Una serie de eventos afortunados

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“¡Vamos! ¡Positiva! ¡Que vas a salir bien!” me dijo una persona desconocida esta mañana. Así se cerraba un ciclo de eventos muy afortunados que me ha ocurrido estos días.

Anteayer fui a la Feria Internacional del Libro de Panamá, y me ocurrieron un par de cosas curiosas: conseguí el último ejemplar que quedaba de un libro que está muy popular por aquí (Yo Maté a Sherezade de Joumana Haddad). Luego, en el stand de Eco Creando,  compré una cartera hermosa que necesitaba desde hace rato y que no había comprado aún, por no haber conseguido nada realizado con conciencia ecológica. La cartera es hermosa, y además,  hecha de materiales reciclados. Perfect.

Otro evento muy afortunado fue haber asistido a la charla de la chef Verónica Vélez- Burgess, llamada Vida extraordinaria: realiza tu sueño. Con mucho carisma y entusiasmo nos habló sobre su experiencia viviendo en diversos países (como por ejemplo, cuando trabajó como antropóloga en África), y de cómo un día cualquiera viendo televisión, cuando vivía con su esposo e hijo en Trinidad y Tobago, propuso la idea de irse a París a estudiar en la famosa escuela Le Cordon Bleu en Paris. Algo que parecía imposible, se hizo realidad con una mezcla de gran motivación personal y  el  apoyo de sus seres queridos. También habló de diversos temas muy interesantes, pero el  mensaje que se me grabó fue: “Life as a couple is adventure, and if you follow each other’s dreams, you’ll have lots” (la vida en pareja es  aventura, y si siguen los sueños de cada uno, tendrán muchas).

El otro evento afortunado fue que durante la charla tuve una de esas magníficas oportunidades de compartir con personas con su propio motor interno; ese tipo de personas energéticas que van hacia donde les provoca ir en la vida, sin importar lo que digan las señales de tránsito del camino. Mmm … qué peculiar me salió esta metáfora. Es que esta mañana me saqué (¡por fin!)  mi licencia de manejar panameña. Allí fue donde me dijo el señor que alquilaba carros para hacer el examen práctico (sin ningún motivo particular más allá que el de enviar buena vibra, ya que yo tenía mi propio auto) la frase con la que empecé este post … y con la que voy a terminarlo también:

“¡Vamos! ¡Positiva! ¡Que vas a salir bien!”

Chicadelpanda.com

@chicadelpanda

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La basura no se debe ver

http://www.elsiglo.com/mensual/2012/10/24/inicio.asp

Entonces comprendí que cada animal que vemos en la calle está lleno de plástico.

Clementine Pauws , Presidente de Karuna Society.

Documental The Plastic Cow (La vaca plástica)

¿Qué fue lo que vio Clementine Pauws para decir esto? En el refugio para animales que maneja en India, se hacen cirugías a vacas que previamente han estado libres en las calles y que han comido la basura que han encontrado. Aunque se ven gordas, no lo están: 50 kl de plástico es la cantidad promedio de plástico que se extrae de cada vaca en cada intervención quirúrgica.

Ahora traigamos el asunto de la basura más cerca, aquí en Ciudad de Panamá. Aquí también se encuentra basura en casi todas las calles. Pero lo grave no es la basura que el peatón o el conductor tira en la calle indiscriminadamente. El problema es que la costumbre  es almacenar las bolsas de basura de los gigantescos edificios, de los negocios y de las casas en la acera, ya sea en el piso, o dentro de unas cestas de metal que no son reales contenedores, pues la basura queda expuesta, y aunque los perros no la alcanzan en los contenedores de forma de trofeo, sí la alcanzan los pájaros, atrae ratas y se crea un horroroso espectáculo visual acompañado de olores fétidos.

Pero el asunto no se queda allí. Esa costumbre de dejar la basura en la acera hasta que vengan a buscarla es un problema de salud pública y un problema de crueldad animal también. Los animales comen la basura contaminada y van a diseminar los gérmenes a otras partes (problema de salud pública) o se enferman o mueren (crueldad hacia los animales).

Este problema requiere intervención del gobierno con reglas claras que prohíban el almacenamiento de basura en la acera por un lado, y que implementen horarios fijos de recolección por otro. Clementine Pauws dice los animales no deberían estar expuestos a la basura que nosotros producimos. Pues por extensión podemos decir que los ciudadanos que caminamos por la ciudad mucho menos.

