El tiempo en la película In Time

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La película de ciencia ficción In Time (2011) , por esas casualidades de la vida, tiene que ver con el libro Inferno de Dan Brown que me acabo de leer, ya que ambos tocan el tema del transhumanismo. La novela de Dan Brown es en el presente, pero uno de sus personajes principales es un científico transhumanista (no digo más, para no arruinarles la lectura). En el caso de la película futurista de In Time, la raza humana ya ha sido modificada genéticamente.

Recomiendo la película, recomiendo el libro, ambos me dejaron pensando. Pero en el caso de la película, el sacudón fue mayor, a lo mejor porque trata el tema del tiempo.

En la  película, la gente está programada genéticamente para dejar de envejecer a los 25 años y tiene un reloj que es parte de su cuerpo. El dinero es el tiempo: un café, cuesta 5 minutos, por ejemplo, y en teoría, la gente puede vivir para siempre, así como en nuestro mundo, en teoría, todos pudiéramos ser millonarios.

A partir de los 25 años las personas tienen que ganarse su tiempo, y el protagonista (Justin Timberlake) siempre ha tenido menos horas en su reloj de lo que tiene el día. Si no trabaja un día, no gana tiempo y muere. Los millonarios, al contrario, son inmortales.

¿Qué tan ricos en tiempo somos? ¿Cuántas veces decimos que no tenemos tiempo? En algunos artículos que he leído sobre la felicidad, y sobre investigaciones que se han hecho en este respecto, dicen que después de cubrir las necesidades básicas, (en cuyo caso, más dinero sí quiere decir más felicidad)  más dinero no quiere decir más felicidad. ¿Será que más tiempo sí da felicidad? Sí, pero tampoco demasiado: los millonarios inmortales de la película no estaban particularmente  felices tampoco.

¿Y entonces qué? Se me ocurre pensar que uno podría analizar el asunto del tiempo, como si fuera dinero:  después de tener cubiertas nuestras necesidades básicas de tiempo (en donde más tiempo sí es más felicidad) , más tiempo, no quiere decir más felicidad.

 

Por Michelle Lorena Hardy – Chicadelpanda.com

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“Actitud de turista”

La mayor parte de las personas pasa el 80% del tiempo pensando en el pasado o en el futuro, pero nunca están aquí. Y cuando están pensando en el pasado o en el futuro su nivel de felicidad baja. Por otro lado, cuando estamos en el aquí y ahora, nuestro nivel de felicidad sube. Esto lo averiguó Mario Chamorro cuando estaba investigando sobre una idea que se le había ocurrido: si uno tiene actitud de turista, aunque no estés de viaje, puedes ser mucho más feliz. ¿No dice uno cuando se está de vacaciones, hoy es mi día de vacaciones y voy a disfrutármelo al máximo?

En algún punto del tiempo tuve el siguiente pensamiento: las casas, apartamentos u hoteles de vacaciones me relajan, usualmente soy feliz en ellas. ¿Qué tienen de diferente con mi propia casa? Para empezar son más pequeñas, y segundo, tienen muy pocas cosas. Eso fue en ese entonces. Vengan ahora a mi apartamento y verán que ya no hay tanta diferencia. A lo mejor hay más electrónicos y más juguetes de lo que encontrarías en una casa de vacaciones, pero eso es todo. ¡Ah! Y flores o ramas de eucalipto, o similares. Como no tengo mucha decoración permanente, ellas  le dan color a la casa.desmotivaciones-de-sentimientos-musica

¿Qué hace uno cuando está de viaje? En mi caso, tomo fotos, camino, voy a sitios en los que nunca he estado y estoy con una predisposición de pasarla bien. ¿Podemos hacer algo de eso en el día a día? ¿Meterle un poco de diversión o de fascinación a un día cualquiera? Yo creo que sí.

Por Michelle Lorena Hardy –  Chicadelpanda.com

Porque sí

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Hace poco vi una película llamada El Exótico Hotel Marigold, en donde un grupo de jubilados ingleses se va a vivir a la India. Hay un hombre del grupo que destaca por lo bien que pudo adaptarse, mientras que una de las mujeres destaca porque no pudo adaptarse para nada. Ella le pregunta: ¿Cómo puedes soportar este país? ¿Qué ves que yo no veo? Y el le responde: La luz, los colores, me enseñan algo. Y la manera en que la gente ve la vida como un privilegio y no como un derecho.

