Tips para simplificarse la vida

Algunas de las cosas que me han hecho la vida más fácil y sencilla últimamente son:

1- Tener la llave de la casa unida a la cartera por una cuerdita, y así no se me pierden más.

2-Poner un mueble para los zapatos en la entrada, para que los niños y no tan niños los dejen al llegar (no más zapatos regados por toda la casa).

3-Comprar un filtro de agua, ya que elimina la necesidad de botellones.

4- Colgar la ropa para que se seque directamente en sus ganchos y así se seca ya lista para el clóset.

5- Comer todas las noches dos ciruelas pasas y así olvidarme del estreñimiento.

6- Tomar todas las noches vinagre de manzana y así olvidarme de la colonitis (2 cucharadas de vinagre de manzana, jugo de medio limón, 2 cucharadas de miel, agua caliente). Puedes investigarlo, no me tomes la palabra pues no soy profesional de salud.

7-Poner nueces, cereal, etc., en frascos transparentes, a la mano.

8- Leer los comentarios y “me gustas” de este blog!! Jaja, no mentira, eso no me hace la vida más fácil, pero sí más feliz y quería incluirlo aquí.

Hasta la próxima.

Anuncios

Día de las Madres

Mi hijo de ocho años me dio una carta de Feliz Día de las Madres ayer (en México es el 10 de Mayo) que dice:

Te quiero porque:

Eres la mejor.

Me ayudas con cosas.

Me cuidas.

Eres la mejor mamá.

Me enseñas cosas.

También me regaló una taza en la que imprimieron un dibujo suyo, y mi hija mayor, quien ya está en secundaria, me regaló un llavero hecho por ella. En el colegio no hubo celebración, pues hacen una sola en junio, familiar.

Así que ayer no hice nada más que estar en pijama todo el día, viendo Netflix (y preparando comida, etc, el “no hacer nada de las mamás” nunca es literal). Me relajé y compartí con mis hijos.

Hoy, todavía estoy con la sonrisa que apareció en mi cara ayer, después de leer que soy la mejor mamá. Sí soy la mejor mamá! (En que parte del curriculum se pone eso?)

Que tengas un lindo día!

Los libros de Marie Kondo

Este post es para los que tienen algo o mucho de personalidad obsesiva (de otra manera, te va a parecer un horror). Si eres un poco maniático de la organización, te va a encantar mi nueva gurú.

Se llama Marie Kondo, es japonesa y organiza hogares de manera profesional. Tiene dos libros: The life -changing magic of tidying up, the Japanese art of decluttering and organizing (La Magia del Orden, en español) y Spark Joy, an illustrated master class to the art of decluttering and organizing (en español, La Felicidad después del Orden).

En mi opinión, el primero es el mejor libro de minimalismo que haya leído. Es divertido y ella es todo un personaje. El segundo, si ya es para minimalistas extremos. No se dejen llevar por su imagen tierna, ella es estricta!

Aunque debo admitir que cuando lei la parte en que dice que la ropa interior debería ser guardada en degradación de colores, puse la raya, y dije “hasta aquí!” mientras al mismo tiempo pensaba, “jaja, de verdad existe alguien más loca que yo!”

En mi opinión el tip más práctico de todos los que ella da, es el de doblar la ropa en tres y guardarla una al lado de la otra (no como usualmente hacemos, poniendo una camisa sobre otra, por ejemplo). De esa manera la ropa no se arruga, puedes tomar lo que quieras sin tener que estar moviendo lo de arriba, y además, tu closet se ve bello!

Ya saben, les recomiendo ambos libros, pero solo si tienes una pizca de OCD. Si ese es tu caso, vas a encontrar tu nueva adicción.

Que tengas un gran día!

Mi Credo

Av. universidad

Creo en el amor, el pegamento que lo une todo, lo que conocemos y lo que no sabemos que existe.

Creo en Dios, o la Diosa, quien me creó, me cuida, y no tiene sexo.

Creo en la tolerancia, el asidero del respeto.