Yo entiendo a la gente que  va caminando y bota la basura en la calle (aunque no la justifico). Me he puesto en sus zapatos: vengo en un bus desde bien lejos, con mi jugo en la mano, y aunque veo un pipote de basura por allá a cuadra y media, prefiero botarla aquí mismo porque:

Primero, aunque camine la cuadra y media para llegar al pote de basura, la calle en donde estoy ya se ve fea por todas las bolsas de  basura depositadas en la acera por los edificios, casas, restaurantes y tiendas;

Segundo, lo más probable es que ese pipote esté lleno ya, y esté rodeado de basura en el piso, así que ¿para qué hacer el esfuerzo?

Tercero, nadie me ha enseñado que si no hay dónde disponer de la basura adecuadamente (porque el pipote esté ya lleno, por ejemplo) debo cargar con ella hasta que consiga dónde hacerlo.

Cuarto, ¿por qué no dejar basura en la calle, si hasta los mismos empleados del aseo van dejando las bolsas blancas llenas de basura en el medio de la acera?

La cuestión es: el gran problema de la basura en Ciudad de Panamá NO  es la gente que tira basura en la calle.  El gran problema es que la basura que sale de los enormes edificios, casas y negocios, es almacenada en la acera y queda expuesta a todo el mundo hasta que el camión de la basura se le ocurra llegar.

Por supuesto que todos podemos aportar para solucionar este problema. Sin embargo, el que tiene el sartén por el mango es el gobierno, que es el que tiene que decidir meterle recursos económicos y humanos a este asunto, así como implementar horarios fijos de recolección  y poner multas a los edificios, casas y negocios que almacenen basura en la acera. Con legislación adecuada y  horarios confiables la población podrá (y deberá, en cumplimiento de las normas) sacar la basura solo cuando el camión pase.

Como dicen en el documental The Plastic Cow, no hace falta que uno sea amante de los animales para darse cuenta que eso (que un animal muera por ingestión de basura plástica) está mal. Ninguna ciudad debería tener bolsas de basura en las aceras. La basura no se debe ver.

Por Michelle Lorena Hardy  –  Chicadelpanda.com

Música y ecología ¡Una buuulla!

Algo que me emociona mucho es ver a gente que no tiene nada que ver con ecología a nivel profesional, pero que se enganchan con el tema y ponen manos a la obra. Es el caso de Roba Morena, quien es cantante, y además, el motor detrás de Yo Reciclo, unas ferias que se realizan en Panamá, en donde la diversión y la satisfacción de hacer algo bien, se juntan.

En su charla de TedX Panamá, él dice que la importancia de nuestras acciones se basa en que pueden tener un efecto dominó: uno inicia algo, y no se sabe a dónde va a ir a parar, qué consecuencias va a tener.

Uno de los efectos dominó de sus acciones es que esté yo aquí escribiendo este post para que vayan a reciclar,  y si están en Panamá, para que vayan a las Ferias mensuales, no solo a reciclar, sino a pasar un buen rato también (más abajo pueden ver dónde es,  qué materiales pueden llevar, y cómo deben hacerlo). Para terminar, hagámoslo igual que lo hizo él en su charla:

“¡Una buuuulla! ¡Qué preeeety! 

Tu dominó va a caer, (porque sí va a caer) 

¿En qué feeling, cómo, quieres que tu dominó caiga?

Toma acción”.

@chicadelpanda

 Chicadelpanda.com

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Somos compradores de basura

http://unconsumption.tumblr.com/tagged/cartons

Estoy buscando ideas sobre qué hacer con los envases de plástico, cartones, etc, que usualmente van a la basura. ¿Se les ha ocurrido que esos envases son propiedad de uno? Pagamos por ellos ¿No? Es bueno que empecemos a considerar, cada vez que vamos a comprar algo, que no sólo estamos comprando ese algo, sino también el envase, el empaque y la bolsa en que viene. Si no usamos el envase, el empaque y la bolsa, y los botamos a la basura, pues estamos comprando basura. Es como absurdo… comprar… basura ..hmmm… eso es lo que hacemos con gran parte de nuestro dinero que tanto trabajo ha costado ganarse: comprar basura… hmmm…

Conseguí una página llamada Unconsumption ¿Qué es eso? Significa  -según palabras de ellos, y traducido  por mí- la emoción de encontrar un nuevo uso a algo que estabas a punto de botar. En otras páginas de internet, se le llama upcycling o sobreciclaje a este proceso.

