Hablando de trastornos alimenticios

Esta mañana fui a una charla en el colegio de mis hijos sobre trastornos alimenticios, en donde una mamá narró la experiencia que tuvo con su hija, quien sufrió de anorexia.

La niña, quien había sido excelente alumna, y quien no había presentado ningún problema importante en particular, a los dieciséis años cambió de hábitos alimenticios repentinamente. Primero pensaron que era porque estaba adoptando hábitos más saludables, pero pronto se dieron cuanta que no era así. Mentía respecto a lo que comía y lo botaba a la basura, lo poco que comía lo vomitaba y hacía muchísimo ejercicio. Ese tipo de anorexia es el más grave, pues aparte de dejar de comer, las personas se purgan y vomitan también.

Cuando la mamá se dio cuenta de lo que pasaba, y que no había manera de que su hija cambiara, decidió trabajar solo medio tiempo para así poder vigilarla, pues ni siquiera podía dejarla duchar sola, ya que allí vomitaba también. Guardaba bolsas ziplock con el vómito en sus carteras o bolsas, e incluso aprendió a vomitar al revés, para que así, cuando la mamá viera sus pies desde afuera en un baño público, pensara que estaba haciendo sus necesidades, y no que estaba vomitando. Se ponía de a tres pantalones a la vez, para que nadie se diera cuenta de su delgadez. Le decía a su mamá que la odiaba y que era por culpa de ella que se quería morir. La mamá le insistía en que no iba a morirse de eso, que no iba a morirse antes que ella.

Por un tiempo no funcionaron doctores, nutricionistas ni psicólogos. Su pediatra le dijo, “si ella no quiere curarse, no lo va a hacer”. Después de un tiempo de seguirla a todos lados (hasta pasó la cama de la niña a su habitación), un día la hija se puso a llorar y le dijo que no quería seguir así y que quería vivir. La madre contactó al pediatra inmediatamente y le dio el nombre de un hospital especializado para la que la internara. Con el dolor de su vida, la dejó allí, para que se recuperara, un sitio en donde solo podía visitarla una vez a la semana. Así poco a poco, comenzó a sanar.

La anorexia puede pasar en cualquier nivel social, en cualquier familia. Sin embargo, sí se ha notado (nos comenta la oradora) que la ocurrencia es mayor entre personas con tendencias perfeccionistas, y si los padres también lo son, pues se incrementa la posibilidad.

“Hay otros trastornos alimenticios, como la bulimia o el caso de los comedores compulsivos. Alguien quisiera compartir o comentar algo?”.

‘Habla Michelle, habla’ pensé inmediatamente. El salón de usos múltiples estaba lleno. ‘Me choca hablar el público. Se me dispara el corazón, no me gusta’. Pero luego, la misma voz del principio me dijo: ‘sé valiente. Lo que digas le puede ayudar a alguno de estos chamos. Tu hija esta aquí’.

“Sí, yo”, levanté la mano y me presenté. Esto fue lo que les conté:

“Yo fui comedora compulsiva cuando era adolescente. Yo era una muchacha normal, como su hija, pero también como ella, aproximadamente a los dieciséis años todo cambió y de pesar 45 kg a los quince años, en un poco más de dos años, subí 20 kg. A los 18 años pesaba 65 kg, como cuando, años más tarde, me embaracé. Comía a escondidas (nunca me hubieran visto comiendo demasiado delante de nadie), y a veces, como su hija (aunque mi caso no fue ni remotamente tan grave) tampoco podía dormir, llorando, pensando en la comida.

Como su hija, también era de las mejores alumnas, también era perfeccionista. Cuando tenía un sentimiento negativo, ya fuera de tristeza, soledad o rabia, no lo toleraba y tenía que sentirme bien inmediatamente. Por eso me comía un pedazo de pastel de chocolate, por ejemplo, que me hacía sentir bien en el momento. Pensaba que hacer eso una vez no importaba, pero luego lo volví a hacer varias veces, hasta que se convirtió en un hábito. Hacer dietas también me hizo daño, pues después de varios días en supuesto control, no aguantaba más, y estallaba comiendo más que antes.

