había hablado del colegio en que estuvo mi hija en Guadalajara, México, pero ¡Por favor!

El colegio se llama Greenlands School y está hecho casi en su totalidad por contenedores. En este  link lo nombran como ejemplo.

La directora nos había dicho que no había sido nada fácil conseguir los contenedores, pues estos tenían que pasar cualquier cantidad de inspecciones, sellos, pruebas, etc, para demostrar que nunca habían transportado cargas tóxicas, por ejemplo, y que estaban aptos para ser utilizados en la construcción de un colegio. También pusieron techos de pasto que ayudaban a controlar la temperatura dentro, y los salones (los de pre-escolar por lo menos) tenían en una de las paredes más grandes, una ventana de vidrio gigantesca en forma de círculo -que ocupaba casi toda la pared – y que daba hacia una área verde, por lo que parecía que los niñitos estuvieran recibiendo clases en un jardín.

La primera foto es del salón al que iba mi hija, la segunda es del exterior de un salón de primaria, y la última es del área de pre – escolar. Los disfraces de los niñitos se debían a la celebración del Día de la Madre y de Navidad, respectivamente. Espero que les sirva de inspiración ; ).

Por: Michelle Lorena Hardy – Chicadelpanda.com