Un dato práctico de quien les habla: en caso de que las calcomanías o stickers de los envases no salgan con facilidad, con dejarlos sumergidos en agua por un tiempo (usualmente yo los dejo remojando durante la noche) se soluciona el problema. En mi caso, generalmente reúso los envases de plástico transparentes que tienen boca grande para poner cosas sueltas, como juguetes pequeños, por ejemplo.

Aparte de buscarle las cinco patas al gato a cada cosa que compramos, también podemos dejar de comprar basura. Por ejemplo: usar las servilletas de tela que tenemos, en vez de comprar nuevas de papel. Coser el hueco a la media o calcetín, en vez de salir a comprar un par nuevo. Salir de casa con una botella de agua reusable para no comprar basura de plástico en la calle (quise decir, para no comprar una botellita de plástico que uno se toma en dos minutos y se convierte en basura por 500 años). O inscribirse en un curso de algo que siempre quisiste hacer, en vez de sucumbir ante la cosa X que viste en la vitrina y que es tan cuchi, pero que viene envuelta en papel, cartón y plástico y que probablemente usarás cuatro veces en tu vida.

En la página Unconsumption encontrarás muchas ideas más. Espero que te sean útiles y sobretodo, que las disfrutes.

Por Michelle Lorena Hardy –  Chicadelpanda.com:

Londres 2012 es la más sustentable de las olimpíadas

“Londres 2012: ¿Qué tan verde es la Olimpíada más sustentable de la historia?” dice el artículo de The Telegraph que acabo de leer. Resulta que los organizadores hicieron un gran esfuerzo en poner su grano de arena (o estadio olímpico) para salvar el planeta.  El artículo que mencioné les da medallas por desempeño. Aquí les nombro algunas:

Construcciones: ORO por el uso de acero reciclado de tuberías viejas y por el uso de madera proveniente de fuentes sustentanbles. Si quieres ver las imágenes de Inhabitat, design will save the world, aquí te dejo el link  The top 6 green buildings at the 2012 London Olympics

Patrocinio: BRONCE porque aunque muchos patrocinantes son grandes corporaciones como Dow chemicals y Adidas, que han sido acusados de abusos de derechos humanos, también hay otras que demuestran que las corporaciones pueden liderizar el camino en otros aspectos, como por ejemplo en la reducción de energía, con los híbridos BMW utilizados para transportar a los atletas.

Comida: ORO, pues aunque se critica la apertura de un Mc Donalds gigantesco, ellos solo proporcionan 10 % de la comida, y todos los restaurantes firmaron una Food Vision que implica que sus ingredientes deben ser  locales. En otras palabras, todos, incluso Mc Donalds, han tenido que esforzarse en que su carne, huevos, etc, sean británicos. Lo más sorprendente es que los huevos tienen que ser free range eggs, es decir huevos de gallinas que andan libres y no enjauladas.

Como ejemplo, vean las fotos. A diferencia de las que andan libremente, las enjauladas (que son las que producen los huevos que se venden comúnmente en los supermercados), no pueden moverse, lo que las  enferma – les da osteoporosis – y las pone agresivas, por lo que para evitar que se hagan daño unas a otras, es usual que les corten  los picos.

Para la lista entera de medallas les dejo el link del artículo,

Mmmm… ¿ y qué medalla me voy a ganar hoy ? How green are the most sustainable Olympics ever

Por : Michelle Lorena Hardy – Chicadelpanda.com

El colegio que se hizo con contenedores

Estaba buscando ejemplos de sobreciclaje (upcycling) y me encontré con la reutilización de contenedores de transporte en la industria de la construción … y  me acordé que no les había hablado del colegio en que estuvo mi hija en Guadalajara, México, pero ¡Por favor!

El colegio se llama Greenlands School y está hecho casi en su totalidad por contenedores. En este  link lo nombran como ejemplo.

La directora nos había dicho que no había sido nada fácil conseguir los contenedores, pues estos tenían que pasar cualquier cantidad de inspecciones, sellos, pruebas, etc, para demostrar que nunca habían transportado cargas tóxicas, por ejemplo, y que estaban aptos para ser utilizados en la construcción de un colegio. También pusieron techos de pasto que ayudaban a controlar la temperatura dentro, y los salones (los de pre-escolar por lo menos) tenían en una de las paredes más grandes, una ventana de vidrio gigantesca en forma de círculo -que ocupaba casi toda la pared – y que daba hacia una área verde, por lo que parecía que los niñitos estuvieran recibiendo clases en un jardín.

