¿Cuál es mi prioridad?

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En estas vacaciones de navidad, a pesar de haber tratado de mantenerme enfocada, y de simplificar mis actividades diarias, mi atención estaba dispersa en muchas direcciones, y casi se me olvida una cuestión muy importante. Una cuestión que es parte de la magia de esas fechas, parte de la fantasía con la que quiero que mis hijos crezcan.

Ese es el asunto de ser madre. Ese detalle que casi se me olvida, es algo tan pequeño en contraste con los problemas “de verdad” (enfermedades, problemas económicos, etc.) que hay que verlo con lupa. Lo que pasa es que ese asunto X, o cualquier otro asunto “de niños”  es como ellos, crece. Entonces, la misma situación que para un adulto es algo pequeño, que se olvida ese mismo día, para un niño es algo grandísimo, y puede marcar su vida, para bien, o para mal.

La casi metida de pata fue un recordatorio de que mis hijos son mi prioridad. Todo lo que no sea mis hijos pasa a segundo plano, no intencionalmente, sino porque no tengo más remedio.

Trato de balancear todas las bolas en el aire, como todas las mamás; pero si se me caen una, o dos, o más, usualmente es por estar  atajando las dos más importantes, que son las que no puedo dejar caer bajo ninguna circunstancia (mis hijos). Así mismo, para no dejar caer esos asuntos “de niños”, tengo que concentrarme en mí también, para no perder el equilibrio.

Después de haber escrito lo anterior, esperé unas horas, lo edité. Pero no estaba segura del resultado. Así que pensé: tengo que  hacer distancia mental de este post y volver en un rato para poderlo leer más objetivamente. Voy a Ted.com y le doy a la primera charla que veo, de cinco minutos. Por casualidad, la persona que hablaba en ella, estaba en sintonía con lo que estoy escribiendo aquí.

Decidí dejar el post como está ahora. Y si tienen cinco minutos y les da curiosidad  la charla, aquí les dejo el link. 3 things I learned while my plane crashed (Ric Elias, 3 cosas que aprendí mientras mi avión se estrellaba).

Por Michelle Lorena Hardy  – Chicadelpanda.com

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Los “asuntos de mujeres” son de todos

Los asuntos que tienen que ver con los niños, la planificación familiar y el aborto, son, supuestamente, asuntos “de mujeres”.

Cuando yo vivía en Guadalajara, México, la señora que trabajaba conmigo en la casa tenía siete hijas. “¿No ha usado anticonceptivos?” le pregunté una vez. “Sí, pero a veces se me olvidaba”, fue la respuesta. Al esposo no le gustaba eso del preservativo. “Por un tiempo usé una t de cobre, pero me la tuvieron que quitar”, me aclaró. Su mamá, sin embargo, había parido veinte hijos. Sí, leíste bien, “20”.

En Guadalajara, muchas personas de mi generación, o de la generación anterior – e incluso de mi mismo nivel social- venían  de familias numerosas, de 8, 10 o más hermanos (al principio cuando me lo decían, ponía cara de sorprendida, hasta que poco a poco me di cuenta que era algo muy normal).  Una vez le pregunté a una señora, la cual tenía 13 hermanos: “¿Cómo hacía tu mamá con tantos hijos?”Comíamos frijoles todos los días, y cuando mi mamá lavaba la ropa, la dejaba en un montón y uno tenía que ir a buscarla uno mismo”, fue su respuesta.

Pienso que debemos conversar tanto con  nuestros hijos como con nuestras hijas, no solo sobre cuestiones de sexualidad, sino también sobre “niños, planificación familiar y aborto” (con información acorde a su edad, por supuesto). ¿Cuáles son tus puntos de vista al respecto? ¿Cuáles son las opiniones de tus hijos?

