Tips para simplificarse la vida

Algunas de las cosas que me han hecho la vida más fácil y sencilla últimamente son:

1- Tener la llave de la casa unida a la cartera por una cuerdita, y así no se me pierden más.

2-Poner un mueble para los zapatos en la entrada, para que los niños y no tan niños los dejen al llegar (no más zapatos regados por toda la casa).

3-Comprar un filtro de agua, ya que elimina la necesidad de botellones.

4- Colgar la ropa para que se seque directamente en sus ganchos y así se seca ya lista para el clóset.

5- Comer todas las noches dos ciruelas pasas y así olvidarme del estreñimiento.

6- Tomar todas las noches vinagre de manzana y así olvidarme de la colonitis (2 cucharadas de vinagre de manzana, jugo de medio limón, 2 cucharadas de miel, agua caliente). Puedes investigarlo, no me tomes la palabra pues no soy profesional de salud.

7-Poner nueces, cereal, etc., en frascos transparentes, a la mano.

8- Leer los comentarios y “me gustas” de este blog!! Jaja, no mentira, eso no me hace la vida más fácil, pero sí más feliz y quería incluirlo aquí.

Hasta la próxima.

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Orphan Black, una serie femenina y violenta

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Rachel, Alyson, Sarah, Cosima y Helena (en la imagen, de izquierda a derecha) son los personajes principales de la serie Orphan Black, en la que Sarah es la heroína estereotípica, huérfana y rebelde, que todos conocemos, pero que además tiene la originalidad de ser madre soltera. Por qué se parecen tanto entre sí? Porque son clones.

Haciendo todos estos roles y muchos más, se encuentra Tatiana Maslani, una canadiense que me ha dejado casi en shock con la calidad de todas sus actuaciones. Ella no solo hace que cada personaje hable, se mueva y se exprese diferente, sino que es muy frecuente que un personaje se haga pasar por otro. La complicidad que esto crea con la audiencia es fenomenal, a uno le provoca gritar a la pantalla, “pero cómo no ves que no es Alyson, es obvio que no es … sí, es cierto, hasta cambió el acento y la manera de moverse, pero no es!”

423 best images about Orphan Black...YUP! I'm obsessed! on Pinterest | Seasons, Actresses and Orphan

Una de las genialidades de esta serie es que te muestra cómo una persona tiene la capacidad de transformarse físicamente (particularmente las mujeres), por un lado, y por otro, que son tantas los personajes femeninos que aparecen, que uno no puede dejar de identificarse auque sea un poco con varios de ellos.

Cosima, buscando intelectualizar las situaciones, me recuerda a mi misma, pero también soy un poco Alyson, metida en el mundo de de sus hijos, y por supuesto, me gustaría ser tan valiente como Sarah. Me imagino que los productores hicieron bien su trabajo, no es extraño que los personajes con los que me identifico más, sean también los principales.

Al principio también añadí Rachel entre los clones importantes porque es la gran villana de la serie. Al principio uno la odia a morir, pero al final de la serie ya no tanto.

Helena, la psicópata asesina entrenada, es el personaje más extremo y controversial, y por lo tanto, el más interesante. En uno de los capítulos unos mafiosos amenazan con matar a los hijos de Alyson, y ella reacciona con una frase que se hizo famosa en internet: “You should not threaten babies” (No deberías amenazar a los bebés) con su fuerte acento ucraniano. Poco después los pobres mafiosos no la vivieron para contarlo. Sin ella, Orphan Black no sería lo mismo.

Esta serie es ciencia ficción, drama, acción y comedia, pero yo diría que sobretodo, es un programa femenino, pues los personajes más interesantes son todos mujeres (excepto, Felix, el hermano de Sarah, quien es divertidísimo y también aporta mucho).

Un programa muy femenino y al mismo tiempo, con mucha violencia… extraño, no? Sí, lo es, y la combinación resultó excelente.

La serie también nos devuelve a las preguntas trilladas, pero erróneamente formuladas: Es la ciencia buena o mala? Son las armas buenas o malas? Este … – ojos que miran hacia arriba a la derecha y a la izquierda rápidamente- … pues “buenos” y “malos” son los humanos que son los que deciden qué hacer con ellas … #HeDicho!

(Spoilers alert con la escena de más abajo!!)

Orphan Black está disponible en Netflix.

Que tengas un gran día!

Los libros de Marie Kondo

Este post es para los que tienen algo o mucho de personalidad obsesiva (de otra manera, te va a parecer un horror). Si eres un poco maniático de la organización, te va a encantar mi nueva gurú.