Mi mensaje para ustedes (los alumnos de secundaria) es el siguiente: está bien sentirse triste, está bien sentirse solo, está bien tener rabia. Hay que aceptarlo, porque aceptar esos sentimientos, es aceptarse a uno mismo. No hay que sentirse bien inmediatamente, hay que desarrollar una cierta tolerancia a sentirse mal, y luego buscar una vía para expresar ese sentimiento, ya sea hablando con alguien, o de otra manera, como por ejemplo, artísticamente. A mí me sirve escribir, pero también puede servir hacer ejercicio.

Cuando mi abuela murió, decidí que iba a cambiar de vida y poco a poco fui cambiando hábitos y dejando de comer cosas que no me gustaban tanto. Muy poco a poco fui bajando el peso extra (me tardé dos años), abandoné el perfeccionismo y hasta cambié de carrera.

Comentaba alguien ahora que a una niña que conocía, se le desencadenó la bulimia por un comentario que un adulto le hizo, diciéndole que estaba gorda. Estoy de acuerdo, los adolescentes son muy frágiles en ese respecto. Nadie debe hacer comentarios así a los adolescentes, pero sobretodo es importante que los adultos no lo hagan, pues son figuras de autoridad. Puede ser peligroso, no se sabe quién pueda tener tendencia a desarrollar un trastorno alimenticio”.

La señora que daba la charla dijo que ella, y su familia en general, eran muy exigentes con las notas del colegio. En mi caso fue igual, y eso, junto con el hecho de que yo era perfeccionista de nacimiento, influyó en que comiera compulsivamente durante esos años.

Hoy día a veces bromeo diciendo que me veo mejor a los cuarenta y cuatro años que cuando tenía dieciocho, pero en realidad ese comentario lleva mucho sufrimiento y esfuerzo detrás.

A lo largo de mi vida he tenido algunas subidas de peso importantes, por embarazo o por cambio de circunstancias, como mudanza de ciudades, por ejemplo. Sin embargo, nunca he vuelto a tener esa falta de paz de mental, esa cárcel de impotencia en la que uno vive cuando se es comedor compulsivo.

Hoy estoy en forma, mental y físicamente, y estoy muy orgullosa de eso (lo cual no quiere decir que no tenga sentimientos negativos, sino que sé lidiar con ellos). La comedera sin control, o cualquier otra adicción o trastorno alimenticio, es como caer en un hoyo del cual es muy difícil salir.

Es por eso que es importante crear conciencia respecto a la importancia de la salud mental en general. Para ello hay que empezar por tener conciencia sobre nuestros propios sentimientos negativos, aceptarlos, y tener compasión hacia nosotros mismos. De esa manera podremos aceptar, entender y tener compasión hacia los sentimientos de los adolescentes con quienes convivimos, y poner así nuestro granito de arena para su buena salud mental.

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Roma y mi rabia

Vi la película Roma y es casi indiscutible que sea una obra de arte. Mi única crítica se refiere al desenlace, al cual le faltó verosimilitud. Ese final feliz no concuerda con la realidad de que la señora de la casa, al divorciarse, no tenía un empleo tan bueno como para mantener a ocho personas (ella, la mamá, cuatro niños y dos muchachas de servicio).

Dicen que las obras de arte deben generar emociones, sentimientos, o como mínimo, ponerte a pensar. Si medimos con esa vara a Roma, entonces es excelente, porque cuando terminó la película, yo estaba llena de rabia.

Rabia por cómo el señor de la casa le gritó a Cleo, por no limpiar la caca del perro; rabia por cómo la señora la trataba mal a veces, exagerando cualquier cosa que Cleo hubiera hecho o dejado de hacer; rabia porque la compañera de Cleo no le dijo qué tipo de persona era el primo de ella; rabia por el mismo primo que despreció a Cleo, solo por estar embarazada del bebé de él; rabia por cómo la mamá de los niños dejó a Cleo encargada de ellos en la playa, aun sabiendo que ella no sabía nadar… la lista sigue.