@chicadelpanda

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“Amo ser una chica, soy una criatura emocional”

Me estoy secando las lágrimas de emoción que me sacó Eve Ensler en Ted.com India, quien es la que escribió The Vagina Monologues. Esta mañana tenía un pocotón de ideas e imágenes en la cabeza que no lograba poner en orden:  la mujer que pasó dos años encaramada en un árbol para que no lo cortaran, el libro de ficción de Italo Calvino Il barone rampante en que un hombre vive toda su vida trepado a los árboles sin bajarse, el estado de California que sacó una ley para cobrar  0.05 $ por bolsa plástica en los supermecados, y cómo explicar que las pequeñas acciones sí cuentan, no solo las grandes, porque en realidad grande o pequeño es una cuestión de la regla que escojas para medir, o con qué decidas comparar; que el amor es más importante que las estadísticas. ¡Suficiente! No sé ordenar todo esto, voy a buscar inspiración y me encontré con este maravilloso video: Eve Ensler – Embrace your inner girl

Eve, que ha dado la vuelta por el mundo, que ha estado en el Congo, en Kosovo, en Afganistán … que ha oído de primera mano las historias más aterradoras de maldad y violencia, viene con este mensaje, tanto a hombres como a mujeres: abraza a tu chica interna.

Quiero que imaginen -dice Eve, más o menos – que  en algún momento en la historia, una célula que todos tenemos, o grupo de células, son las células de niñas, que son fundamentales para la evolución de nuestra especie y  la continuación de la raza humana. Pero que en un momento de la historia, un grupo de personas que querían apoderarse del mundo, comprendieron que para hacerlo había que suprimirlas, oprimirlas, socavarlas, malinterpretarlas y  comenzó el proceso de matar estas células (esto fue lo que hizo el patriarcado).

Esas células que quisieron destruir son esenciales para la conciencia colectiva, para la sabiduría… quiero que imaginen que esta célula de niña es compasión, empatía, pasión, relación, intuición, emociones. Pienso que todo el mundo ha sido criado para no ser una chica. Es precisamente eso, suprimir emociones, suprimir sentimientos, lo que nos ha conducido al mundo que tenemos hoy, en donde tenemos las formas más extremas de violencia y de pobreza, genocidios, violaciones masivas. Hemos suprimido nuestra célula de niña, y ya no sentimos lo que está pasando.

Luego Eve pasa a nombrar a muchachas de la vida real, con  una serie de historias que son una mezcla de horror e inspiración. Entre ellas (¿estamos conectadas?) la de la chica que no se bajó del árbol, o el de la niña en África que caminó dos días sola por la sabana porque se había escapado de su casa, ya que iba a ser mutilada, vendida y obligada a casarse. Al final de la charla ella hace un monólogo de una chica que se llama Soy una criatura emocional, que fue el que me hizo saltar las lágrimas. Aquí les copio lo que más me impactó:

“Las cosas no vienen a mí como teorías intelectuales o ideas duras. Amo no tomar cosas a la ligera, todo es intenso para mí. Estoy conectada a todo y a todos. Nací de esa forma. Estos sentimientos me hacen mejor, me hacen presente. Hay una manera particular de saber, que parece que las mujeres con más edad han olvidado. Sé que hemos llevado la Tierra demasiado lejos. No me dijas que no llore, que me tranquilice, que no sea extrema, que sea razonable. No le dices al Océano Atlántico que se comporte. Yo amo, escúchame, amo, poder sentir los sentimientos que están dentro de ti, aun si detienen mi vida, aun si rompen mi corazón, ellos me hacen responsable. Y AMO, me ¿me oyes? AMO AMO ser una chica”.

Yo también AMO, AMO ser una chica …

Por Michelle Lorena Hardy  –  Chicadelpanda.com

El colegio de mi hija y su célebre exalumna

Es verano aquí en Santiago, Chile y la gente empieza a ser más amable, uno se da permiso para relajarse, los días comienzan  a las 6 am y terminan a las 9 pm (o 21 hrs, como se dice aquí), todo es verde claro y yo me siento más en casa, más pez en el agua. Como si más bien  yo, el loro, decidiera quitarse el smoking y mis vecinos pingüinos decidieran disfrazarse de loros. Un buen cambio para mí.