Se llama Marie Kondo, es japonesa y organiza hogares de manera profesional. Tiene dos libros: The life -changing magic of tidying up, the Japanese art of decluttering and organizing (La Magia del Orden, en español) y Spark Joy, an illustrated master class to the art of decluttering and organizing (en español, La Felicidad después del Orden).

En mi opinión, el primero es el mejor libro de minimalismo que haya leído. Es divertido y ella es todo un personaje. El segundo, si ya es para minimalistas extremos. No se dejen llevar por su imagen tierna, ella es estricta!

Aunque debo admitir que cuando lei la parte en que dice que la ropa interior debería ser guardada en degradación de colores, puse la raya, y dije “hasta aquí!” mientras al mismo tiempo pensaba, “jaja, de verdad existe alguien más loca que yo!”

En mi opinión el tip más práctico de todos los que ella da, es el de doblar la ropa en tres y guardarla una al lado de la otra (no como usualmente hacemos, poniendo una camisa sobre otra, por ejemplo). De esa manera la ropa no se arruga, puedes tomar lo que quieras sin tener que estar moviendo lo de arriba, y además, tu closet se ve bello!

Ya saben, les recomiendo ambos libros, pero solo si tienes una pizca de OCD. Si ese es tu caso, vas a encontrar tu nueva adicción.

Que tengas un gran día!

El otro lado de todos y cada uno de nosotros

 

 

 

 

La vida y la muerte nunca están en dos bordes de una cuerda mágica,

sino que hacen un palimpsesto infinito.

Life and death are never at two ends of a magical rope.

 They make an endless palimpsest.

Lidia Yuknavitch

The Misfit Manifesto

Palimpsesto: Manuscrito en el que se ha borrado, mediante raspado u otro procedimiento, el texto primitivo para volver a escribir un texto nuevo.

¿La autora quería decir que puede ser que esté escrito que voy a morir tal día, pero que la que escribe mi vida decidió que mejor no? ¿O que lo bueno, lo que hace disfrutemos la vida, puede ser borrado de repente, quedando un sentimiento de sufrimiento y muerte? ¿O que la vida y la muerte no están divididas, no son blanco y negro, sino que son como un manuscrito borroso, en donde a veces no se lee claramente, ni lo que hubo antes, ni lo que quedó después? O…

Lidia Yuknavitch ha tenido una vida muy dura. Pero cuando su bebé recién nacida murió, el dolor fue tan grande que no se pudo recuperar por mucho tiempo, y se convertió en homeless, una persona que duerme en las calles. Ella escribe en su libro:

Sospecho que hay escritores que no acudieron a la escritura como un método de sobrevivencia, para tallar un espacio en el mundo en donde pudieran encajar bien, pero yo no conozco ningún escritor así.

Yo pienso que la práctica artística es sobrevivencia.

Si pudiéramos aprender cómo escuchar a las personas de la calle, y si solo pudiéramos admitir que ellos son el otro lado de todos y cada uno de nosotros…

 

En su experiencia como persona de la calle, ella encontró muchos drogadictos, alcohólicos  y enfermos mentales, lo cual no sorprende a nadie. Lo interesante es que también consiguió que muchos de ellos habían tenido un pasado muy normal, con profesiones respetables, como médicos, abogados y profesores. Gente con familia y amigos, pero con un historial de sufrimiento inmesurable.

En otras ocasiones las personas que viven en la calle no han caido en un desasosiego espiritual, sino más bien económico. Las situación es tan fuerte que no les has quedado más remedio que vivir en la calle, pero siguen luchando. Personas que ayer se ganaban el pan de cada día trabajando, pero que en el presente no les ha quedado  más remedio que vivir en la calle. Las veo aquí en México en todas partes, siendo un caso especial para mí, el de los hondureños que pasan por esta ciudad en su camino a Estados Unidos. Los veo cuando piden ayuda en los semáforos: algunos llevan mantas enrolladas sobre sus mochilas, otros llevan una gran bandera de su país, la abren y sonríen. Yo les sonrío y a veces los ayudo. Me veo yo agarrando mi propia bandera y les deseo suerte. Les digo que son valientes y que sí pueden conseguir lo que sea por lo que estén luchando.

Cuando llevaba poco tiempo de haber llegado aquí, uno de ellos me dijo, mientras yo iba en el carro con la ventana abierta, estacionada, esperando el cambio de la luz roja:

-Yo tenía una gorra como ésa. – A lo que le contesté,

-¿Y qué pasó?

-Iba en el tren y se me cayó. Por eso me hice esto.- Señala el brazo izquierdo que tiene un yeso.

-¿Y dónde ibas en el tren? – Yo había visto un documental sobre La Bestia, la línea de tren de carga que lleva indocumentados a Estados Unidos en el techo.

-Arriba, claro.