Creo en la amabilidad, fuente de alegría rutinaria.

Creo que el valor de un ser humano, reside en simplemente serlo.

Creo que lo que define a una persona, son sus principios.

Creo que todos tenemos el derecho de vivir en dónde, y cómo, más nos guste.

Creo que ser mamá, es una vocación.

Creo en el poder infinito de las palabras.

Creo en la simplicidad voluntaria, como la ruta para domar la complejidad de mi mente.

Creo que los humanos somos al mismo tiempo, importantes e insignificantes.

Creo que mientras esté respirando, sigo ganando este gran juego que se llama vida.

Creo que cuando mi cuerpo muera, mi alma seguirá viviendo,

y que cuando eso pase, me enteraré del sentido, de todo lo que hoy no entiendo.

A new meaning for simple pleasures

IMG_4037

“In the west, the daisy is a symbol of simplicity”.

It’s funny how I once  thought that “the West” meant actually the whole West, all the countries in the Americas, Europe and Africa. Sometime in the past, probably at the university, I realized that “the West” is just USA, Canada, Europe, and sometimes, Australia and New Zealand.The East would be Asia and the islands of the Pacific (sometimes known as Oceania) and the South would be the rest: Latin America and Africa. I also realized a long time ago, that in most political or economic articles from the West, the South doesn’t exist, it’s just West and East, and the rest is an addendum.

Anyway (F.Y.I. I’m writing from a city from that addendum, a city called Caracas) it’s a good thing that I changed my life style to a more simple one some time ago, given my present situation. It’s very convenient that I stopped freaking out if my house didn’t look as the picture that I had in my head, and that I stopped obsessing about having a perfectly designed solution for every need in my life. It’s a good thing, too, that we don’t have as many stuff as we used to have, because we’re comfortable now in our small apartment. So in many ways, living in this city fits my life style.

But in many others it doesn’t. This new mind set of having to buy anything basic that you see at any given moment, is driving me crazy. What am I talking about? Well, in Venezuela there’s a shortage of almost every basic item that you can imagine. What’s a basic item? Something that can make your life hard if you don’t have it. For example: soap, detergent, shampoo, deodorant, toilet paper; milk, chicken, fish (in my case, since my kids don’t like meat), eggs, salt, oil, sugar, butter, flour, etc. So what everybody does is that if you find one of these products with the regulated prices of the government, you buy it. It doesn’t matter that you already have lots of the stuff at home. Sometimes you share it with friends and family.

For example, my brother-in-law, looking at my impressed face when I saw that he was bringing yet another 3 kl pack of detergent, felt the need to explain himself: “Now we can find it, but then, Caracas could be months without detergent ; and what do you do if you can’t wash your clothes?” He also bought a shampoo for my sister-in-law, since she was running out of it, and more tooth paste for us.  I’ve been here for almost two weeks and I already feel like we’re preparing for a war. I told my mom, regarding all the milk that we’ve stocked at home: “But what do I do with so much milk? Please, give some to Jane Doe”, “No, no ” she said, “keep it, you have kids and we don’t know what’s coming”.

Anyway, so far, in these 13 days that we’ve been living here, we’ve had everything. Well, not everything, I had to drink my coffee without cinnamon for 11 days!  But I finally found it two days ago! Yeah!  So, in spite of having to hoard a lot of stuff in my house ( which is not minimalistic at all), I get very happy by the simple pleasures of life, like drinking coffee with cinnamon!  Not that bad for someone that wants a simple, minimalist, life style.

Til’ the next post.

@chicadelpanda

Una simple taza de café

“De verdad, algunas cosas son difíciles de hacer sin plástico;  hacer una taza de café no lo es”.

Annie Leonard

Soy de las que se sale de su camino para pedir café en una taza de verdad, pero no siempre fue así. La primera vez que vi a alguien que tuviera esa costumbre fue en Caracas, en la pastelería Danubio. Me encontraba con una amiga, y ella tenía el empeño de que el café se sirviera en una taza. A mí me pareció muy interesante; tomar café debería ser como tomar té en Inglaterra, o en Japón, un momento importante en que detenemos el mundo para disfrutar (tomar el café en un vasito, con una tapa que no te deja ni olerlo, va en contra de ese propósito).