Creo que nunca me había dado tanta rabia una película. Me imagino que es por que tocó una zona muy sensible de mi alma, porque yo, al igual que tantos otros latinoamericanos, he sido parte de esa sociedad en que las Cleos son invisibles. Eso es lo que más rabia me dio; que Cleo, aunque era la protagonista de la película, al final, seguía siendo invisible.

Ojalá Roma gane muchos Óscares, pero sobretodo, ojalá la vea mucha gente. Con Roma, no solo se pone el foco de atención en quien nunca lo ha tenido, sino que te revuelve los sentimientos, como para asegurarse de que aunque nunca la vuelvas a ver, jamás la puedas olvidar. Aunque te quieras tapar los ojos, allí estará siempre Cleo, y no la vas a poder borrar.

Mi primer viaje sola en diecinueve años (Segunda parte)

Llegamos al Airbnb y me despedí de la conductora de Lyft. Los dueños me habían estado esperando y me invitaron a pasar.

Era una pareja de unos setenta años, con un espíritu muy jovial. Su casa, muy acogedora, no se veía abarrotada, ni tampoco vacía. Tenían un perro y un gato, que también me dieron la bienvenida (el perro, en realidad). Les conté lo que me había pasado con el carro y se mostraron muy empáticos, prometiendo ayudarme con el asunto.

Me ofrecieron algo de tomar, decliné (porque estaba agotada) y me llevaron a mis aposentos por los próximos cinco días: un trailer vintage, que tenían estacionado en el jardín de su casa. Como estábamos en las afueras de Oakhurst, lo que rodeaba el trailer eran árboles y arbustos. Perfecto.

Aunque el trailer era estilo retro, no era viejo. Todo era nuevecito, y decorado con muy buen gusto. Me sentí niña, como si estuviera a punto de entrar a jugar en una casa de juguete, y en cierta manera, así lo fue. Todos los detallitos prácticos, como por ejemplo, una puerta que servía a la vez como puerta del cuarto y del baño (los marcos estaban uno al lado del otro, de forma perpendicular), o la bañera miniatura, me encantaron. Un cartel estilo años setenta que decía: “Roots retro retreat welcomes Michelle”, me hizo sonreír y sentirme en casa.

A la mañana siguiente los dueños me invitaron a pasar a su sala para saludarme. Cuando entré, la señora me presentó a un amigo de ellos que los estaba visitando y quien estaba tocando guitarra con su esposo. Estuvimos hablando de mi situación sin carro, y el amigo de ellos se ofreció para ser mi guía turístico ese día. Acepté, y así fue cómo mi viaje se salvó, ya que mi objetivo principal era ir a ver los milenarios secuoyas, y sin auto no iba a poder llegar.

Primero fuimos a desayunar a Bass Lake, el cual tenía un restaurante a la orilla del lago. Luego comenzamos nuestra aventura a Yosemite.

Las carreteras bordeadas de pinos Redwoods, eran sencillamente, mágicas. Fuimos a ver los puntos turísticos más importantes, como el gran monolito de El Capitán y Glacier Point, y por supuesto, fuimos a ver los secuoyas milenarios, para lo que tuvimos que hacer una corta caminata de aproximadamente una hora. Nos detuvimos en muchos sitios a tomar fotos, y dado el buen humor de mi guía, tuve también muy buena conversación. Me encantó tener la oportunidad de hablar tanto en inglés con un adulto, lo extrañaba.

Sin embargo, no todo fue paisajes de postal. Cerca de Yosemite había un incendio enorme que incluso había hecho que cerraran la carretera a Mariposa, que es el principal sitio turístico para visitar los secuoyas (nosotros fuimos a Tuolumne). También había un espeso humo que cubría casi todo Yosemite, y que impidió que viéramos el paisaje de Glacier Point en su máximo esplendor, por ejemplo. De vez en cuando la capa de humo se levantaba y allí aprovechaba a tomar fotos.