El semáforo cambió y yo seguí mi trayecto. Probablemente él no iba a dormir en la calle esa noche, ya que aquí en Querétaro hay un albergue para personas sin casa (eso me lo contó otro de ellos con los que me había puesto a hablar antes).

Hace unos días unos muchachos que trabajan con la Agencia de la ONU para los Refugiados, ACNUR, se acercaron a mí  para hablarme sobre su trabajo ayudando a los refugiados de Siria. Yo les respondí que les deseaba mucho éxito y que recogieran muchos donativos, pero que yo quería preguntarles si sabían si México estaba dándole a los venezolanos el estatus de refugiados. El muchacho, muy empático, de repente se puso serio y me dijo: “tienes que ir a la COMAR (Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados) antes de que se cumplan los tres meses de haber llegado aquí. Ya nos han preguntado lo mismo varias veces”. A lo que yo les respondí: “muchas gracias, yo estoy bien, es por saber, porque hay muchos venezolanos llegando aquí”.

En alguna realidad de un universo paralelo o futuro, yo sí podría estar pidiendo esa información para mí. Todo lo que sube baja, y no sabemos hasta dónde puede llegar esa bajada, o cuán fuerte sería, o será. Como dice Lidia Yuknavich, esas personas de la calle, (o incluso, esos refugiados, añado yo) que nos parece que están en un mundo muy lejano, en realidad, son simplemente el otro lado de todos y cada uno de nosotros.

 

Libertad es riesgo

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Esa atractiva mujer con un tatuaje en el tobillo izquierdo, con tres pulseras de cordón en el derecho y otras tantas en las muñecas, de traje de baño negro, lentes de natación  y una gorra blanca, soy yo. Ya dejé de ser La Chica del Panda Tattoo (así se llamaba este blog en sus inicios) para ser La Nadadora del Tatuaje del Infinito (no, mentira no le voy a cambiar el nombre al blog). Ya es hora de enfrentar la realidad de que ya no soy más una chica, a pesar de que literalmente hablando siempre lo seré (mido 1.53 m, casi del tamaño de Lady Gaga). También es hora de enfrentar la realidad de que no tengo a nadie que me diga que soy bonita, o que me diga cualquier otro piropo, así que me toca a mí.

Una vez leí que podíamos entender la necesidad de poner límites a nuestros hijos, si considerábamos el siguiente experimento. En la primera parte, unos niños jugaban en un parque infantil, dentro de una cerca que rodeaba los juegos. En ese caso, muchos de los niños llegaban hasta la cerca y jugaban allí, o corrían desprecupadamente por todas partes, siempre dentro de la cerca. En la segunda parte del experimento, quitaron la cerca. Lo que hacían los niños entonces eran quedarse en los juegos, sin aventurarse a ir a más lejos.

Ahora que estoy separada, me siento como esos niños que siempre habían jugado dentro de la cerca, pero que de repente se la quitaron. Excelente, ahora tengo toda libertad, y hay un infinito de posibilidades. Pero al mismo tiempo no sé qué hay allá afuera, y mi instinto es quedarme cerca de los juegos. Poco a poco estoy haciendo expediciones para ver qué es lo que hay más allá. Me acerco a un árbol, lo analizo, le tomo fotos, ¿Será seguro encaramarse en él? Me regreso a los juegos. Salgo otra vez, me meto en unos arbustos ¿Tendrán espinas? Y  me devuelvo otra vez. Salgo a correr y de repente pienso, “mejor voy más lento, no vaya a ser que aparezca un precipicio que no haya visto y me caiga”.

Justo hoy leí, en un comentario que me dejaron, esta frase: “riesgo es libertad” a lo que yo le contesté, “y viceversa,  libertad es riesgo”. Sé que para muchos que ya han estado jugando allá afuera por mucho tiempo,  no entienden por qué no aprovecho mi recién adquirida libertad para salir a volar o correr. Se les olvida que hubo una época, hace mucho tiempo, cuando tampoco sabían qué había allá afuera, y que les tomó tiempo explorar y saber por dónde era conveniente meterse y por dónde no.

En esas estoy yo ahora, aprendiendo por dónde y hasta dónde puedo llegar. Así como me tengo que inventar nuevos sueños para suplantar los que se me cayeron, también tengo que hacer el papel de ser mis propios padres y averiguar dónde están mis nuevos límites, para así poder aprovechar mi nueva libertad, sin ansiedad.

La Gran Escritora

A veces no creo en mí misma. Leo y oigo toda esas frases que dicen “cree en ti mismo” (creo que incluso yo misma las he escrito) y pienso, “no. Es que no”.

Es muy fácil creer en uno mismo cuando todo está bien. Pero cuando no, hay que agarrarse de algo más.

