Mi Credo

Av. universidad

Creo en el amor, el pegamento que lo une todo, lo que conocemos y lo que no sabemos que existe.

Creo en Dios, o la Diosa, quien me creó, me cuida, y no tiene sexo.

Creo en la tolerancia, el asidero del respeto.

Creo en la amabilidad, fuente de alegría rutinaria.

Creo que el valor de un ser humano, reside en simplemente serlo.

Creo que lo que define a una persona, son sus principios.

Creo que todos tenemos el derecho de vivir en dónde, y cómo, más nos guste.

Creo que ser mamá, es una vocación.

Creo en el poder infinito de las palabras.

Creo en la simplicidad voluntaria, como la ruta para domar la complejidad de mi mente.

Creo que los humanos somos al mismo tiempo, importantes e insignificantes.

Creo que mientras esté respirando, sigo ganando este gran juego que se llama vida.

Creo que cuando mi cuerpo muera, mi alma seguirá viviendo,

y que cuando eso pase, me enteraré del sentido, de todo lo que hoy no entiendo.

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Freno de mano

Hoy quiero que esperen por mí.

Otra yo

 corría  tras el mundo.

Hoy quiero que él

 espere por mí.

Que espere como un cuadro

(amarrado al techo, porque no hay paredes)

En un salón.

En una atmósfera.

Por un total

 de unos larguísimos

 7 minutos…

quiero que el mundo

espere por mí.

Por Michelle Lorena Hardy – Chicadelpanda.com

El espíritu inconquistable

Qué alegría haber podido disfrutar de una excelente película que además  conecta con lo que estamos viviendo: Suráfrica, el mundial, el espíritu de competición. Mayor suerte todavía si es con Matt Damon y Morgan Freeman. Es la película Invictus, dirigida por Clint Eastwood, basada en hechos reales: de cómo Suráfrica, recién salidita del Apartheid, ganó el mundial de Rugby de 1995, en contra de todos los pronósticos.  Imagínense lo buena que es la película, que yo, que usualmente no tengo ningún interés particular por lo deportes, terminé fascinada. Aunque debo decir que lo que más me conmovió fue, por un lado, la astucia política de Mandela, o Madiva (su nombre de clan) y por otro, su capacidad de liderazgo, de inspirar a los demás. En palabras de Mandela (en la película):

 “How do we inspire ourself to greatness when nothing else will do?”  (¿Cómo nos inspiramos para ser grandiosos cuando más nada funciona?), y continúa: “a veces utilizamos el trabajo de otros. Cuando estaba en la cárcel encontré inspiración en un poema victoriano”. Dicho poema lo escribió  William Ernest Henley (1849–1903)  y se llama Invictus . Estos son los versos que ponen en la película:

I thank whatever gods may be,

for my unconquerable soul.

I am the master of my fate.

I am the captain of my soul.

(Agradezco a cualquiera de  los dioses que existan, por mi alma inconquistable. Yo soy el dueño de mi destino. Soy el capitán de mi alma).

Y así hoy despierto con la esperanza de que si ellos han podido avanzar a pesar de tanto odio… entonces nosotros también. Quién sabe, a lo mejor vivamos para ver un Mundial Venezuela 2030.

 

Por Michelle Lorena Hardy – Chicadelpanda.com