Por otro lado, muchas zonas del parque se habían visto afectadas por incendios en años recientes. Áreas de esplendor verde, que me transmitían una alegría infinita, eran sucedidas por áreas desoladas, totalmente devastadas.

‘Es curioso’, pensé. ‘Si pudiera pintar mi alma en este período de separación y divorcio, plasmaría estos paisajes, uno detrás de otro’. Yosemite se parecía a mí.

La naturaleza tiene peculiaridades muy interesantes. Los árboles milenarios, los gigantescos al secuoyas, necesitan de los incendios para reproducirse, pues solo el fuego es capaz de romper la dura cáscara de sus semillas. Como desafiando la destrucción, no solo le ganan, sino que sacan ventaja de ella.

Yo solo visité Yosemite ese día, pues al día siguiente el humo estaba igual o peor. Poco después cerraron la entrada al parque nacional por veinte días, pues el incendio de Ferguson estaba llegando demasiado cerca.

Continuará…

En bikini en mi casa

En un grupo de Whatsapp dejaron un mensaje esta mañana:

Que tengas un excelente día.

Mmmm… a ver cómo le hago porque …

ya no tengo señora de servicio!!

… y ya hay que limpiar porque ya no puedo seguir caminando por la casa tapándome los ojos para no ver, porque un día de estos me tropiezo y me caigo. Y la técnica de apagar la luz de la cocina para que desaparezca mágicamente el desastre, así como la de cerrar los cuartos de los niñitos para imaginarme que adentro todo está ordenado, ya no está sirviendo tampoco.

Hay que limpiar y además tengo que tener un excelente día. He aquí el problema.

Así que me puse un bikini, le eché agua a esos baños como una loca, me puse oír un libro que me recomendó una amiga mientras limpiaba, y les dejé un mensaje sorpresa a los niñitos para cuando entraran al baño.

Misión lograda! Porque sí tuve un excelente día, ya que después estuve de buen humor hasta la noche, recordándome de la loquera de limpiar en bikini.

Ahora a ver qué hago con el dolor de espalda y de rodillas que me quedó. Menos mal que tengo ibuprofen.

Hasta el próximo post!

Tips para simplificarse la vida

Algunas de las cosas que me han hecho la vida más fácil y sencilla últimamente son:

1- Tener la llave de la casa unida a la cartera por una cuerdita, y así no se me pierden más.

2-Poner un mueble para los zapatos en la entrada, para que los niños y no tan niños los dejen al llegar (no más zapatos regados por toda la casa).

3-Comprar un filtro de agua, ya que elimina la necesidad de botellones.

4- Colgar la ropa para que se seque directamente en sus ganchos y así se seca ya lista para el clóset.

5- Comer todas las noches dos ciruelas pasas y así olvidarme del estreñimiento.

6- Tomar todas las noches vinagre de manzana y así olvidarme de la colonitis (2 cucharadas de vinagre de manzana, jugo de medio limón, 2 cucharadas de miel, agua caliente). Puedes investigarlo, no me tomes la palabra pues no soy profesional de salud.

7-Poner nueces, cereal, etc., en frascos transparentes, a la mano.

8- Leer los comentarios y “me gustas” de este blog!! Jaja, no mentira, eso no me hace la vida más fácil, pero sí más feliz y quería incluirlo aquí.

Hasta la próxima.

Orphan Black, una serie femenina y violenta

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Rachel, Alyson, Sarah, Cosima y Helena (en la imagen, de izquierda a derecha) son los personajes principales de la serie Orphan Black, en la que Sarah es la heroína estereotípica, huérfana y rebelde, que todos conocemos, pero que además tiene la originalidad de ser madre soltera. Por qué se parecen tanto entre sí? Porque son clones.

Haciendo todos estos roles y muchos más, se encuentra Tatiana Maslani, una canadiense que me ha dejado casi en shock con la calidad de todas sus actuaciones. Ella no solo hace que cada personaje hable, se mueva y se exprese diferente, sino que es muy frecuente que un personaje se haga pasar por otro. La complicidad que esto crea con la audiencia es fenomenal, a uno le provoca gritar a la pantalla, “pero cómo no ves que no es Alyson, es obvio que no es … sí, es cierto, hasta cambió el acento y la manera de moverse, pero no es!”