En estos días aprecio más mi vida. Aprecio más esos minutos que tengo a mi disposición en este espacio de tiempo llamado ahora. Para hacerlo, he tenido que disciplinar mi mente y descartar los pensamientos que se empeñan en hablar del futuro. Sí, también he tenido que ahuyentar los del pasado. Pero en mi caso, me he dado cuenta que se me ha formado un hábito el pensar sobre lo que “voy a hacer”, así que esos son los pensamientos que estoy descartando con más frecuencia.

Estoy haciendo más cosas “porque sí”. Así que “porque sí”  llego hasta aquí con el post de hoy, y los invito a dejar sus comentarios : ) .

Por Michelle Lorena Hardy –  Chicadelpanda.com

Hoy es un buen día para ir lento

Hoy es un buen día para ir más lento. Aquí en Santiago, Chile, ya estamos llegando a los -1 C , y junto con el frío y la contaminación, una neblina ha estado cubriendo la ciudad los últimos días.

Pero el golpe maestro fue una virosis respiratoria que agarró a mi hija y luego nos contagió a casi todos, ya que  esta vez mi esposo no se enfermó.  Ya es el cuarto invierno que vivo en Santiago y siempre es lo mismo, el frío, la contaminación, los resfríos. Es como si viniera una aspiradora de energías, que sólo baja de intensidad en septiembre, cuando llega la primavera.

Hoy es un buen día para ir lento. Cuando me siento mal, es cuando es más probable que me ponga irritable. Por eso es mejor ir más lento, para poder atajar a tiempo las palabras negativas, esas que hieren a los que me rodean. Mejor que no salgan de mi boca. Es lo mejor que se puede hacer.

Por : Michelle Lorena Hardy –  Chicadelpanda.com

No te estás perdiendo de nada

Hay un blog muy popular que sigo, llamado Zenhabits, escrito por Leo Babauta. El autor – bloguero – papá busca inspirar a la gente a vivir de una manera más simple, pero con más sentido, abandonando lo que está de más en la vida, y así poder concentrarse en lo más importante.

Ah … ¿ y olvidé mencionarles que tiene … seis hijos? Dos de su primer matrimonio, dos del primer matrimonio de su esposa,  y dos de ellos dos como pareja. Hoy día (la foto de abajo fue tomada en el 2009 ) sólo uno de los hijos no vive en la casa, pues ya está en la universidad.

Babautas 2009

Hay muchos datos y anécdotas interesantes en su blog, como por ejemplo que una vez se fueron desde Estados Unidos hasta Guam – de donde es originariamente él – ellos dos, con los cinco niños  (el más grande se había quedado en Estados Unidos), cada uno llevando solo una mochila como equipaje ( ¡ ! ) … y se iban a quedar un mes completo ( doble ¡ ! ). También ha escrito cualquier cantidad de libros que él mismo publica en  internet. En el 2009 estuvo entre los mejores 25 blogs escogidos por la revista TIME.

Hace varias semanas leí una frase en su blog que se me quedó grabada :

“you are not missing out”  (no te estás perdiendo de nada).

En este preciso momento no te estás perdiendo de nada. Ni tampoco en el momento siguiente, ni mañana. Siempre estamos pensando que nos estamos perdiendo lo mejor de la vida, que hay algo mejor allá afuera, o más allá, en el futuro. Que nos estamos perdiendo las magníficas vacaciones y viajes que están haciendo nuestros amigos de facebook. Que nos estamos perdiendo del trabajo soñado o de la carrera soñada. Que nos estamos perdiendo la vida que deberíamos tener. Que si algo pasara, ya no nos perderíamos de nada de eso. Que nos estamos perdiendo del cuerpo espectacular que deberíamos tener, que nos estamos perdiendo, que nos estamos perdiendo… per saecula saeculorum.

Falso. No nos estamos perdiendo de nada. El presente es lo único que tenemos como dice Julieta Venegas en su canción … y no nos estamos  perdiendo de nada.