A mí no me ha quedado otra alternativa que creer en algo más grande que yo. Es ese Algo que todos sabemos de qué se trata, y al que le hemos puesto muchos nombres.

Cuando vi la película Happy Feet, quedé fascinada con el hecho de que los pingüinos tenían su propia religión, y que Dios era llamado “El Gran Pingüino”. Genial. Yo también necesitaba a un Dios a mi imagen y semejanza. Así que desde hace rato llamo a Dios, cuando rezo, “La Gran Escritora”.

La Gran Escritora, como se imaginarán, va escribiendo mi vida, y yo voy hablando con ella mientras tanto, opinando dónde tenemos que darle más fuerza a la narrativa, cuándo deberíamos poner más acción, dónde hay reforzar el misterio, cuándo dejamos que la historia se ponga triste, etc. Pero además, la Gran Escritora también ME LEE.

Cualquier lector de ficción sabe cuáles son las implicaciones de lo que quiero decir, pero aclaro, por si no eres de ese tipo de gente. Cuando uno lee de verdad, uno siente todo lo que el protagonista siente, vive todo lo que él hace, llora cuando le pasan tragedias y hasta grita de alegría. Eso no sucede con todos los libros, pero cuando nos enganchamos con uno que nos encanta, vivimos a través de los personajes, como Bastián, cuando leía la historia de Atreyu, en la Historia Sin Fin.

Pues así mismo la Gran Escritora vive todo lo que yo vivo: llora cuando yo lloro, ríe cuando yo río. Por eso, aunque he tenido muchos momentos en que me he sentido sola, en las noches, antes de dormir, usualemente me acuerdo de que no lo estoy. Hay alguien allá arriba, leyéndome, acompañándome. Nunca estoy sola.

Así que cuando no creo en mí, creo en la Gran Escritora. En realidad, siempre creo en ella, porque ya tengo bastantes años vividos como para saber que aunque me sienta en la cúspide de la vida, todo  lo que sube baja, así que es mejor creer en algo que siempre sea constante (ya sea que en un momento específico crea en mí, o no).

Por cierto, la Gran Escritora se ve como Emma Thompson en la película Stranger than Fiction, en la que uno de sus personajes es real y la busca para convencerla de que no lo mate.

Hoy la Gran Escritora tenía ganas de bromear conmigo. Me vine a un parque que está cerca de la casa, me quité las sandalias, y me senté en el pasto a oír música y a terminar este texto.

Un hombre como en sus veintes se acercó a mí y me preguntó que si podía hablar conmigo. Nos ponemos a conversar y me cuenta que trabaja y estudia … en comercio internacional (lo que estudió y en lo que trabaja mi esposo).

De verdad Gran Escritora? Te estás riendo?! Te quedó muy divertido, jaja.

Pues sí me hiciste reír. Gracias.

Abriendo un nuevo capítulo de vida

Me separé de mi esposo y por eso no me habían visto por aquí desde hace bastante tiempo. Se me destrozaron 18 años de esperanzas y sueños, y no tenía ganas de escribir.

Ya hoy, 17 de abril de 2018, he decidido regresar al blog. Voy a continuar hablando sobre creatividad, optimismo, ser padres, minimalismo, sencillez, estilo de vida responsable hacia nuestro planeta y sobre la aventura de ser una nómada terrícola.
 Hasta ahora no he hablado de mi esposo, y voy a continuar sin hacerlo. Lo que sí quisiera dejar claro es que esta separación es para siempre, no hay vuelta atrás. De hecho, recomenzar este blog es la apertura oficial de un nuevo capítulo de mi vida.

Quisiera dar las gracias a mi amiga y artista Luli Trujillo por enviarme este maravilloso video sobre creatividad que quiero compartir con ustedes (al final del post). Según este, solo el 2 – 3 % de los adultos somos creativos. Somos unas privilegiadas Luli!

Mis hijos están bien. Una separación nunca es fácil, pero cuento con los niños más resilientes de la Tierra. Yo me he tenido que inyectar coraje a fuerzas para reemplazar todas las energías que se me han ido de tanto llorar. Pero aquí sigo, vivita y escribiendo!

La vida en esta Tierra es un privilegio y quiero seguir compartiendo en este blog los apuntes que voy tomando de ella. Sin embargo,
 todos necesitamos un empujoncito. Motívenme un poquito dejándome “me gustas” , compartiendo este post y tipeando sus comentarios. Les estaré eternamente agradecida.

Les deseo que tengan un maravilloso día, y si, como yo, ven que sus sueños se desbaratan, tómense un tiempo para recomponerse y comiencen a inventarse otros. La esperanza de un futuro mejor es lo que nos mueve a seguir caminando. Si no la tenemos, hay que inventarla!