423 best images about Orphan Black...YUP! I'm obsessed! on Pinterest | Seasons, Actresses and Orphan

Una de las genialidades de esta serie es que te muestra cómo una persona tiene la capacidad de transformarse físicamente (particularmente las mujeres), por un lado, y por otro, que son tantas los personajes femeninos que aparecen, que uno no puede dejar de identificarse auque sea un poco con varios de ellos.

Cosima, buscando intelectualizar las situaciones, me recuerda a mi misma, pero también soy un poco Alyson, metida en el mundo de de sus hijos, y por supuesto, me gustaría ser tan valiente como Sarah. Me imagino que los productores hicieron bien su trabajo, no es extraño que los personajes con los que me identifico más, sean también los principales.

Al principio también añadí Rachel entre los clones importantes porque es la gran villana de la serie. Al principio uno la odia a morir, pero al final de la serie ya no tanto.

Helena, la psicópata asesina entrenada, es el personaje más extremo y controversial, y por lo tanto, el más interesante. En uno de los capítulos unos mafiosos amenazan con matar a los hijos de Alyson, y ella reacciona con una frase que se hizo famosa en internet: “You should not threaten babies” (No deberías amenazar a los bebés) con su fuerte acento ucraniano. Poco después los pobres mafiosos no la vivieron para contarlo. Sin ella, Orphan Black no sería lo mismo.

Esta serie es ciencia ficción, drama, acción y comedia, pero yo diría que sobretodo, es un programa femenino, pues los personajes más interesantes son todos mujeres (excepto, Felix, el hermano de Sarah, quien es divertidísimo y también aporta mucho).

Un programa muy femenino y al mismo tiempo, con mucha violencia… extraño, no? Sí, lo es, y la combinación resultó excelente.

La serie también nos devuelve a las preguntas trilladas, pero erróneamente formuladas: Es la ciencia buena o mala? Son las armas buenas o malas? Este … – ojos que miran hacia arriba a la derecha y a la izquierda rápidamente- … pues “buenos” y “malos” son los humanos que son los que deciden qué hacer con ellas … #HeDicho!

(Spoilers alert con la escena de más abajo!!)

Orphan Black está disponible en Netflix.

Que tengas un gran día!

Los libros de Marie Kondo

Este post es para los que tienen algo o mucho de personalidad obsesiva (de otra manera, te va a parecer un horror). Si eres un poco maniático de la organización, te va a encantar mi nueva gurú.

Se llama Marie Kondo, es japonesa y organiza hogares de manera profesional. Tiene dos libros: The life -changing magic of tidying up, the Japanese art of decluttering and organizing (La Magia del Orden, en español) y Spark Joy, an illustrated master class to the art of decluttering and organizing (en español, La Felicidad después del Orden).

En mi opinión, el primero es el mejor libro de minimalismo que haya leído. Es divertido y ella es todo un personaje. El segundo, si ya es para minimalistas extremos. No se dejen llevar por su imagen tierna, ella es estricta!

Aunque debo admitir que cuando lei la parte en que dice que la ropa interior debería ser guardada en degradación de colores, puse la raya, y dije “hasta aquí!” mientras al mismo tiempo pensaba, “jaja, de verdad existe alguien más loca que yo!”

En mi opinión el tip más práctico de todos los que ella da, es el de doblar la ropa en tres y guardarla una al lado de la otra (no como usualmente hacemos, poniendo una camisa sobre otra, por ejemplo). De esa manera la ropa no se arruga, puedes tomar lo que quieras sin tener que estar moviendo lo de arriba, y además, tu closet se ve bello!

Ya saben, les recomiendo ambos libros, pero solo si tienes una pizca de OCD. Si ese es tu caso, vas a encontrar tu nueva adicción.

Que tengas un gran día!