Hace unas semanas, vi que mi esposo estaba sentado en el sofacito que tenemos frente a la tele, viendo al infinito. Estaba prendida la tele en el canal Discovery Kids, y los niñitos jugaban mientras hacían un desorden gigantesco alrededor. Yo me senté al lado de él, como guiada por la inercia. Estaba tiesa, tensa en mente y cuerpo, mientras veía el despelote mundial del cuarto y las comiquitas que estaban en un volumen demasiado alto.

Y de repente recordé la frase: “no te estás perdiendo de nada”.

Sonreí, bajé los hombros, me eché para atrás. Tomé el brazo de mi esposo y lo pasé detrás de mis hombros. “No me estoy perdiendo de nada”. Sonreí de nuevo y me puse a ver la comiquitas en la tele.

Por: Michelle Lorena Hardy – Chicadelpanda.com

Pobreza de tiempo

 Slow Movement busca tratar el tema de la  pobreza de tiempo  a través del establecimiento de conexiones. “Paren el mundo que me quiero bajar”  es un sentimiento que todos hemos tenido. ¿Qué estamos buscando?  Estamos buscando conexión. Queremos conectarnos a la gente – a nosotros mismos, nuestra familia, nuestra comunidad, nuestros amigos –  a la comida, al lugar (donde vivimos) y a la vida. Queremos una conexión a todo lo que significa vivir – queremos estar conectados a la vida.

Traducido de la página de Slow Movement

En particular, me llamó la atención la frase pobreza de tiempo  y me recordó la novela de Michael Ende, Momo. En la misma, los hombres grises tienen como misión buscar que la gente invierta en sus bancos, pero en vez de necesitar  dinero, lo que necesitan es que la gente invierta su tiempo. Entonces los hombres grises visitan a las personas comunes en sus sitios de trabajo, y les dicen que si ahorran tiempo (en sus bancos), van a tener beneficios. Que para ello deben hacerse más eficientes en sus trabajos: así tendrán más tiempo, el cual podrán depositar en su banco. Recuerdo el caso del barbero: para hacerse más eficiente, éste tenía que dejar de hablar con sus clientes. Así iría más rápido, ahorraría tiempo, y lo depositaría en el banco de los hombres grises.

Sin embargo, mientras más ahorraban tiempo en el banco de los hombres grises, menos tiempo tenía la gente, ya que ese tiempo dejaba de ser de ellos.  Podemos apropiarnos de nuestro tiempo de nuevo, si nos proponemos ir más despacio.

Por Michelle Lorena Hardy  –  Chicadelpanda.com

¿Naciste en 1990?

Cuando viajé a Caracas en septiembre tuve la oportunidad de ver varias películas en el avión, y de regreso a Chile llegué con el firme propósito de ver más películas. ¿Cómo puede ser ver películas un propósito? Pues se convierte en un propósito cuando uno tiene el tiempo copado, así de simple.

Este fin de semana vi Los viajes de Gulliver, una película que podemos catalogar como familiar, del 2010. Estuvo simpática, sobre todo por el asunto familiar, ya que la vi con mi familia, pues : ) . Los efectos especiales son muy buenos y tiene sus momentos divertidos.

Una frase que se me quedó grabada en la cabeza. Está Gulliver, antes de sus viajes, trabajando como encargado del correo de una oficina, y tiene que entrevistar a un muchacho que está aplicando para trabajar con él. Cuando lee su resumè, Gulliver le dice: Aquí dice que naciste en 1990. Eso es imposible.

¡¿Qué?! Pensé yo también. Es imposible. Yo me gradué del colegio en 1992. Ése hombre buscando trabajo NO puede haber nacido en 1990… y empiezo a sacar la cuenta … ¡Oh no! ¡Sí es posiiiiibleeee! ¡Buaaaa!

Así que casi han pasado 20 años desde que me gradué… ¿En qué se fueron? Más o menos la primera mitad estudiando o trabajando, la segunda mitad criando hijos y mudándome de un país a otro. Una licenciatura, un diplomado, algunos escritos, ¡Gulp! Tragar profundo.  Calma. Es bueno estar consciente del asunto.

¿Y de qué es lo que uno debe estar consciente?  Pues que la vida es ¡AHORA! ¡YA!  No hay mañana. Así que hoy no digo hasta mañana, porque en realidad, no sé si habrá mañana. Mejor les digo algo más importante: ¡Quieran y quiéranse mucho! Chao chao.

Por Michelle Lorena Hardy –   Chicadelpanda.com