El calor me pone de buen humor y me ha recordado una de las cosas que me gustan de Santiago y de la cual me siento muy agradecida. Es el colegio La Maisonnette de mi hija. Cuando estábamos buscando colegio para ella, queríamos que fuera bilingüe, mixto y que no fuera de monjas ni curas. Sin embargo, nos encontramos con que no hay bilingües (sino full time english, con una materia de español), y los pocos colegios mixtos que se encontraban cerca no nos gustaron. Lo que sí conseguimos fue el tercer requerimiento, un colegio que no fuera de monjas ni curas (aunque sí era católico, con una clase de religión).

Para mi gusto, La Maisonnette era demasiado femenino, todo niñas -rosado – rojo, me daba miedo que cayera en machismo. Así y todo, la inscribimos y hasta ahora ha sido una de las decisiones más felices que hemos hecho. El colegio es famoso por sus programas de arte y talleres, que ellos llaman academias y, aunque no sé qué tan bueno sea para una niña con ganas de jugar fútbol,  para mi hija, que le encanta pintar y bailar, ha sido maravilloso. Académicamente hablando, estamos muy satisfechos también.

Y además (no puedo dejar de presumir, ya que llevo como dos semanas pensando si  pongo esto,  o no, en el blog, pero me disculpan, va más allá de mí les tengo que contar). Hace unos días me enteré que ¡Isabel Allende estudió allí! Resulta que en un periódico de Santiago publicaron la lista de las 100 mujeres líderes de Chile, y  como veo que hay algunas egresadas de la Maisonnette, me  meto en la página web  a averiguar quiénes son… ¡Sorpresa! Dice en la página del colegio, muy humildemente, que Isabel Allende “dio sus primeros pasos de educación formal en el colegio”.  Me hizo sentir más cerquita de mi adorada escritora y muy orgullosa de mí, claro,  por mi buen sexto sentido escogiendo el colegio, jajaja.

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Las memorias de una bebé

Mi hijo de año y medio encontró el zapato de una Barbie de su hermanita,  y se lo trató de poner él mismo. La situación me pareció más loca que de costumbre ¡Qué cuchi! dije, pero al mismo tiempo estaba consternada.

Hoy leí esto que escribí a mi hija mayor cuando ella tenía dos años…

Cuando estábamos poniendo el nacimiento, y  te estaba explicando que íbamos a hacerle una casita al Niño Jesús, tú saliste corriendo  a buscar tu cobija para hacerle una casita,  como la que te hace tu papi, como si fuera una tienda de acampar. Luego trataste de abrigar al Niño Jesús con ella… el único detalle es que el Niño Jesús era de 5 cm y la cobija era para una persona normal.

 Cuando fui a comprarme unos zapatos, tú te empeñaste en probártelos también, y cuando por fin me los compré, no hubo manera de sacarte de la tienda sin que los tuvieras puestos. Estuviste caminando por todo el centro comercial con mis zapatos nuevos, hasta que te cansaste. 

Solo han pasado cinco años de estas anécdotas y ya se me habían olvidado por completo. Creo que fue buena idea anotarlas, así, un poco a lo loco.  En el momento que ocurren los momentos especiales, estos parecen inolvidables, pero no es así. El poder echarle cuentos a mi hija de cuando era bebé, así como mostrarle videos y fotos de esa época, ha ayudado a mitigar los celos, porque aunque tiene casi siete años, no se quiere quedar atrás en ser divertida. Además, es muy sabroso leer las memorias de una bebé.

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Lo que no sabías sobre el Dalai Lama

Destructive Emotions: A Scientific Dialogue with the Dalai Lama

El Dalai Lama nunca ha pasado un día completo con un niño. Así lo dijo él mismo a Daniel Goleman cuando éste estaba haciendo su investigación para el libro Destructive Emotions: How can we overcome them? Me quedé congelada y un grandísimo orgullo me invadió. ¿De verdad? Increíble. Perdón, yo soy increíble, jeje, así como las mamás, papás y personas que tienen a su cargo niños (o por lo menos han pasado un día entero con uno, o dos, o diez). Así cualquiera… jaja, no, mentira, estoy bromeando, el Dalai Lama está entre las personas que más admiro. Solo quería comentarles esto, pues sé que muchos y muchas de ustedes necesitan que se les recuerde que no cualquiera se mete en este importantísimo –  y muchas veces difícil – asunto que es criar a un niño.

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