La primera foto es del salón al que iba mi hija, la segunda es del exterior de un salón de primaria, y la última es del área de pre – escolar. Los disfraces de los niñitos se debían a la celebración del Día de la Madre y de Navidad, respectivamente. Espero que les sirva de inspiración ; ).

Por: Michelle Lorena Hardy – Chicadelpanda.com

Lo que hicieron las mamás de estas mujeres increíbles

¿Qué tienen en común Wangari Maathai, Julia Butterfly Hill y Annie Leonard? Tres cosas, por lo menos :

1- Un gran amor por la naturaleza y por la humanidad, que se ha reflejado en su forma de vivir.

2- Haber sido el blanco de muchos insultos y amenazas debido a sus creencias y acciones.

3- Haber tenido unas madres  que les dejaron huellas insospechadas.

Wangari Maathai cuenta que su mamá era la encargada de sembrar  y cocinar en su casa,  ya que tenían una economía de subsistencia. Lo que sembraban era lo que comían, así que no sorprende  que Wangari haya entendido rápidamente, que el problema de desnutrición infantil que estaba sufriendo su país, estaba relacionado con el medio ambiente.

Cuando Wangari era niña, casi no pasaba tiempo dentro de su casa, pues los niños casi siempre estaban afuera. Su mamá la hizo a cargo de un pedazo de tierra para que ella lo sembrara y  cuidara. Ella describe en su libro de memorias Unbowed, cómo le emocionaba ver que las semillas crecieran y se convirtieran en plantas. La mujer que fue el motor del Green Belt Movement, que sembró millones de árboles en África, y que luchó por los derechos de las mujeres de una manera tan destacada, que se ganó el Premio Nobel de la Paz en 2004, estaba unida a la tierra, desde su infancia.

Julia Butterfly Hill es hija de un predicador evangelista, que no se quedaba mucho tiempo viviendo en un solo sitio debido a su trabajo. Así que desde pequeña era normal para ella vivir fuera de los límites de la comodidad. Julia cuenta que a veces lo único que había era avena para desayunar por muchos días, y que su mamá les hacía pop corn en las tardes de merienda porque no había más nada. Estaban acostumbrados a vestirse con la ropa que les donaba la gente, y su mamá siempre estaba ayudando a los más necesitados.

Cuando en 1997 Julia se subió al monumental sequoia en California para que no lo cortaran, ella estaba convencida que ésa era la misión que le había pedido a Dios, apenas unos meses antes. Las incomodidades de pasar dos años sin bajarse del redwood eran diferentes, pero no se puede decir que eran totalmente nuevas para ella. Así mismo, la fortaleza espiritual sin la cual no hubiera podido  realizar esta gran hazaña, no llegó de la nada, sino que ya estaba engranada en ella desde muy pequeña.

Annie Leonard recuerda que de niña separaban la basura en su casa,  y que era prácticamente un rito ir con su mamá a llevar todas las cosas al punto de reciclaje. También cuenta que en su casa no se malgastaban las cosas, y siempre buscaban sacarle provecho a todo. No era una costumbre salir a comprar por diversión, y las actividades familiares que recuerda con emoción, eran las relacionadas con ir  a acampar. También relata que estuvo en un campamento de verano, en el que le pagaban para que fuera junto con los demás muchachos, a limpiar la basura que otros excursionistas dejaban.


Cuando Annie tuvo su ahá moment enfrente del gigantesco basurero neoyorkino de Fresh Kills, en donde montañas y montañas de basura se levantaban frente a ella, supo que eso estaba mal porque pudo verlo a través de sus experiencias anteriores, algunas de la cuales, habían comenzado, en su casa, en donde todo se aprovechaba y se reciclaba. Annie ha visitado más de cuarenta países investigando de dónde viene la basura  y cómo podemos hacer para cambiar el sistema económico que la produce.

Ninguna decisión sucede en el vacío, como dice Julia.  Cada decisión tiene su historia, y usualmente el capítulo más importante de ella, el  que la define, está en la infancia.

Por: Michelle Lorena Hardy – Chicadelpanda.com

Para saber más,

les recomiendo los libros autobiográficos

de las mujeres aquí citadas:

Unbowed, por Wangari Maathai

Luna’s Legacy, por Julia Butterfly Hill

The story of stuff, por Annie Leonard