Ahora, si lo que quieres es llevarte el café para otro lado, puedes llevar tu propio vaso de acero inoxidable con tapa (lo cual tampoco es complicado); y si eres fan de Starbucks, y se te olvidó llevar tu vaso reusable, puedes pedir que te lo sirvan en un mug o taza grande (yo lo hice muchas veces y nunca tuve problemas).  Aquí en Panamá, mi sitio favorito para tomar café es Athanasiou: siempre me lo sirven rico, y por supuesto, en tazas de verdad.

 index<a

@chicadelpanda

Cómo usar servilletas de tela a diario sin complicarse la vida

servilletas

“Ya no se consiguen servilletas,” me dice mi mamá, quien vive en Caracas, “así que le dije a tu papá: haremos como Michelle, usaremos servilletas de tela”. El asunto es que hace unos cuatro años me cambié de usar servilletas de papel (las compraba en Costco al por mayor y necesitaba media alacena para guardarlas) a usar servilletas de tela, las cuales ocupan menos de media gaveta (o cajón) de la cocina. Ya no gastamos dinero en eso, y además, puedo imaginarme a la cantidad de paquetes de servillletas de papel que hubiera usado mi familia de cuatro personas en cuatro años, y me siento bien, no solo por la disminución de basura generada, sino porque también me imagino a todos los árboles que viven felices sin tener que ser cortados para convertirse en servilletas.

Entonces, ¿Cómo hacer tremendo cambio en la rutina de la casa?

1- Busca tus servilletas de tela, esas que te regaló alguien alguna vez y nunca usaste. Si no tienes, compra una docena, por lo menos (saca la cuenta de cuántas usarías según la cantidad de personas vivan contigo y cuántas veces a la semana lavas ropa). Las mejores que yo haya usado son las de la tienda Ama de Casa de los Palos Grandes en Caracas, pues casi ni se arrugan ni si deterioran con el tiempo. No encontré información sobre esas servilletas en internet, así que tomé una foto a algunas de las mías (ver arriba). Las prefiero unicolores porque así son más fácil de combinar con manteles o con los individuales.

2-Dóblalas y guárdalas en su nueva gaveta en la cocina, para tenerlas a mano.

3-Cuando vayas a servir la mesa (dado que estamos hablando de usarlas a diario), te recomiendo ponerlas en el medio  (en un servilletero, o como más te guste), para que así la persona que necesite usar una, la tome. De esa manera no hace lavarlas todas, como sería en el caso de colocar una en cada puesto.

4-Toma las servilletas usadas y lánzalas olímpicamente a la lavadora. Luego, cuando vayas a lavar la ropa, ya ellas estarán allí, y se lavarán sin que te enteres. Al sacar la ropa de la lavadora, sacarás las servilletas también, y seguirán el mismo destino de la ropa, ya sea colgarlas para que sequen, o meterlas en la secadora, para después doblarlas y colocarlas en su respectiva gaveta. (Aunque creo que no hacen falta los siguientes tips, los doy por si acaso: no mezclar la lavada de servilletas con ropa íntima, y si hay alguien enfermo en la casa, lavar las servilletas aparte).

Respecto a planchar las servilletas de tela: yo casi no plancho (lo cual tiene más que ver con que no me gusta hacerlo, que con ninguna consideración ecológica), así que para mí las servilletas que les mencioné antes han sido salvadoras porque no hace falta plancharlas, y salen sin arrugas de la secadora (aunque he disminuido el uso de la secadora a casi la mitad, aun la utilizo). Pero eso depende de los gustos de cada quien.

Espero que este artículo te sea de utilidad. Ojalá te cambies a las servilletas de tela, yo lo hice y jamás me he arrepentido. ¡Que tengas un gran día!

@chicadelpanda